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miércoles, 30 de marzo de 2022

RECONQUISTA MÁGICA EN "MADRID MISTERIOSO", DE ONDA MADRID


Que la Reconquista es un periodo de la historia controvertido, lleno de sombras, es algo en lo que todos estamos de acuerdo. Se trata, sin duda, de un periodo fundamental en la historia de España y tal vez, también (nosotros estamos totalmente convencidos), para la historia de todo el planeta. Los manuales y libros de texto se centran en la lucha entre civilizaciones, en el enfrentamiento entre islam y cristianismo, sin tener en cuenta algo que nuestra mente materialista es incapaz de comprender en su totalidad, pero que fue, y seguramente siga siendo, mucho más importante: la magia. Es ese aspecto el que centra nuestra serie de pequeños ensayos titulados RECONQUISTA MÁGICA. De ellos volvemos a hablar, en esta ocasión, con nuestro amigo Álvaro Martín para su programa de Onda Madrid, MADRID MISTERIOSO. Magia, enigmas y ocultismo en la Alta Edad Media...





domingo, 6 de febrero de 2022

RECONQUISTA MÁGICA EN "MISTERIOS EN VIERNES"


Aquí os traemos la estupenda charla que el pasado mes de diciembre, la noche mágica del 25, manteníamos con nuestros amigos de Misterios en viernes. Una charla amena, entrañable (son muy buenos amigos) en la que tuvimos la ocasión de hablar de Reconquista Mágica y de la tercera entrega del ensayo, que busca, como sabéis, ahondar en las claves mágicas y esotéricas de la Reconquista española, en este caso en torno a los sucesos que tuvieron lugar a lo largo del siglo IX.

martes, 11 de enero de 2022

LA RECONQUISTA MÁGICA EN RADIO NACIONAL DE COLOMBIA

Entrevista que el pasado 18 de diciembre de 2021 nos hacía nuestro amigo de Radio Cadena Nacional de Colombia, Diego Reyes Prieto, para su espacio "Pandemia Misterio". En ella tuvimos ocasión de hablar de RECONQUISTA MÁGICA, nuestro ensayo dedicado a los aspectos mágicos y ocultos de la Reconquista, del que acabamos de publicar una tercera entrega, editada por LA SIERRA DEL DRAGÓN y que está a la venta en AMAZON, LEKTU y en las mejores librerías.

 

miércoles, 23 de junio de 2021

RECONQUISTA MÁGICA EN "MISTERIOSO UNIVERSO EN LA RED"





El pasado mes de mayo teníamos el privilegio y el honor de charlar con nuestros amigos del podcast "Misterioso universo en la Red" sobre la Reconquista Mágica. Hablamos sobre los misterios de la conquista musulmana de Hispania, sobre la batalla de Covadonga y sobre el reino de Asturias, esto es, algunos de los temas de los que tratamos en nuestra serie de ensayos disponibles en Amazon y en la web de La Sierra del Dragón.

lunes, 19 de octubre de 2020

LOS REYES MAGOS DE ORIENTE

 

Este artículo se lo dedico a un amigo que, no hace mucho, me planteaba una duda en relación al posible vínculo que podían tener mis reyes de Asturias ‒el tema que trato en la segunda parte de mi Reconquista Mágica: Los reyes magos de Asturias y la conspiración del Campus Stellae‒ y los reyes magos de Oriente.


La adoración de los magos (que no reyes), por Cristóbal de Villalpando (1683)


Yo le contestaba rápidamente que no había, en principio, ningún vínculo, que se trataba de una coincidencia en el nombre porque ambos, en parte según la tradición y en parte según a mis hipótesis, eran reyes, estaban al frente de un reino, y eran magos porque practicaban la magia.

Luego, ahondando sobre el tema, me he dado cuenta de que se pueden encontrar más semejanzas.

Voy a centrarme en los reyes magos de Oriente, los del Nuevo Testamento.

Para empezar, y según la fuente oficial, la del evangelio de Mateo, aquellos magos que acuden a presentar sus respetos al recién nacido mesías, al niño Jesús, no son reyes.

No se les presenta como tales, al menos, sino como magos que llegan desde Oriente guiados por una estrella.

Según el citado evangelio, se presentan ante Herodes, en Jerusalén, y le explican al rey de los judíos su objetivo. Aquel, celoso del nacimiento de aquel que viene, en teoría, a sustituirle, comienza a conspirar y les pide a los magos que, una vez encuentren al niño, vayan a informarle al respecto.

Ellos, guiados por un sueño, terminan por obviar aquella petición.

Se encuentran con Jesús, se postran ante él y le ofrecen sus regalos, sus presentes: oro, incienso y mirra.

La tradición posterior, como decimos, ha querido ampliar esta breve historia con numerosos añadidos e invenciones.


Se suele vincular a los magos del evangelio de Mateo con los magi
persas, que acabarían siendo el origen de la religión fundada por Zoroastro,
de quien derivan, en último término muchos aspectos del judaísmo y, por tanto,
también del cristianismo...


El número tres, nos dicen, corresponde efectivamente al número de regalos ‒a esos tres presentes‒ pero no al número de “reyes magos” que aparecen en Belén, cuyo número Mateo no especifica. No se aclara su origen, sino que simplemente se dice que vienen de Oriente.

Investigadores posteriores han querido ver en esta historia un mero símbolo de sumisión: la de la sabiduría antigua, oriental, concretamente la de los magi persas a la nueva religión, la representada por Jesucristo.

Aquellos magi eran una casta sacerdotal del antiguo imperio de los medos, mencionados por Herodoto en sus escritos y cuyo nombre sirvió a los griegos para nombrar esa ciencia misteriosa de quienes, al margen de la religión oficial, pueden manipular el curso natural de las cosas y los acontecimientos.

El hecho de que esos magos del Evangelio acudiesen a Judea guiados por una estrella puede ser una referencia directa a los magi, cuyo conocimiento astronómico era ampliamente reconocido.

Dicen esos mismos investigadores que lo de identificar a esos magos como reyes fue algo que surgió en la Edad Media producto de la necesidad de elevar el prestigio de los reyes feudales, atenuar quizá el de los magos, un elemento extraño dentro de esa forma extrema de entender el cristianismo en aquellos años y su objetivo de demonizar toda aquella magia que quedara fuera del ámbito de acción de los magos oficiales: los sacerdotes.

Y es ahí donde encuentro yo la conexión con los reyes magos de Asturias.


¿Qué relación existe entre los reyes magos de Asturias y
los reyes magos de Oriente del Nuevo testamento?


Ambos pueden ser entendidos como una especie de mito; un intento desde quienes fabrican la historia oficial ‒llámense evangelistas o historiadores‒ por elevar el prestigio de quienes les pagan, de quienes ejercen de mecenas, por encima de algo ‒en este caso, los magos‒ que les resulta incómodo.

Estoy de acuerdo en que en el caso de los reyes magos de Oriente y su visión actual, al menos en los países de habla hispana ‒algo que no es casual, como podrán entender‒ se trata de una invención, un maquillaje puramente medieval.  

Como en el caso de los de Oriente, los cronistas que nos hablan de los reyes de Asturias nos hablan en clave de lo que fueron simples, o no tan simples, magos; sacerdotes heterodoxos de una religión ya perdida, extinta, derrotada por las fuerzas monoteístas de las que hablo en mi libro, y de las que muy pronto ‒o eso espero‒ volveré a hablarles largo y tendido…

miércoles, 27 de marzo de 2019

LOS LIBROS HERÉTICOS DEL SACROMONTE O EL ENIGMA DEL QUINTO EVANGELIO GRANADINO


Seguimos en Granada, la ciudad de la que nunca apetece marcharse. No nos vamos muy lejos de la Alhambra; atravesamos el Darro y nos situamos en el monte sagrado conocido en la antigüedad como Valparaíso y que hoy denominamos con propiedad el Sacromonte.
Viajamos hasta el año 1595.

¿Realidad o falsificación? ¿Qué misteriosas conexiones se esconden tras el hallazo
en Granada, en 1595, de los libros plúmbeos del Sacromonte...?

Es una época convulsa para la ciudad; algo más de cien años desde la conquista por parte de los reyes católicos, los moriscos que aún habitan en ella son objeto de continuas sospechas en torno a su verdadera fe ‒habían sido obligados a convertirse en 1502‒ y la reciente rebelión que había tenido lugar años atrás y que había sido terrible y culminaría años después con la expulsión.
Ese año, un par de misteriosos personajes que andan buscando una mina de oro por la zona se topan con una extraña lámina de plomo con extrañas inscripciones bajo una piedra. Sería la primera de otras muchas localizadas en ese mismo lugar ‒hasta un total de 223‒ que compondrían, con el tiempo, lo que luego se vendría a llamar los libros plúmbeos del Sacromonte, un total de 21 volúmenes compuestos por estas láminas de plomo, de unos 10 centímetros de diámetro, que convulsionarían en su momento la vida intelectual, política y religiosa de la época.
Estaban llenos de textos escritos en un idioma misterioso, entre el latín y el árabe ‒hay quien dice que se trataba de una lengua muerta, hispano íbera‒ y símbolos tales como el Sello de Salomón.
Muchos estudiosos de la época, como el hebraísta Arias Montano ‒mano derecha de Felipe II en la constitución ni más ni menos que de la biblioteca hermética de El Escorial‒ no dudaron en considerarlos enseguida una falsificación, una idea que ha pervivido hasta nuestros días, donde el consenso general tiende a pensar que pudieran haber sido un intento de ciertos círculos moriscos de legitimar el origen hispano y cristiano de este pueblo ‒que como decíamos, estaba al borde de la expulsión‒ intentando demostrar con estos libros su antigüedad, y el origen árabe, de alguna forma, del cristianismo en España, y concretamente en Granada.
Sin embargo, hay elementos que llevan a contradecir esta opinión consensuada. El principal de todos ellos el que la iglesia, que terminó condenando estos libros como heréticos, aceptara sin embargo la legitimidad de las reliquias de los santos que fueron encontradas junto a ellos ‒entre ellas las de san Cecilio, actual patrón de Granada‒, y que los propios libros permanecieran durante varios siglos custodiados en la biblioteca vaticana, hasta su devolución, en el año 2000, a la ciudad, que los posee en la actualidad ‒bajo el poder de la iglesia, todavía‒ y sin que se permita un estudio riguroso de las planchas.
Otro elemento de sospecha es precisamente ese uso de símbolos prohibidos, peligrosos en la época, como podía ser el sello de Salomón. El escritor Antonio Enrique se pregunta qué sentido podía tener para un falsificador de la época el colocar en estos documentos de plomo símbolos de este tipo, que automáticamente podrían haber situado bajo la lupa de la Inquisición dichos documentos, y favoreciendo su desautorización inmediata.
Este mismo autor señala la realidad oculta que podría esconderse tras este extraño asunto; la infinidad de inscripciones misteriosas que no sólo en los libros de plomo, sino en las paredes y cuevas de todo el Sacromonte se pueden encontrar; recuerda el simbolismo evidente que existe en la leyenda de Santiago ‒que entronca directamente con estos hallazgos, relacionados con el ya citado san Cecilio, un árabe cristiano que habría acompañado al patrón de España en su viaje de apostolado a la Península ibérica‒, y explora, desde este punto de vista, la posible realidad y autenticidad de los libros, que son en cualquier caso un asunto fascinante y lleno de resquicios en los que indagar.
De alguna forma, la implicación de Arias Montano en este asunto, posicionándose en contra de algo así, nos lleva de manera directa hacia nuestro padre Ventura y su teoría histórica de la magia, que también hemos tratado en nuestra RECONQUISTA MÁGICA (aún en proceso)…
¿Y si estos libros, conocidos también como el Quinto Evangelio, revelaran realmente algo importante, algo que la iglesia ha querido ocultar? ¿Y si detrás de su contenido, en esos dibujos y en esas misteriosas inscripciones hubiera algo más que una simple falsificación del siglo XVI?
¿Cuántas veces algo real, peligroso para el poder establecido, ha sido envuelto bajo la maraña de la confusión para ocultarlo, para mostrar una cara falsa, equivocada, de lo que realmente es?
Enreda y vencerás, podríamos decir

martes, 19 de junio de 2018

EL MISTERIO DE LOS GIGANTES


Segunda entrega del podcast Enigmas Misteriosos & Inexplicables, en la que Marcus Polvoranca nos habla sobre el misterio de los gigantes: arqueología, mitología, historia prohibida, conspiración y ¿fraude...?

martes, 20 de mayo de 2014

EN TORNO A LOS PLATILLOS VOLANTES



El fenómeno O.V.N.I. suele ser abordado, fundamentalmente, por dos puntos de vista radicalmente opuestos. Uno es el escéptico, que niega su existencia y achaca todo posible avistamiento a errores de percepción, equivocaciones, fraudes, y hasta problemas mentales. El otro, no menos atrevido, se empeña en deducir que todos los casos son ejemplos de naves tripuladas por extraterrestres procedentes de lejanas galaxias.
El problema es bastante más simple que la reducción habitual
que hacen los escépticos y los creyentes en seres de otras galaxias...

Es evidente que, con una dialéctica así, es bastante difícil avanzar en su estudio. La opinión pública se maneja entre estos dos extremos, pero es evidente que el fenómeno, que siempre ha estado ahí, es bastante más complejo. Mucho más, desde luego, que lo que ciertos intereses pretenden mostrar.
Y es que hay teorías de todo tipo. Se habla de otras dimensiones, de experimentos militares secretos, de seres que habitan en los fondos marinos, de “dioses” que dieron al hombre el último empujoncito para evolucionar, y que de vez en cuando se pasean por la Tierra para pastorear a su rebaño…
No hay nada claro, y es precisamente eso lo que lo hace tan interesante.
Porque junto a los testimonios poco creíbles, donde la farsa se detecta enseguida, hay otros de gente muy preparada, tan preparada, como puede serlo un piloto comercial, o incluso un piloto de combate. Trabajadores de aeropuertos, científicos, agentes de los cuerpos de seguridad del Estado. Periodistas, también; y la propia mitología, aunque eso ya es otro asunto
Uno comienza a estudiarlo todo, y enseguida asaltan las dudas. La ufología ya no es una disciplina nueva, hay una historia que necesita ser abordada para comprender mejor el conjunto.

Los testimonios sobre avistamientos no proceden sólo de gente sospechosa
 y poco creíble. 

Sobre todo para no caer en las trampas de la desinformación, y desconfiar de los que ganan dinero a costa de difundir ciertas cosas, ya sea a través de publicaciones, o del simple poder, como es el caso de los políticos.

Los casos inexplicables están ahí. También los secretos de Estado; ese invento cuanto menos sospechoso, en un mundo que cada vez nos es más incomprensible…

lunes, 7 de abril de 2014

JOHN DEE, EL RENACENTISTA MALDITO



Se dice de John Dee que fue una de las figuras más enigmáticas del Renacimiento. Hay que decir también que ha sido y es una de las más populares en el género gótico, que se cultiva en literatura desde finales del s. XVIII hasta nuestros días.
John Dee (1527-1608?)

Dee ha inspirado a autores tan importantes como Gustav Meyrink (el autor de El Golem), Peter Ackroyd, o, más recientemente, Alan Moore.
Pero, ¿qué es lo que hace a este personaje tan atractivo para los amantes de lo oculto y lo desconocido?
Para empezar, su amplio espectro de intereses. Si bien es cierto que la suya era una época de fronteras no establecidas en materia de saber (no había llegado la Ilustración con sus tijeras de podar), sí es cierto que, en su caso, estos intereses, digamos, heterodoxos, iban más allá de lo habitual.
Su fama de erudito iba pareja a la de mago.
Su biblioteca (que fue saqueada, se dice que por la plebe, durante un misterioso y mal justificado viaje a Bohemia) acogía obras de todo el saber de la época: matemáticas, astronomía, geografía, derecho, teología; así como espiritismo, alquimia, astrología y otras ciencias igual de exóticas.
Recibió ofertas de todos los grandes mandatarios de su época, pero eligió quedarse en su tierra, Inglaterra, y trabajar para la reina Isabel.


Algunos de los enigmáticos objetos que pertenecieron a John Dee
se encuentran hoy expuestos en el Museo Británico.

Hacia el final de su vida, descontento con el reconocimiento que recibía y con sus propios progresos en el conocimiento del mundo (él, como muchos otros, veía más allá, quién sabe qué), decidió volcarse sobre los saberes ocultos.
Dicen que hablaba con los ángeles.
Y que su finalidad era conocer el lenguaje universal de la creación, como una forma, quizá, de regreso a la Edad de Oro.
También se habla de algunos objetos de poder que manejó en vida, entre los que se encuentran un espejo de obsidiana azteca, y un globo de cristal con el que podría haber practicado alguna especie de adivinación (ambos pueden contemplarse hoy en día en el British Museum de Londres, en Reino Unido), además del archiconocido y enigmático manuscrito Voynich, que se dice que le pudo haber pertenecido.
Un personaje, en definitiva, digno de su leyenda. Misterioso y desafiante, y quizá por eso (como tantos otros que buscan incansablemente la verdad) olvidado y sólo parcialmente reconocido por el oficialismo

miércoles, 11 de diciembre de 2013

EL HOMBRE LOBO



Hablamos de uno de los mitos más antiguos y más generalizados de la Humanidad. Parte, como muchos otros, del miedo, en este caso, el miedo a esa bestia salvaje que amenaza al hombre desde mucho antes de la civilización, aunque en su amenaza haya más de leyenda que de realidad…
Las semejanzas entre el hombre y el lobo son lo que hacen a este bello animal
tan fascinante, y tan temido...

Debemos trasladarnos al Norte, a las frías estepas y bosques cubiertos de nieve, donde la noche cae demasiado pronto y es fácil perderse entre la espesura de robles, castaños, y pinares de copas heladas.
El aullido del lobo se deja sentir, estremecedor, y hace temblar al más valiente.
Luego resulta que al lobo no le gusta la carne humana, pero es igual.
Es un depredador que amenaza las mismas presas que alimentan al hombre, y que, como aquél, trabaja en manada, acompañado de sus iguales; no con lanzas, o espadas, pero sí con esa dentadura que muestra, amenazante, cuando se siente acorralado…
Es un animal bello, que el hombre siente muy próximo. Por eso, desde el principio de la cultura se le ensalzó, y su piel, y su cabeza, aparecen adornando a los guerreros de las tribus más combativas.
El hombre lobo es algo inevitable.
La ciencia lo explica con la rabia, las alucinaciones, o ciertos trastornos mentales que hacen al hombre lobo creer que ha sido dominado por un espíritu salvaje influido por ese inquietante animal, y que despierta de vez en cuando, sobre todo en luna llena.
Casi todos los pueblos guerreros del hemisferio norte coinciden en su admiración
y fascinación por el lobo, del que los berserkers, guerreros vikingos,
tomaban la inspiración antes de la batalla.

Hay que vivir la noche en el bosque para saber que no hay droga más excitante que ésa.
Los instintos se despiertan; el oído, como el del lobo, comienza a escuchar a kilómetros de distancia.
Los olores, las visiones, surgen de repente y uno siente ganas también de aullar.
Pero el hombre lobo, precisamente por cercano –y casi hasta familiar–, ha gozado de todo el respeto del mundo, pero no de demasiadas simpatías a la hora de la verdad.
Las comunidades rurales le temen todavía. Su nombre está ligado a las mutilaciones de ganado, por ejemplo, o a la desaparición de niños.
Ataques, violaciones; todo tipo de crímenes que, quizá, cometían otros que luego salían de rositas.
Era la injusticia del pasado; menos sutil que la actual, más brutal y directa, también.
En la batalla, los hombres del Norte, los vikingos, se convertían en berserkers, guerreros lobos invencibles, temidos por quienes tuvieron que enfrentarse a ellos.
En la literatura, nunca olvidaré el relato del genial Saki, Gabriel-Ernest, que pone los pelos de punta si se lee a la luz de una chimenea, en la soledad de una aislada casita de campo… 

lunes, 4 de noviembre de 2013

SOBRE LOS ENIGMAS EN TORNO A LINCOLN



Abraham Lincoln murió en 1865, durante una representación teatral. Su asesino, un actor simpatizante del Sur, burlaba la presumiblemente férrea seguridad del presidente, y le descerrajaba un tiro en la cabeza que a las pocas horas acabaría con su vida.
Abraham Lincoln (1809-1856)

Era éste, sin duda, un final digno de una figura enigmática, llena a partes iguales de grandezas, miserias, y preguntas todavía hoy sin resolver.
Existe un Lincoln héroe de los antiesclavistas; un Lincoln cuyo fantasma se pasea aún hoy por la Casa Blanca. Un Lincoln que pudo haber sido homosexual; un Lincoln espiritista que vivió la Guerra de Secesión entre apariciones y visiones premonitorias, y en la ficción, la maravillosa y grotesca ficción de algunos locos, hay incluso un Lincoln cazavampiros, que eleva el mito hasta situarlo –con algunas reservas que irá despejando el tiempo– a la altura del Cid, de Robin Hood y otros héroes populares cicatrizados en superhéroes.
Todos hemos oído hablar de las coincidencias de datos con Kennedy, el otro mártir de la democracia americana. Aunque sorprendentes, no dejan de ser un juego para creyentes. Fechas, edades, números, circunstancias diversas… A veces parecen más una maniobra de despiste que otra cosa. Un intento del conspirador por alejar las pistas que conducen a él y situar al culpable en el territorio etéreo y confuso de lo sobrenatural.
Pero la verdad es mucho menos compleja, o al menos mucho menos fantástica. Es una verdad del aquí y el ahora, que se resuelve mirando a nuestro alrededor y tratando de comprender los mecanismos que rigen los grandes asuntos.
Detrás del asesino de Lincoln, como detrás del de Kennedy, hay poderes oscuros que van más allá de los pobres diablos que presuntamente apretaron el gatillo.
Hay ese poder en la sombra del que hablan algunos libros.
Hay esas sociedades secretas que tan alegremente se caricaturizan en libros de gran éxito, que son –o eso nos parece– como los anuncios de ciertas cadenas comerciales, que utilizan el dinero gastado en publicidad como moneda de cambio para no aparecer en los espacios destinados a noticias, donde su imagen, de contarse allí la verdad del día a día, podría verse gravemente perjudicada…
La verdadera y única coincidencia entre Lincoln y Kennedy son esas balas que atravesaron sus cabezas. Balas destinadas –parece claro y evidente– a evitar que esas cabezas pensaran por sí mismas.

Un aviso para navegantes.

viernes, 26 de julio de 2013

NAPOLEÓN Y LA GRAN PIRÁMIDE



Estos dos elementos, por separado, dan mucho que hablar. Entre ellos puede organizarse una biblioteca entera, con cientos de libros que, directa o  indirectamente, hablan de ellos. Uno es uno de los personajes más relevantes de la historia Occidental. El otro, uno de los mayores misterios del mundo antiguo.
Fue en 1798 cuando se encontraron.
¿A qué se debía el enorme interés de Napoleón por los secretos del Antiguo Egipto?

(Para algunos, el encuentro fue algo más tarde, en 1799).
El caso es que Napoleón se encontraba en la tierra de los faraones, al frente del mayor y más glorioso ejército de su época. Había llegado allí para conquistar, como antes habían hecho Alejandro Magno o Julio César.
Como ellos, estaba fascinado por el monumento. ¿Quién no?, pensará quien haya estado allí, cuando en pleno siglo XXI, siglo de maravillas, el perfil triangular de esa enorme mole nos sigue seduciendo y evocando todo tipo de fantasías…
Napoleón, el general y posterior emperador, había oído decir que sus grandiosos predecesores habían pasado una noche en la cámara sepulcral de la Gran Pirámide. Él, consciente del papel que le tenía reservada la historia, sucumbió al encanto de las leyendas, y quiso probarlas inmediatamente.
Cuentan quienes saben de esto que el general salió a la mañana siguiente pálido y enormemente impresionado. Que no dijo nada de lo que había vivido, aunque era evidente que aquella noche no había sido fácil…
¿Pudo tener algo que ver aquella especie de iniciación con lo que vendría después?
Los más escépticos dirán que no, claro, ajenos a estos recovecos mágicos de la historia. Pero quienes sí creen, quienes se mantienen al acecho del misterio, podrán comprobar, analizando los hechos posteriores de la vida del general, cómo se dieron, en numerosas ocasiones, acciones fortuitas, o inexplicables, en las que una oscura razón se nos escapa…
¿No es verdad que, contra toda lógica revolucionaria, el general llegó a coronarse emperador? ¿No es más cierto que, en lo más oscuro de su carrera, recluido en la isla de Elba y cuando todos le daban por acabado, logró regresar y comandar de nuevo a sus fieles hacia la batalla?
Lo que sí parece claro es que su campaña en Egipto fue llevada a cabo siguiendo intereses más allá de lo estratégico y lo militar.

Lo demás, los detalles, los comparten nada más que el general, en su tumba, y la Gran Pirámide en el silencio de sus piedras…

martes, 23 de julio de 2013

EL EXTRAÑO CASO DEL MISIONERO PEDRO RUIZ CALDERÓN



El Archivo de la Nación de Méjico, situado en la capital de aquel país, esconde uno de los episodios más extraños de la Inquisición, probablemente uno de sus secretos mejor guardados…
En enero de 1540, el Santo Oficio llevaba a cabo, en lo que entonces se llamaba Nueva España, el juicio contra Pedro Ruiz Calderón, un sacerdote misionero español que durante un tiempo había estado jactándose de todo tipo de poderes sobrenaturales. Entre otras cosas, aseguraba tener el poder de recorrer en un instante miles de leguas, pasearse de un continente a otro con un simple chasquido de dedos, o hipnotizar a personas, logrando anular su voluntad y hacer con ellas lo que quisiera.
Fray Juan de Zumárraga, uno de los más implacables inquisidores del Nuevo Mundo,
pareció pasar por alto los "pecadillos" de Ruiz Calderón.

Durante el juicio, el sacerdote explicó haber aprendido todo esto del mismísimo Diablo. Decía haber logrado descender por una cueva hacia lo más profundo de la Tierra y allí, en pleno Infierno, haber recibido clases del maligno.
Lo extraño de su historia no es haber dicho éstas y otras barbaridades. Tampoco que, en el ejercicio de sus actos diabólicos, se hubiera excedido con algunas mujeres.
Lo que más llama la atención del caso es que la Inquisición, que en aquella colonia española estaba comandada por entonces por el implacable fray Juan de Zumárraga, le condenara a una pena que, en comparación con sus “delitos”, nos parece hoy en día más bien ridícula.
Ruiz Calderón fue, según se desprende de la sentencia, condenado a regresar a España. Se le prohibió ejercer como sacerdote un par de años, y nada más.
Cualquier estudioso sensato dirá que quizá no fue más que un intento de tapar un escándalo de proporciones inmensas. De aquella forma, se evitaba darle mayor publicidad al asunto.
Otros, menos conformistas, preferimos ir más allá.
¿Y si lo que contaba Ruiz Calderón era cierto? ¿Y si sus poderes quedaron demostrados, de alguna forma, y se le hizo regresar a España para que los más importantes estudiosos de la época pudieran aprender de él?
No olvidemos la época, pleno Renacimiento…
Y el dato de que de Ruiz Calderón poco más se llegó a saber…

jueves, 20 de junio de 2013

LOS RAÍLES PETRIFICADOS DE MALTA



El pequeño archipiélago de Malta es un lugar árido y pedregoso situado entre Italia y el norte de África, en mitad del mar Mediterráneo. Su posición estratégica ha hecho que, a lo largo de su historia, pueblos de todo tipo se interesaran por poblar su superficie, construir fuertes y castillos y dominar sus puertos.
Pese a su reducido tamaño, es un lugar repleto de misterios.
¿Con qué fin construyeron los antiguos pobladores de Malta
estos extraños y enigmáticos surcos?

No ya sólo por la misteriosa orden de caballeros guerreros que le da nombre –y que daría para muchos artículos–, sino también por algunos de sus monumentos prehistóricos, considerados por los expertos como de los más interesantes y enigmáticos del pasado.
De entre ellos, llaman nuestra atención los conocidos como “Cart-ruts”, nombre con el que los lugareños designan a unos extraños surcos que recorren la superficie de varias islas del archipiélago, extendiéndose incluso hasta más allá de las orillas, hacia el fondo marino…
A primera vista, recuerdan a las señales dejadas en el barro por las ruedas de un carro. Es, precisamente, la explicación que trata de darles la Arqueología oficial, incapaz de hallar otra respuesta.
El hecho de que las señales marquen precisamente caminos que conectan con las principales canteras de cada isla, ha hecho pensar a algunos investigadores en otras soluciones que, aunque aparentemente fantasiosas, resultan mucho más convincentes.
Para Von Däniken, el famoso investigador y teórico del pasado alienígena de la Humanidad, los “Cart- rots” formarían parte de una red de raíles que los antepasados de los malteses habrían utilizado para transportar las enormes piedras que forman parte de los gigantescos monumentos megalíticos que existen en estas islas. Monumentos espectaculares, que aún hoy siguen en pie, y que dan testimonio de una civilización antigua pero asombrosamente desarrollada tecnológicamente
¿Una prueba más de esa Atlántida aún no localizada pero incuestionable? ¿O un nuevo testimonio, simplemente, de la Edad de Oro a la que tantos yacimientos arqueológicos parecen apuntar?

Desde luego, parece que, en el futuro, los amantes de las civilizaciones perdidas no nos aburriremos…

martes, 18 de junio de 2013

LAS VÍRGENES NEGRAS

El culto a la Virgen es uno de los mayores éxitos de marketing de la Iglesia Católica. Fue en el pasado, hasta más allá de la Edad Media, cuando los obispos tenían como prioridad la evangelización y, al contrario que ahora, transigían ciertas mutaciones y amoldamientos de sus creencias para aumentar el número de fieles que acudían a sus iglesias.
Las Vírgenes Negras habrían venido a sustituir, en el imaginario popular,
a las antiguas deidades femeninas de los cultos lunares...

Cuando el cristianismo llegó a Europa, se encontró un continente lleno de cultos que técnicamente suelen tacharse de paganos. Eran cultos antiquísimos, en su mayoría de carácter lunar (por contraposición a cultos "solares", como el judaísmo), donde la mujer tenía un papel central, por cuestiones muy largas de tratar, pero que tenían su razón de ser en la agricultura.
Sus fieles adoraban ídolos que podían ser de piedra, o de madera, y que tenían sus templos en lugares que desde tiempos remotos habían sido situados en puntos estratégicos desde el punto de vista telúrico.
Los evangelizadores se hallaban ante un gran reto si querían que los futuros fieles abandonaran estos cultos.
Aunque consiguieron cristianizar, durante siglos siguieron adorándose estos ídolos femeninos. Las ceremonias, oficialmente cristianas, conservaban elementos de los cultos antiguos, ya fuera manteniendo fechas, rezos, rituales, y en muchos casos, el propio ídolo-objeto.
En algunos casos se procedió a convertir esas figuras de piedra, o de otros materiales (incluso procedente del espacio exterior, en forma de meteoritos), en vírgenes.
En otros casos, los antiguos ídolos fueron destruidos.
Hay testimonios escritos de casos concretos, con obispos y curas conspirando para ocultar y ahogar en el olvido el culto popular.
Todavía hoy perviven, pese a todo. Antropólogos, historiadores y estudiosos del folklore lo corroboran en numerosos ensayos. 
Es un apasionante ámbito de estudio, que enlaza directamente con el misterio.
Y es que los templarios, los enigmáticos templarios, siguieron muy de cerca a estas Vírgenes Negras o ídolos ancestrales. Impulsaron su culto bajo la nueva estética apostólica-romana, pero sin perder de vista los viejos modos y creencias.
Que en la península Ibérica, quizá uno de los asentamientos humanos más antiguos del planeta, puede hallarse, todavía hoy, por todas partes...

jueves, 13 de junio de 2013

EL ENIGMA DEL NÚMERO ÁUREO



Todo buen aficionado al misterio y a los enigmas de la historia ha oído hablar alguna vez de este número, también referido frecuentemente como proporción.
Para los matemáticos no es más que una regla que aparece en la naturaleza y que establece cierta relación entre dos rectas, pero para quien está dispuesto a ir más allá –como, por otra parte, hicieron genios como Leonardo Da Vinci–, el número áureo adquiere categoría de mágico, repleto de un sentido que se nos escapa, aunque esté por todas partes.
¿Qué pretendían artistas de la talla de Leonardo Da Vinci con la aplicación,
en sus obras, del número áureo? ¿Era una mera técnica estética, o encerraba alguna especie de mensaje cifrado?

El primero que se percató de su existencia fue el griego Euclides, que lo definió y estableció su fórmula. Luego, el número sería retomado por los renacentistas, que aplicarían sus mágicas proporciones a sus obras.  
Durero, el ya mencionado Da Vinci, Miguel Ángel… Todos, casi de forma obsesiva, intentaron que aquella proporción estuviera representada en sus cuadros (como la Mona Lisa) o sus esculturas (el David de Miguel Ángel), ya fuera para procurarles una armonía natural y hacerlas más perfectas visualmente, o para otorgarles un sentido esotérico, convertirlas en portadoras de un mensaje oculto al profano, de comunicación directa con Dios…
También la arquitectura sucumbió al poder mágico de este número.
Ya fuera por casualidad –como dijimos, el número y la proporción áurea se encuentra en todas partes, allá donde miremos–, o por empeño místico de sus creadores, encontramos el rastro de esta cifra divina en obras y monumentos de todos los tiempos. Las pirámides de Egipto, las catedrales góticas, las más modernas construcciones de Eiffel, en París…
Y en España, claro.
De entre las más curiosas, la catedral de Jaén, famosa en los últimos tiempos por su presunta relación con la lápida de Arjona y la búsqueda de la Mesa de Salomón. Su arquitecto, Andrés de Valdevira, fue un iniciado, se supone, en el saber perdido de los templarios y, fuera de toda duda, erigió, en el centro mismo de la península, un templo renacentista de proporciones áureas, que muchos interpretan como un Templo de Salomón ibérico.
¿Quizá con la intención de que no desmereciera junto a la reliquia que albergaban sus subterráneos?

Sólo el conocimiento y desciframiento de esos códigos naturales (¿divinos?) nos permitirá acceder a esa verdad que, de momento, se nos escapa.

jueves, 30 de mayo de 2013

LA TORRE DE PALENQUE



De todos los monumentos mayas, la torre del palacio de Palenque, en Méjico, es quizá uno de los menos llamativos. Sólo a simple vista, precisamente por su aspecto nada exótico, y por estar rodeada de otros monumentos que han llamado la atención de expertos y público en general desde su descubrimiento, entre montañas de roca, tierra y, montañas de escombros.
Como el campanario de una iglesia románica, la torre de Palenque aguarda al visitante
 entre la maleza de la selva de Chiapas

(foto Flickr)

La torre se alza orgullosa desde su base en el palacio que antaño ocuparon los mandatarios de la ciudad. De planta cuadrada, rematada en un tejado a cuatro aguas, nada parece tener que ver con las pirámides que fueron erigidas a su alrededor.
Para unos fue un lugar de uso defensivo, mientras que para otros se trataba de un lugar para realizar diversos cultos.
Una imagen que muestre sólo la torre, aislada del resto del conjunto arquitectónico, podría confundir al profano.
¿Quién no se equivocaría y situaría el monumento en China, por ejemplo, o en algún lugar de la Toscana?
Porque los enigmas de la torre que planteamos se centran en su forma, tan distinta a todo lo que sabemos de los mayas.
Fue, probablemente, la única de sus características que construyó este maravilloso pueblo. Rascándonos la cabeza podemos empezar a imaginar, y a recordar a los autores que defienden contactos precolombinos entre América y otras partes del mundo.
¿Chinos? ¿Templarios?
Para que nadie empiece a ponerse nervioso, remitiremos, simplemente, a las imágenes que miles de cámaras han tomado en el lugar y que pueden encontrarse en libros, vídeos o Internet. Que cada cual observe, llegue a sus propias conclusiones. Recordaremos que los enigmas siguen siendo muchos, y que esto sólo es una teoría que lanza un simple amante del misterio, que estuvo allí y que allí, también, se vio sorprendido por esta idea tan alocada, aunque tan sugerente...

martes, 28 de mayo de 2013

LA PILA DE BAGDAD



El 11 de abril de 2003, Bagdad, la capital de Iraq, se convertía en el centro de la atención mundial por la cruzada que el presidente Bush y sus aliados llevaban a cabo contra el régimen de Sadam Hussein. El montaje mediático y político lograba su objetivo, y el régimen del dictador caía tras una batalla que se había calificado de relámpago y que aún hoy, diez años después, sigue activa.
La famosa pila de Bagdad, una simple tinaja de barro que pone al descubierto
aspectos del pasado totalmente sorprendentes...

El museo de la capital iraquí, famoso por sus joyas de arte y arqueología mesopotámicos, se veía afectado por el saqueo. Miles de piezas salían entonces del edificio, según unos para ser protegidas de los bombardeos y los estragos de la guerra, y según otros, directamente hacia el mercado negro.
Entre ellas se encontraba la mítica pila de Bagdad.
Hallada durante unas excavaciones en los años treinta, sigue siendo objeto de polémica entre los científicos.
A primera vista parece una simple vasija de arcilla, pero el mecanismo simple encontrado en su interior, compuesto de una varilla y un cilindro metálicos que posiblemente estuvieron recubiertos de plomo, hacen pensar en otra cosa.
La teoría de que pudiera haber servido como pila generadora de electricidad no parece casar demasiado bien con la fecha aproximada de su fabricación, hacia el año 260 d. C. Parece imposible pensar que en aquella época y mucho antes –por el hallazgo, precisamente, de otras piezas similares en yacimientos mesopotámicos– el hombre conociera esta tecnología que, desde luego en Occidente, no llegó hasta muchísimo después.
El debate sigue, decimos, aún hoy. Los más escépticos creen que la pila de Bagdad no fue más que un recipiente de otros objetos. Rechazan algunas de las pruebas que se han llevado a cabo para demostrar su utilidad como instrumento tecnológico avanzado, y se ríen de quienes apuntan que podría haber sido utilizada en la construcción, por ejemplo, de las pirámides, y la decoración de sus interiores.
Como apunte –y sólo como apunte, sin más pretensiones–, recordaremos la leyenda en torno al Cristo de la Luz, en Toledo, donde, según las crónicas, el rey Alfonso VI habría encontrado, en la mezquita del mismo nombre, un crucifijo iluminado por una lamparita incandescente ¡que habría estado funcionando desde antes de la conquista árabe!

La pena es no saber si dicha lámpara tenía forma de vasija, y artilugios de metal en su interior…

miércoles, 24 de abril de 2013

EL ASESINATO DE KENNEDY O LA PRIMERA CONSPIRACIÓN (TELEVISADA) DE LA HISTORIA




La muerte del presidente Kennedy puede considerarse la primera conspiración para todos los públicos de la historia. Fue la primera que el mundo entero pudo presenciar en directo, cómodamente desde sus televisores. Antes que la de la llegada a la Luna o la del tristemente célebre atentado de Nueva York.
¿Murió Kennedy como consecuencia de su intención de revelar importantes
secretos de Estado?

Como todos los buenos aficionados a la novela negra saben, no existe el crimen perfecto. Tampoco la conspiración perfecta, y menos en un mundo de medios de comunicación de masas incipientes como eran los años sesenta. Cualquiera pensaría que quienes diseñaron aquella estafa actuaron como unos chapuzas, y sin embargo, a tenor de los resultados que podemos ver décadas después, lo cierto es que no andaban desencaminados.
Da igual que una operación así salga mal. Que todo sean incógnitas, que los únicos detenidos o sospechosos mueran unos detrás de otro. Algo parecido a lo que ha ocurrido no hace mucho en Boston…
En el caso de Kennedy, la impostura llega a tal nivel que lo mismo da contar que Oswald, el presunto asesino, disparase mejor que cualquier tirador de élite que se preciase. O que aparezcan fotografías de presuntos vagabundos que andaban por los alrededores y que fueron detenidos, cuyo aspecto nada parece tener que ver con alguien que vive en la calle, y sí con agentes bien peinados y rasurados de la CÍA...
La verdadera incógnita no es ya si la muerte de aquel representante del pueblo americano fue un fraude. Lo que importa, ahora en 2013, es saber quién lo hizo. Y por qué.
Las teorías son múltiples, y es que aquella época era muy convulsa. Lucha de las minorías de raza negra, guerra de Vietnam, conflicto con Cuba, la Guerra Fría…
Todas, cosas que podían resolverse de manera política. Los enfrentamientos en la cúspide del poder siempre son tensos. Imaginamos que allí arriba, en esos ámbitos, la lucha ha de ser feroz.
¿Pero tanto como para llegar a matar al presidente? ¿Y delante de todos?
Lo que viene a continuación es una hipótesis, nada más que una hipótesis…
¿Y si el poder en la sombra, que tanta literatura ha generado, quisiera dar un toque de atención a los presidentes venideros sobre la conveniencia de preservar ciertos secretos?
¿Y si Kennedy, más allá de politiqueos e infidelidades extramatrimoniales, lo que habría pretendido antes de morir hubiera sido revelar al pueblo secretos que nadie cuenta?
¿Y si hubiera amenazado con hacer público el contenido de ese archivo que, según Santiago Camacho y otros expertos en conspiraciones, va pasando de unos presidentes de EE.UU. a otros en el momento del relevo?
¿Podría ser?
(Qué más quisiéramos que saberlo…)
Quizá, en su maldad, le devolvieron su amenaza con una paradoja: matándole físicamente de la misma manera que el quiso desenmascararlos...

lunes, 22 de abril de 2013

ALGUNOS ENIGMAS EN TORNO A TEOTIHUACÁN




Teotihuacán es uno de los lugares más misteriosos de América, por no decir de todo el mundo.  Ya su nombre, que en castellano viene a decir algo así como “El lugar en que los hombres se convierten en dioses”, nos pone en la pista de un lugar grandioso, donde todo, o casi todo, es posible.
Lo más misterioso de Teotihuacán es, como en otros lugares similares del mundo, sus medidas
claramente sobrehumanas...

No es el nombre que los constructores de sus grandes monumentos se dieron a sí mismos. Es sólo como los llamaron otros pueblos que conocieron posteriormente el lugar. De quienes erigieron sus grandes pirámides a lo largo de la conocida como calzada “de los muertos” desconocemos todo, o casi todo. Ni su lengua, su origen étnico, o cuándo anduvieron por aquellos lugares.
Hablamos de Méjico. De una explanada a 45 kilómetros aproximadamente de la capital del país. Un lugar que hasta el s. XIX no era más que un foco de leyendas sobre antiguas civilizaciones, tesoros ocultos y cosas así.
Tuvo que llegar el año 1885, y un arqueólogo llamado Leopoldo Batres, para que el mundo conociera las maravillas de Teotihuacán.
Desde el principio, las excavaciones fueron revelando una civilización maravillosa y muy avanzada llena de misterios y enigmas que aún hoy no han podido ser resueltos. Se sabe que quienes construyeron la ciudad lo hacían teniendo muy en cuenta la astronomía –como los mayas o los egipcios–, y que como aquellos, también, llegó un momento –se especula con que en torno al s. VII d. C. – en que su cultura se vino al traste.
Y es aquí donde encontramos los mayores misterios.
Porque los estudios revelan que fueron sus propios habitantes los que ocultaron, bajo toneladas de escombros, sus propias viviendas, templos y otros edificios públicos.
Desaparecieron de un día para otro, dejando para la posteridad imponentes pirámides como la del sol, o la de la luna, prácticamente intactas, sólo enterradas. Sin más.
No hay rastro de una lucha armada, o de un cataclismo de cualquier tipo. No hay cadáveres, y por tanto es de imaginar que los habitantes no murieron allí, si no que, de alguna manera, se fueron...
Es éste el gran misterio de Teotihuacán, pero no el único.
La lista sería inmensa, y estaría encabezada para la Serpiente Emplumada y su leyenda, que ya comentamos más atrás...
Sólo cuando podamos leer en sus paredes, sus decenas de glifos tallados en la roca, sus estelas, y lo que resultará quizá más revelador, sus coordenadas ocultas en las medidas, orientación y demás detalles de sus edificios, podremos, quizá, acercarnos a sus secretos.
Mientras tanto, tendremos que conformarnos con quedar asombrados ante su monumentalidad… Y admirar a los hombres –o lo que fuera– que la llevaron a cabo.

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