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martes, 26 de abril de 2016

MISTERIOS DEL AMAZONAS



En Enigmas Misteriosos e Inexplicables somos fans del Amazonas. Como el Himalaya, la Antártida, determinadas regiones del centro de África o las profundidades de los océanos, la extensa selva que que rodea el río Amazonas y sus afluentes a lo largo y ancho del continente sudamericano es una de las regiones más inhóspitas y llenas de misterio del mundo. Hoy queremos hacer un repaso a algunos de los grandes enigmas de esta región, poblada –como ya vimos en este ANTERIOR ARTÍCULO– de monstruos y todo tipo de leyendas…


LA CIUDAD PERDIDA DE AKAKOR

En realidad, más que de ciudad perdida deberíamos hablar de libro maldito, porque es un libro, y casi podríamos decir que la imaginación de un hombre, la que está detrás de esta leyenda.
Décadas después de la fascinante aventura de Percy Fawcett –del que también hemos tenido el placer de hablar en esta web– un alemán, de nombre Karl Brugger, se sentiría también fascinado por los misterios del Amazonas y en 1976 publicaría un texto mítico, La crónica de Akakor, en la que, recogiendo el testimonio de un mestizo al que había conocido en Manaos (Brasil) relataría la fascinante historia de una ciudad perdida en lo más intrincado de la selva.
Restos, defendería, de una civilización de 15.000 años de antigüedad fundada por dioses llegados de las estrellas –era la época de Von Däniken y sus teorías–, que nunca llegaría a encontrar aunque lo intentase, y que describía –él, a partir del testimonio del mestizo– con grandes construcciones en piedra –pirámides– túneles por debajo de la selva, y restos de una tecnología asombrosa que incluía barcos impulsados gracias a una energía invisible –capaces de volar–, y piedras que permitían ver lo que ocurría en el otro extremo del mundo.
La historia, que dio buenos réditos en forma de venta de libros y documentales y convirtió a Brugger en un autor de bastante éxito, terminaría trágicamente en 1984 con la muerte de éste, por un disparo a quemarropa en la playa de Ipanema, al parecer a manos del mestizo, autor de otras varias muertes y con el que Brugger mantenía un litigio por los derechos de autor del libro…


EL RÍO SUBTERRÁNEO DEL AMAZONAS

En el año 2011, un grupo de científicos sorprendían a la comunidad científica asegurando haber descubierto una corriente subterránea paralela al río Amazonas, que bajo su criterio constituiría el mayor río subterráneo de todo el planeta.



La corriente, situada a 4.000 metros de longitud, no había sido descubierta hasta entonces, y pese a su importancia, a la magnitud que constituía en sí el hallazgo, tuvo que ser corregido y, como decimos, ampliamente debatido, pues para muchos no podía ser considerado exactamente un río, debido a que el agua simplemente se iba filtrando poco a poco a través del subsuelo poroso –a un ritmo de varios centímetros por año– y era bastante improbable que siquiera llegase a desembocar en el mar.
En cualquier caso, el anuncio supuso un importante descubrimiento, de esos que hacen pensar inmediatamente en la gran cantidad de cosas que aún ignoramos de nuestro propio planeta.


¿PORTAL DIMENSIONAL EN MITAD DE LA SELVA?

La leyenda nos traslada ahora al norte de Brasil, a las minas que se asientan entre Manaus, Santarém y Puerto Viejo. Pilotos de aviones y helicópteros que transitan por el lugar aseguran haber sido testigos de numerosos avistamientos de objetos voladores desconocidos y lo que es más sorprendente –o menos habitual, entiéndase–: visiones de una ciudad de aspecto futurista que sorprende en mitad del viaje, con grandes rascacielos de cristal y acero que, de repente, tal y como aparece, desaparece sin dejar rastro.
Ocurre en una zona en particular que estos pilotos conocen como El triángulo, y se ha dado el caso –o eso dicen haber oído algunos investigadores– de algunos de ellos que incluso –tal es la calidad del espejismo– han intentado aterrizar en la pista que se les muestra invariablemente cuando aparece la visión, situándoles al borde de sufrir un accidente…


PIRÁMIDES Y FORMAS GEOMÉTRICAS EN EL AMAZONAS

Pese a las leyendas, que arrancan con las crónicas de los primeros conquistadores que se atrevieron a desafiar a la selva, la idea que la ciencia tenía hasta hace muy poco de la selva amazónica era la de un lugar poco poblado, apenas por tribus de nómadas y de cazadores recolectores instalados en el neolítico, sin apenas desarrollo tecnológico u organización.
Esto comenzaría a cambiar a finales del s. XX, precisamente –y de forma curiosa– a través de la deforestación y la tala indiscriminada de grandes zonas de bosque que empezarían a sacar a la luz las pruebas de algo muy diferente.
Fue en los ochenta, cuando, al igual que ocurrió con los geoglifos de Nazca, los vuelos comerciales comenzaron a revelar la existencia también de geoglifos en el estado brasileño de Acre.
Se trata de fosos, o zanjas, excavados en la tierra y que, vistos desde el cielo, forman curiosas figuras, como cuadrados, círculos o hexágonos. Hay registrados cerca de 300, y su tamaño llega a ser de varios centenares de metros.
Aunque a primera vista parecen revelar la existencia de grandes civilizaciones que en el pasado pudieran haber poblado aquella zona, los científicos siguen siendo prudentes y, aun reconociendo la necesidad de cierta organización para el desarrollo de las estructuras, rechazan que puedan tener algo que ver con las fastuosas ciudades descritas por Brugger, o aquellas otras que revela, por ejemplo, la leyenda de El Dorado.
Foto: http://pauladelgadomen.blogspot.com.es/p/egipcio.html

Sin embargo, los hechos continúan dando muestras de rebeldía y prueba de ello era la pirámide hallada en otra zona de la Amazonia, el departamento de Santa Cruz, en Bolivia, de planta circular y, ahora sí, muestra de una cultura avanzada muy similar –a decir de las primeras investigaciones– a las que también se han hallado en el Yucatán (Méjico) u Honduras… 

jueves, 22 de agosto de 2013

LO QUE GRITAN LAS PIEDRAS DE STONEHENGE



Hablamos de Stonehenge, pero podemos hablar de cualquier monumento de ésos que conocemos como megalíticos. Se trata, quizá, de las huellas más enigmáticas dejadas por el hombre antiguo, cuyos secretos siguen ocultos, contrastando el silencio de la piedra que las compone con la majestuosidad y dimensiones con que abruman a quien se acerca a ellas.
El secreto de Stonehenge, y del resto de los monumentos megalíticos, va más allá
de todo lo que conocemos...

Dicen los expertos que pudieron ser centros ceremoniales. Como las catedrales, o los templos egipcios, o las pirámides de Centroamérica. Puede ser, no vamos a ser nosotros quienes lo neguemos, pero sí que sería bueno echarles un nuevo vistazo.
Porque como aquéllas, son construcciones enormes. Gigantescas, muy por encima de las proporciones humanas. Toscas, inabarcables, construidas a lo bestia. Uno ve esas rocas, de una pieza, sosteniendo, como en equilibrio, a otra similar que reposa sobre ellas, y no puede evitar imaginar a un forzudo de cuento manejándolas, con la negligencia de un niño, y distribuyéndolas de cualquier modo.
¿Cómo pudieron erigir aquellos hombres tamaña bravuconada arquitectónica? ¿Cómo, si hacemos caso a quienes nos los pintan como miembros de tribus poco evolucionadas, habitantes de chozas que manejaban con torpeza el fuego, podemos imaginar que lo lograron?
Seguirán planteándose hipótesis, y no se dará con la solución. Por el simple hecho de que todos se equivocan. Hay algo en este misterio que va más allá de lo que conocemos, que se hunde, por su propio peso, en lo más profundo y primitivo del hombre.
Aquél –se ve a primera vista–, fue un esfuerzo desesperado. Un mandato que iba más allá de las necesidades humanas. Llámenlo religión; llámenlo simples supersticiones.
En el mismo corazón de Europa.
Desde el sur de Inglaterra, pasando por Francia, Alemania, España, Baleares, Malta, Italia, Turquía… Los hombres sintieron, hace unos cinco mil años aproximadamente, la necesidad de amontonar piedras inmensas. Reunirlas en torno a círculos, crear atmósferas oscuras imitando a las cuevas que les protegían.
¿Qué temían? ¿Qué trataban de evitar?
Lo que fuera, se los llevó para siempre o les hizo callar de inmediato.

Aquellas ruinas lo atestiguan. Con su eterno silencio. 

viernes, 26 de julio de 2013

NAPOLEÓN Y LA GRAN PIRÁMIDE



Estos dos elementos, por separado, dan mucho que hablar. Entre ellos puede organizarse una biblioteca entera, con cientos de libros que, directa o  indirectamente, hablan de ellos. Uno es uno de los personajes más relevantes de la historia Occidental. El otro, uno de los mayores misterios del mundo antiguo.
Fue en 1798 cuando se encontraron.
¿A qué se debía el enorme interés de Napoleón por los secretos del Antiguo Egipto?

(Para algunos, el encuentro fue algo más tarde, en 1799).
El caso es que Napoleón se encontraba en la tierra de los faraones, al frente del mayor y más glorioso ejército de su época. Había llegado allí para conquistar, como antes habían hecho Alejandro Magno o Julio César.
Como ellos, estaba fascinado por el monumento. ¿Quién no?, pensará quien haya estado allí, cuando en pleno siglo XXI, siglo de maravillas, el perfil triangular de esa enorme mole nos sigue seduciendo y evocando todo tipo de fantasías…
Napoleón, el general y posterior emperador, había oído decir que sus grandiosos predecesores habían pasado una noche en la cámara sepulcral de la Gran Pirámide. Él, consciente del papel que le tenía reservada la historia, sucumbió al encanto de las leyendas, y quiso probarlas inmediatamente.
Cuentan quienes saben de esto que el general salió a la mañana siguiente pálido y enormemente impresionado. Que no dijo nada de lo que había vivido, aunque era evidente que aquella noche no había sido fácil…
¿Pudo tener algo que ver aquella especie de iniciación con lo que vendría después?
Los más escépticos dirán que no, claro, ajenos a estos recovecos mágicos de la historia. Pero quienes sí creen, quienes se mantienen al acecho del misterio, podrán comprobar, analizando los hechos posteriores de la vida del general, cómo se dieron, en numerosas ocasiones, acciones fortuitas, o inexplicables, en las que una oscura razón se nos escapa…
¿No es verdad que, contra toda lógica revolucionaria, el general llegó a coronarse emperador? ¿No es más cierto que, en lo más oscuro de su carrera, recluido en la isla de Elba y cuando todos le daban por acabado, logró regresar y comandar de nuevo a sus fieles hacia la batalla?
Lo que sí parece claro es que su campaña en Egipto fue llevada a cabo siguiendo intereses más allá de lo estratégico y lo militar.

Lo demás, los detalles, los comparten nada más que el general, en su tumba, y la Gran Pirámide en el silencio de sus piedras…

jueves, 6 de junio de 2013

LAS CUEVAS DE AJANTA



El viajero tiene infinitas excusas para acudir a la India. Su inmensidad geográfica, demográfica y espiritual convierten a este país en algo más parecido a un continente, donde el exceso, en nuestra humilde opinión, es la nota más destacable.
No en sentido negativo, pues faltaría más.
En cuestión de misterios, desde luego, no lo es.
¿Quién construyó realmente las cuevas de Ajanta? ¿Esconden sus muros la prueba
de contactos extraterrestres en el pasado?

Y es que la India, aquél pedazo de tierra que se desvinculó de África en el pasado remoto, y que navegó por el Índico hasta formar, golpeando bruscamente contra Asia, la maravillosa cordillera del Himalaya, conjuga en su territorio montones de credos, de enseñanzas, de sorpresas que sólo aquel que se atreve a aventurarse en su seno –su difícil, pero gratificante seno– consigue descubrir.
Las cuevas de Ajanta son un ejemplo.
Talladas en la roca, suponen una maravilla arquitectónica única en el mundo, que los expertos fechan a partir del s. II a. C.
Barrocas, llenas de adornos, bajorrelieves, pinturas, esculturas, asombran al visitante, pero mucho más al amante de los enigmas.
Porque la pregunta primera que nace al penetrar en cualquiera de ellas es: ¿cómo lograron sus constructores tan llamativo resultado, utilizando la tecnología con que contaban, se supone, en una fecha tan remota?
La perplejidad aumenta según conocemos más datos.
Como la orientación astronómica de su diseño. O la representación, a lo largo de sus paredes, de seres mitológicos que, para algunos, no son más que muestras de las mezclas entre hombres y animales que llevaron a cabo quienes crearon el mundo, y que algunos identifican con supuestos experimentos extraterrestres.
Sea esto posible o no, realidad o simple especulación fantasiosa, el enigma de las cuevas persiste. Es, como en el caso de las catedrales europeas, los grandes monumentos egipcios o las pirámides mayas, un misterio a primera vista.

Que está ahí, como testimonio de un pasado oscuro, aunque, paradójicamente, tan lleno de asombrosa luz…

lunes, 3 de junio de 2013

EL MISTERIO DE LA ESFINGE Y LOS ATLANTES DEL MAR EGEO



Fue un vidente el primero en poner en cuestión las cifras que daban los científicos.
Hasta que Edgar Cayce (1877-1945) hizo públicas sus alucinaciones, sus sueños o lo que quisiera que fuera aquello que le ocurría al entrar en trance, todos pensaban que la esfinge era un monumento contemporáneo a las pirámides de Guiza.
La esfinge aguarda, sigilosa y majestuosa, la resolución de sus enigmas...

Todavía hoy se habla de unos veintiséis siglos antes de Cristo como fecha oficial, una tontería al lado de los 12.500 años que tendría según las afirmaciones del vidente norteamericano.
Hoy, el paso de las décadas y la curiosidad despertada por este iluminado en investigadores de todo el mundo ha hecho que existan cientos de estudios y datos que hacen tambalearse los presupuestos “oficiales”.
Para algunos sólo es cuestión de observar a la esfinge.
Ver su superficie erosionada por una lluvia poderosa que rara vez cae en el desierto en la actualidad, pero que sí se daba en la zona muchos siglos atrás, cuando el desierto todavía no había alcanzado el territorio de los faraones.
Para otros, las estrellas, su posición en el momento en que la esfinge fue proyectada, dice mucho en favor de Cayce.
El caso es que todavía no ha sido encontrada la cámara que él situó bajo el monumento, y que contendría pruebas incuestionables sobre la civilización que en el pasado lo erigió. (Algunos dicen que sí ha sido descubierta, pero que las autoridades la ocultan quién sabe a cuenta de qué oscuros intereses…)
¿Es la esfinge una prueba evidente de alguna civilización perdida en el remoto origen de los tiempos?
Para algunos, como Graham Hancock, habría que mirar algo más al norte, en el mar Egeo, y en los restos de la enigmática civilización que habitó Creta.

Allí podría haber una respuesta al silencio que guarda, imperturbable, la careta rígida de la misteriosa esfinge…

jueves, 30 de mayo de 2013

LA TORRE DE PALENQUE



De todos los monumentos mayas, la torre del palacio de Palenque, en Méjico, es quizá uno de los menos llamativos. Sólo a simple vista, precisamente por su aspecto nada exótico, y por estar rodeada de otros monumentos que han llamado la atención de expertos y público en general desde su descubrimiento, entre montañas de roca, tierra y, montañas de escombros.
Como el campanario de una iglesia románica, la torre de Palenque aguarda al visitante
 entre la maleza de la selva de Chiapas

(foto Flickr)

La torre se alza orgullosa desde su base en el palacio que antaño ocuparon los mandatarios de la ciudad. De planta cuadrada, rematada en un tejado a cuatro aguas, nada parece tener que ver con las pirámides que fueron erigidas a su alrededor.
Para unos fue un lugar de uso defensivo, mientras que para otros se trataba de un lugar para realizar diversos cultos.
Una imagen que muestre sólo la torre, aislada del resto del conjunto arquitectónico, podría confundir al profano.
¿Quién no se equivocaría y situaría el monumento en China, por ejemplo, o en algún lugar de la Toscana?
Porque los enigmas de la torre que planteamos se centran en su forma, tan distinta a todo lo que sabemos de los mayas.
Fue, probablemente, la única de sus características que construyó este maravilloso pueblo. Rascándonos la cabeza podemos empezar a imaginar, y a recordar a los autores que defienden contactos precolombinos entre América y otras partes del mundo.
¿Chinos? ¿Templarios?
Para que nadie empiece a ponerse nervioso, remitiremos, simplemente, a las imágenes que miles de cámaras han tomado en el lugar y que pueden encontrarse en libros, vídeos o Internet. Que cada cual observe, llegue a sus propias conclusiones. Recordaremos que los enigmas siguen siendo muchos, y que esto sólo es una teoría que lanza un simple amante del misterio, que estuvo allí y que allí, también, se vio sorprendido por esta idea tan alocada, aunque tan sugerente...

martes, 28 de mayo de 2013

LA PILA DE BAGDAD



El 11 de abril de 2003, Bagdad, la capital de Iraq, se convertía en el centro de la atención mundial por la cruzada que el presidente Bush y sus aliados llevaban a cabo contra el régimen de Sadam Hussein. El montaje mediático y político lograba su objetivo, y el régimen del dictador caía tras una batalla que se había calificado de relámpago y que aún hoy, diez años después, sigue activa.
La famosa pila de Bagdad, una simple tinaja de barro que pone al descubierto
aspectos del pasado totalmente sorprendentes...

El museo de la capital iraquí, famoso por sus joyas de arte y arqueología mesopotámicos, se veía afectado por el saqueo. Miles de piezas salían entonces del edificio, según unos para ser protegidas de los bombardeos y los estragos de la guerra, y según otros, directamente hacia el mercado negro.
Entre ellas se encontraba la mítica pila de Bagdad.
Hallada durante unas excavaciones en los años treinta, sigue siendo objeto de polémica entre los científicos.
A primera vista parece una simple vasija de arcilla, pero el mecanismo simple encontrado en su interior, compuesto de una varilla y un cilindro metálicos que posiblemente estuvieron recubiertos de plomo, hacen pensar en otra cosa.
La teoría de que pudiera haber servido como pila generadora de electricidad no parece casar demasiado bien con la fecha aproximada de su fabricación, hacia el año 260 d. C. Parece imposible pensar que en aquella época y mucho antes –por el hallazgo, precisamente, de otras piezas similares en yacimientos mesopotámicos– el hombre conociera esta tecnología que, desde luego en Occidente, no llegó hasta muchísimo después.
El debate sigue, decimos, aún hoy. Los más escépticos creen que la pila de Bagdad no fue más que un recipiente de otros objetos. Rechazan algunas de las pruebas que se han llevado a cabo para demostrar su utilidad como instrumento tecnológico avanzado, y se ríen de quienes apuntan que podría haber sido utilizada en la construcción, por ejemplo, de las pirámides, y la decoración de sus interiores.
Como apunte –y sólo como apunte, sin más pretensiones–, recordaremos la leyenda en torno al Cristo de la Luz, en Toledo, donde, según las crónicas, el rey Alfonso VI habría encontrado, en la mezquita del mismo nombre, un crucifijo iluminado por una lamparita incandescente ¡que habría estado funcionando desde antes de la conquista árabe!

La pena es no saber si dicha lámpara tenía forma de vasija, y artilugios de metal en su interior…

miércoles, 17 de abril de 2013

EL ENIGMA DE LA PIRÁMIDE DE CUICUILCO




Corría el año 1920. Manuel Gamio, arqueólogo, paseaba por un descampado próximo a la Ciudad de Méjico –hoy engullido por las fauces de la metrópoli–, cuando se percató de la existencia de una colina redondeada, cuya forma le pareció más bien artificial. Dos años después, las excavaciones realizadas por él mismo y otro arqueólogo norteamericano revelaban al mundo uno de los mayores enigmas del pasado americano: la pirámide de Cuiculco.
La pirámide de Cuicuilco, con sus 8.000 años de antigüedad, supone uno de los mayores
retos para la Arqueología moderna.

Se trata de una pirámide de base circular, cuya forma, escalonada, parece el intento de un pueblo antiguo por imitar a la naturaleza. Un montículo redondeado similar a una montaña, donde subirse y poder rendir tributo a las estrellas.
Para desenterrarlo, hubo que quitarle de encima toneladas y toneladas de lava seca que la cubría por completo, producto de una antigua erupción. Era fácil datarla si se sabía, al menos, cuando quedó sumergida por las piedras candentes y la ceniza. El resultado de los estudios dejó perplejos a los arqueólogos. Según los análisis, aquella lava había cubierto la pirámide hacia ocho mil años. ¡Ocho mil años!
Desde luego, era una fecha que descuadraba todas las teorías. Los esquemas de los historiadores y arqueólogos se vinieron abajo. Era imposible una construcción de ese tipo en una época tan lejana, y sin embargo… La geología decía lo que decía.
La pirámide, hoy, sigue siendo un misterio. Habla de un pueblo remoto, que ya estaba avanzado cuando en el resto del mundo, que se sepa, la humanidad se dedicaba a recolectar y a cazar animales, poco menos que como salvajes.
Por supuesto, la ciencia oficial ha ignorado este dato y llevado a cabo todo tipo de triquiñuelas para adaptar la pirámide a sus exigencias. No pueden silenciar, además de los datos geológicos, otras curiosidades como los enormes bloques de piedra que tuvieron que ser alzados para construir la base del edificio. O los enterramientos que, como sucedía en Europa en el Paleolítico, fueron hallados en torno a la pirámide.
¿El Cuicuilco una prueba más de contactos, en el pasado, entre Europa y América?
Como siempre, será cuestión de encontrar ciertas pruebas que plantar ante las narices de los más reacios a reconocer la realidad...

miércoles, 10 de abril de 2013

¿QUÉ OCURRE EN LA ZONA DEL SILENCIO?




En 1930, un piloto de aviones mejicano denunció la pérdida de señales de su radio durante un vuelo que realizaba sobre una pequeña zona desértica situada entre los estados de Durango, Chihuahua y Coahuila. Fue la primera vez que hubo constancia de anomalías en la zona, o eso, al menos, es lo que deberíamos creer de no ser demasiado perspicaces…
¿Qué ocurre en este misterioso lugar del norte de México?

Hablamos de uno de esos  lugares del mundo lleno de misterios. Misterios, en este caso, silenciosos, como silenciosa es la atmósfera que rodea este enigmático lugar.
Quienes lo han visitado coinciden en asegurar que se trata de un lugar muy raro. Y no es sólo que las radios allí sufran constantes interferencias. Las brújulas fallan y dejan de apuntar al norte magnético, las piedras que pueden encontrarse remiten a otros mundos. Hay constancia de mutaciones en animales y algunos tipos de plantas…
El primer caso registrado data de 1930, decimos, y de él proviene el nombre que se le dio al lugar. Pero muchos investigadores apuntan a siglos atrás, hacia las civilizaciones que crecieron al norte y al sur de la Zona del Silencio.
Los anasazi, al norte, y los mayas, al sur, fueron pueblos de enormemente desarrollados. Las ruinas de sus monumentos así lo atestiguan. Sus leyendas, sus mitologías, apuntaban a un origen celestial de sus miembros. Tanto mayas como anasasi veían en el cielo el lugar del que, en algún momento del pasado, habían llegado sus ancestros. Veneraban a dioses llegados del espacio, de aquel lugar mítico que veían cada noche, sobre sus cabezas, cuajado de estrellas… Se dedicaron a estudiarlas bien, a conocerlas a fondo. ¿O acaso las conocían ya sin necesidad de adquirir esos conocimientos?
¿Qué vínculos unieron en su momento a los anasazi o a los mayas
con los extraños fenómenos que desde siempre se han registrado en la Zona del Silencio?

El caso es que la Zona del Silencio ha sido tradicionalmente un lugar propicio para el avistamiento de objetos extraños no identificados. Hay quien ve en ella un lugar, como el Triángulo de las Bermudas o las pirámides de Gizeh (lugares con los que, casualmente, la Zona del Silencio está alineada en línea recta), de aterrizaje. El caso es que sí han aterrizado sobre ella, a tenor de los estudios geológicos del lugar, muchísimos meteoritos.
¿Qué hay en este lugar que lo hace tan especial? ¿Hasta qué punto ha influido en el desarrollo de culturas tan impresionantes como la maya o la anasazi?
A veces basta con tan sólo mirar sin prejuicio alguno…

miércoles, 13 de febrero de 2013

LAS PIRÁMIDES DE BOSNIA




En octubre de 2005, el investigador bosnio Semir Osmanagich sorprendía al mundo al descubrir la existencia de una gran pirámide en el corazón de Bosnia Herzegovina, a unos kilómetros de su capital, Sarajevo. Según sus cálculos, la pirámide, de 213 metros de altura, podría tener 14.000 años de antigüedad y estar rodeada de varias pirámides más pequeñas.
¿Pirámide imponente o un mero accidente geológico? La arqueología ayudará a desentrañar el misterio

La noticia, más que sorprendente, ha estado rodeada de polémica desde el principio. Para científicos y escépticos, la pirámide no es más que de una montaña con forma piramidal, un efecto óptico que se produce al mirarla desde un determinado ángulo. Una formación geológica curiosa, nada más. Para Osmanagich, sin embargo –cuyos estudios han sido apoyados desde el principio por el gobierno Bosnio– los hallazgos realizados en el entorno no dejan lugar a dudas: se trata de una pirámide comparable a las que pueden encontrarse en Egipto o Mesoamérica.
Incluso va más allá, y habla de la construcción como de una especie de catalizador o generador de energías cósmicas, tal y como se viene especulando desde hace años en torno a las pirámides que existen en todo el mundo.
En cualquier caso, parece ser que las excavaciones que se están llevando a cabo en el torno de la pirámide hablan de una civilización muy avanzada, capaz de erigir pirámides y de otros logros técnicos de cierta envergadura. Como esferas de piedra similares a las encontradas en Costa Rica o Méjico...
Todo está por ver, pues se trata aún de unos trabajos muy recientes. En arqueología, como en otras ramas de la ciencia, es necesario mucho tiempo y mucha paciencia para obtener resultados fiables. A veces, tras la grandilocuencia de los titulares no hay nada. Podría ser que no hubiera pirámide, y sí ganas de manipular el pasado –como ha ocurrido otras veces– a favor de la ideología. También podría ser lo contrario, y en ese caso, tendríamos que cambiar nuestra concepción del pasado.
¿Quién sabe lo que oculta el suelo que pisamos? A veces una simple montaña es algo más…

lunes, 11 de febrero de 2013

EL ENIGMA DE LAS ESFERAS DE COSTA RICA




Dice J.J. Benítez, y con razón, que es este uno de los misterios que más difícil se lo ha puesto a la arqueología. Se suele despachar como algo que meramente sirvió, en el pasado, para algún tipo de ritual religioso, pero son estos objetos tan impresionantes, tan extraños y llamativos, que la imaginación enseguida se dispara.

Las esferas de Costa Rica: uno de los mayores enigmas del pasado...


Hay constancia de ellas desde la llegada de los conquistadores. Las crónicas relatan la existencia de las esferas, aunque sin demasiada emoción. No fue hasta mucho más tarde, 1939, cuando comenzaron a investigarse seriamente.
Según los investigadores, es una pena que, desde su último descubrimiento, la mayoría hayan sido movidas de sus emplazamientos originales. Son muchos los que creen que en el alineamiento de estas esferas –de todos los tamaños, desde los diez, o los doce centímetros, hasta los tres metros de diámetro– hay un mensaje oculto. El mismo Benítez, tomando las teorías de algunos, habla de posibles mapas de navegación, que llevan desde la selva costarricense hasta lugares lejanos y místicos como la isla de Pascua o Asia Menor.
Es un enigma, y por tanto, habrá que dejar que la Arqueología haga su trabajo.
Sólo un apunte, tomado de Los anales sur americanos, de Pizarro: «Escuchéque los altos señores de este imperio [Perú] se reúnen cada cuatro años en elPaís de las Bolas, donde al parecer reciben consejos de grandes sabios». No se han encontrado esferas en Perú, pero sí en lugares como Méjico, Guatemala o Brasil... y otros tan lejanos como Bosnia, donde además, también, existen -aunque muchos no lo sepan-, pirámides.
¡Sí! ¡Pirámides en Europa!

lunes, 22 de octubre de 2012

LAS PIRÁMIDES DE GÜíMAR Y ALGUNAS TEORÍAS MÁS O MENOS RAZONABLES




Las islas Canarias están situadas en mitad de la ruta marítima que lleva, a través de las corrientes oceánicas, desde Europa hasta América. Es algo que sabía Colón, y que hizo que, en su primer viaje, la flota de carabelas se detuviera en el archipiélago antes de marcharse a “descubrir” definitivamente el nuevo mundo.
Las pirámides de Güimar, todo un misterio de las islas Canarias.


Muy poco se sabe de los pobladores primitivos de las islas antes de la llegada de los europeos. Tan sólo antiguas tradiciones, algunos pocos restos arqueológicos.
Para el conquistador, lo fácil siempre es tachar al conquistado de salvaje. Se suele dar por hecho que una civilización reducida por las armas es también víctima de su inferioridad intelectual, y esto sí que es una barbaridad. ¿Qué decir de la caída del Imperio romano, por ejemplo, a manos de las tribus germánicas?
En Canarias, las pirámides de Güímar, situadas en la isla de Tenerife, son un ejemplo de ello.
Para Thor Heyerdahl, el investigador que fue capaz de arriesgar la vida para dar con la verdad en las narices a quienes creían imposible cruzar el Pacífico en una balsa, eran algo más que simples mojones, que montañas de piedras acumuladas en un lugar concreto por los agricultores. Defendía, como lo había hecho antes en Polinesia, que en la Antigüedad había existido algún tipo de contacto entre Europa y América, y que las Canarias, tan estratégicamente situadas, habían sido un lugar de paso. Las pirámides de Güímar podían ser una prueba, o al menos un indicio.
¿Qué impide pensar que esto fuera así? ¿Que no quede constancia escrita? ¿Qué solo haya leyendas, como ocurría con Troya? 
Por supuesto, eso supondría dar al traste con lo que sabemos de historia. Tener que reescribir es siempre un trabajo fatigoso. No quedan pruebas, dirán, como si las pocas que hay no fueran suficientes. Después dirán que es imposible, como dirían que para los faraones habría sido imposible construir grandes pirámides o templos si no hubieran encontrado restos completos dispuestos para su estudio. 
Pensar en lo que defiende Heyerdahl es una vía de trabajo, nada más. Pero empeñarse en negar y cuestionar las posibilidades del hombre, bastante cerril y, como poco, absolutamente improductivo.
Implica, como se ha dicho antes, subestimar a los antiguos. Elevar aún más a otros, también antiguos, pero que escribieron la historia. Que la modelaron a su modo. Que la siguen inventando, ante nuestras narices. A base de mentiras, en ocasiones, y de soberbia, en muchas otras.
El mundo, afortunadamente, para el que quiere verlos y para el que no, está aún lleno de enigmas.

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