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miércoles, 27 de mayo de 2015

EL CÍRCULO DE HERMES: ATLÁNTIDA, EL MITO HECHO REALIDAD


Hoy os traemos la entrevista que los amigos de El círculo de Hermes realizaron Antonio Moreno Checa, autor de La Atlántida, el mito hecho realidad, un libro en el que se ofrece una teoría un tanto desconocida en torno al mítico continente. En resumen, lo que se propone es que la Atlántida existió, pero fue arrasada por la caída de un meteorito que hizo que aquel pedazo de tierra, en su origen, en mitad del océano Atlántico, se desplazase hasta formar lo que hoy es la actual Groenlandia. 

jueves, 29 de enero de 2015

EL CÍRCULO DE HERMES: ACTUALIDAD DEL MISTERIO: NSA, LEVANTAMIENTO ROBOT, EVIDENCIAS DE LA ATLÁNTIDA Y LOS NUEVOS PLANETAS DEL SISTEMA SOLAR



La habitual sección de Actualidad del Misterio de El círculo de Hermes llega en esta ocasión cargada de interesantísimas noticias, de la mano del compañero José Herradón. En concreto, los miembros de la tertulia capitaneada por Jesús Pertierra hablarán esta semana sobre la NSA y su relación con el FBI, las advertencias de científicos como Stephen Hawking sobre los peligros de la inteligencia artificial, un sorprendente hallazgo en torno al continente perdido de la Atlántida, y los últimos descubrimientos de planetas dentro del sistema solar. 



martes, 23 de diciembre de 2014

Ya a la venta!!! Enigmas Misteriosos e Inexplicables Revista número 3

Ya a la venta el nuevo número de la revista Enigmas Misteriosos e Inexplicables, en esta ocasión, dedicada a las leyendas en torno a la Atlántida, los zombies, y un regalo muy especial: un relato inédito protagonizado por el padre Ventura, el héroe de La gran pirámide invertida de Toledo, que en esta ocasión centra sus pesquisas en una de las mayores obras de El Greco...

Eso y... en fin... 
desearles a todos UNA FELIZ NAVIDAD!!!




Enigmas Misteriosos e Inexplicables Número 3
Diciembre de 2014

Contenido:
Las leyendas sumergidas de la Atlántida / Zombies, la verdadera historia / El padre Ventura y el secreto de El Greco (relato inédito del protagonista de La gran pirámide invertida de Toledo)

A la venta en Amazon.es y Sellfy.com

Lee las primeras páginas AQUÍ

martes, 8 de julio de 2014

LA CALAVERA DE LA MUERTE

Dicen que es posiblemente la joya más rara del mundo, y es seguro que se trata de una de las más enigmáticas y fascinantes.
Fue encontrada en 1924 por Anna Le Guillon Mitchel-Hedges, hija del famoso explorador y aventurero F. A. Mitchel-Hedges. Según ella –hay quien piensa que todo fue un fraude–, fue hallada en el interior de un altar colapsado maya de Lubaantún, en el actual Belice.

¿Qué hay de cierto en las leyendas que giran en torno a ésta y otras
calaveras de cristal encontradas en América?

Los numerosos estudios que se le han realizado desde entonces han revelado que se trata de una pieza única, de maravillosa factura, realizada a partir de un solo bloque de roca de cristal puro, que habría sido tallado mediante una técnica difícil, y cuidadosa, que habría llevado, atención, entre 150 y 300 años a sus ejecutores.
Su misterioso aspecto no ha alejado, ni mucho menos, las leyendas. Leyendas de sacerdotes mayas que la habrían utilizado para ejecutar a enemigos a distancia, utilizando sus poderes. O de una colección de calaveras similares que habrían de ser reunidas tras siglos de separación para evitar la catástrofe anunciada por las profecías mayas del fin del mundo.
Hay que decir que los científicos han desechado todo tipo de propiedades sobrenaturales de este objeto, negando, por ejemplo, que la temperatura constante de la calavera sea de 21 grados, o que tengan algún tipo de propiedad gravitacional extraña, como afirman algunos investigadores.
Sin embargo, sí que hay mucha polémica por su origen, y como hemos dicho, sospechas de que Anna Le Guillon Mitchel-Hedges mintió al hablar de cómo la había encontrado.

Las ruinas de Lubaantún, en el actual Belice, el lugar en que fue hallada,
supuestamente, la conocida como "calavera de la muerte".

Pese a todo, ésta y otras calaveras llevan en los museos occidentales desde hace más de un siglo. La polémica en torno a su origen no ha cesado, y ese es quizá el mayor misterio que les rodea.
¿Podría tratarse de un ejemplo de arte procedente de la Atlántida, como han sugerido algunos? ¿La prueba incontestable de esa civilización que pobló la tierra hace miles de años, y cuyo rastro es tan difícil seguir en la actualidad? ¿O sólo un fraude de principios del siglo veinte, como defienden con desdén los escépticos y la mayoría de los academicistas?

Como en tantos casos parecidos, parece que la verdad misma se resiste con uñas y dientes a ser completamente desvelada, como si quisiera jugar y reírse de nosotros, o simplemente ocultarnos una realidad para la que no considera que estemos preparados...

viernes, 7 de marzo de 2014

HUGO PRATT, EL DIBUJANTE ESOTÉRICO



Todos conocemos, o deberíamos conocer, a Corto Maltés. Es el aventurero más famoso del cómic –con permiso de Tintín–; uno de los mitos culturales que dejó ese siglo XX del que todavía –14 años después de su adiós– nos queda un vivísimo recuerdo.
Hugo Pratt (1927-1995), uno de los grandes iniciados del arte del s. XX

Hugo Pratt, su creador, es uno de los mejores dibujantes de todos los tiempos. Uno de esos artistas que dejan huella, cuyas creaciones alimentan la imaginación de los que llegamos después. A él le debemos miles de páginas de buenas aventuras, pero también –y esto es algo que debe conocer el buen aficionado al misterio– una divulgación elegante, y con muy buen gusto, de los asuntos esotéricos.
En su obra, y especialmente en las series dedicadas a Corto Maltés, la Cábala está por todos lados. Él la conoce bien –dice que a través de los judíos que conoció en su juventud, allá en Venecia– pero también por sus estudios posteriores, que llevó a cabo a lo largo de toda su vida.
Un iniciado, sí, en la Cábala y en otros mundos ocultos, como puede apreciarse echando un ojo a sus álbumes. Corto –a quien el propio Pratt no tiene nada que envidiar en lo viajero, y lo aventurero de su carácter– conoce a lo largo de su vida a decenas de personajes misteriosos, desde adivinos, a cabalistas, pasando por magos, y un sinfín de personajes de mundos paralelos, que se le manifiestan en sueños o en trances, y que le comunican grandes saberes, en pocas palabras, que es como se comunican, en definitiva, las inevitables verdades.
Corto Maltés, un personaje inolvidable, también para los aficionados al misterio.

Así, encontramos magia y ocultismo en sus periplos por Irlanda, Gran Bretaña (Corto visita Stonehenge), Etiopía, por supuesto Venecia, Argentina, el Pacífico… hasta finalizar sus aventuras en el continente perdido de Mu, del que alguna vez, creo, hemos hablado por aquí...
El propio Pratt, en sus memorias, afirma haber asistido a rituales de santería.
Y afirma, sin ningún rubor, que la cultura esotérica ha sido al menos tan importante para su formación como “otros tipos de cultura”, imaginamos, refiriéndose a la cultura que está bien vista, y es respetada por todo el mundo.
Un artista a conocer, sin duda, que desde hace años nos tiene encandilados...

miércoles, 26 de febrero de 2014

LOS MEGALITOS Y EL SECRETO DE LA ATLÁNTIDA



Los misterios del pasado parecen tener una raíz común en lo inmenso, lo desmesurado. Uno viaja por el mundo y no encuentra más que piedras enormes, apuntando hacia el cielo, o apiladas para formar desgastados monumentos que escapan a toda lógica.
¿Son los monumentos megalíticos repartidos por todo el mundo la prueba
de una antigua civilización perdida, con centro en el Atlántico?

Hablamos de Carnac, de Malta, de los talayots de Baleares –por supuesto, de Stonehenge–, pero también de Bimini, del Cáucaso, de la India, y quién sabe de dónde más.
(¿Quizá del Yucatán, y de los olmecas?)
Es posible.
Lo que sí es cierto es que de esta cultura apenas sabemos nada. Dicen que en Carnac había más de 10.000 menhires, de los que hoy “tan sólo” quedan 3.000. Algunos permanecen sumergidos bajo el agua. No sabemos para qué fueron alineados de aquella manera, como tampoco conocemos realmente las funciones de Stonehenge.
¿Qué sentido tienen esas enormes disposiciones de piedras en Carnac (Bretaña francesa)?

Desde el cielo, apuntan algunos, todo cobra sentido. Los puntos que constituyen las piedras comienzan a dibujar líneas, círculos misteriosos. Como en Bimini. Allí han querido ver algunos restos de un puerto antiguo, quizá el de la mítica Atlántida…
Son muchas las pruebas, e infinitas las conclusiones.
El terreno que el mar ganó a la costa tras la última glaciación podría ser la clave. Muchos de estos monumentos fueron erigidos junto a la costa, y quizá bajo las aguas estén los grandes monumentos, los que no han llegado hasta nosotros por esa circunstancia.
Hay una leyenda, la de los gigantes de Chipre, que sobrevuela todos estos enigmas y los convierte en algo más excitante. Pensar en una raza de hombres de dimensiones mayores a la nuestra es una tentación que enseguida nos hace cruzar los brazos y echarnos hacia atrás, pensativos. Enseguida la rechazamos, por absurda. Pero, ¿y si tras esa leyenda hubiera algo de cierto? ¿Y si esos gigantes estuvieron realmente detrás de esa cultura? Quizá no exactamente gigantes, pero sí otra cosa.
No olvidemos las descripciones que los pobladores del Nuevo Mundo hacían de los conquistadores a lomos de sus caballos… ¡Los tachaban de dioses! 
¿Tienen algo que ver con estas construcciones las leyendas acerca de una extinta raza
de gigantes que pobló en el pasado la tierra?

¿Pudieron haber hecho lo mismo quienes llegaron al Mediterráneo tras el cataclismo, o desastre, o lo que fuera que acabó con la civilización que erigió los megalitos?
Quizá nunca lo sabremos; o sí... 
El próximo reto está en el lecho marino, sin duda; no demasiado lejos de la costa...

miércoles, 18 de diciembre de 2013

LA ISLA DE SAN BORONDÓN, MITOLOGÍA VIVA DE LAS ISLAS CANARIAS


Las brumas de Atlántico ocultan misterios que llevan fascinando a los hombres de mar desde muy antiguo, tanto, que su leyenda se pierde en el origen de los tiempos.
Además de sirenas, monstruos de varias cabezas y proporciones ciclópeas, hay marineros que aseguran ver islas, que luego los mapas no registran por ningún lado…
Una de ellas, la más persistente en la memoria, es la de San Borondón.
El nombre de la misteriosa isla fue tomado
del santo irlandés San Borondón, protagonista de una épica leyenda medieval.

Su nombre le viene de un clérigo irlandés que se echó a la mar en el s. VI, y que en un periplo que ha quedado registrado por diversos autores medievales, encontró todo tipo de lugares míticos, tribus perdidas y demás, a lo largo y ancho del inmenso Océano…
Según se cuenta en Canarias, la isla estaría localizada hacia el oeste, más allá de La Gomera, y aparecería y desaparecería a capricho.
Su nombre forma parte no sólo de la leyenda, también hay constancia de ella en documentos oficiales. Mapas, avistamientos, teorías de todo tipo tratan de darle forma, explicación, y ahí viene lo interesante.
Porque bien entrado el s. XX, concretamente en 1953, el diario ABC daba cuenta de la isla, que había sido vista de nuevo, y hasta en 1958 se publicaba que había conseguido ser fotografiada…
¿Qué es lo que se esconde tras el mito? ¿Por qué esa insistencia en algo tan, a priori, absurdo y evidente?
Dicen que la isla aparece y desaparece, oculta bajo la niebla...

Vienen a la cabeza ideas como la de la Atlántida, o aquellas otras sobre una civilización perdida más allá de las columnas de Hércules. Se oyen ecos de plataformas extraterrestres, una suerte de Nautilus que aparece, y desaparece, y que quién sabrá qué estará haciendo.
Es la inmensidad del Océano, del Mundo, del Universo.

Y nosotros tan pequeños, tan poca cosa, pero afortunadamente todavía tan crédulos…

martes, 3 de septiembre de 2013

LA HISTORIA EMPIEZA EN BIMINI



No sabemos si el mundo, la historia, comenzó en Bimini, pero sí –a tenor de ciertas pistas– que allí hubo historia antes que en otros muchos sitios.
Isla de Bimini vista desde el cielo

Todo arranca en 1968, cuando un grupo de submarinistas hallan, bajo las límpidas aguas de esta isla del archipiélago de las Bermudas, una impresionante formación rocosa de aspecto artificial. Para algunos podría tratarse de una especie de camino, como una calzada romana gigante, mientras que para otros bien podrían ser las ruinas de una antigua muralla; la prueba, quizá, de la legendaria Atlántida.
No debemos olvidar que nos encontramos en mitad del Triángulo de las Bermudas. Tampoco que fue allí, en aquel archipiélago, donde el misterioso Colón y sus naves Templarias desembarcaron en el Nuevo Mundo…
Los geólogos, claro, los académicos en general, se han apresurado a negar cualquier relación entre el fenómeno y una cultura antigua. Aducen todo tipo de pruebas, de experimentos, difíciles de rebatir por los no iniciados en su ciencia.
Pero el sentido común, la inspiración, habla por sí sola en este caso.
¿Podría ser el camino de Bimini la pista definitiva sobre la verdadera ubicación
de la legendaria Atlántida?

También la ciencia nos habla de un nivel de las aguas oceánicas, en el pasado, muy inferior al actual. Son ya muchísimas las pruebas de ciudades sumergidas junto a las orillas actuales, a pocos metros de la costa; ciudades que, en algún momento del pasado, quedaron bajo el agua.
La formación de Bimini es difícil de asimilar. Es tan imponente, sugiere tan enormes maravillas del pasado, que el hombre de hoy, tan soberbio en su manejo de la tecnología, tan prepotente en su relación con la naturaleza, puede sentirse identificado con los constructores aquéllos, y echarse a temblar al comprender que ni siquiera él está libre del desastre.
Que también los dioses actuales pueden venirse abajo.
Bimini es un misterio, digan lo que digan ciertos aguafiestas. La prueba de algo inquietante, que llena de sentido la Historia.

Y la Atlántida, el gran descubrimiento que está por llegar en este s. XXI nuestro. Si no nos vemos enterrados bajo el agua nuevamente…

jueves, 27 de junio de 2013

LA ATLÁNTIDA JIENENSE



Como ya se ha apuntado alguna vez por aquí, cada vez son más las pruebas que apuntan a que la mítica Atlántida pudo haber estado situada en Andalucía. En general, las investigaciones se centran en la desembocadura del río Guadalquivir, donde parecen haber surgido evidencias de asentamientos humanos importantes, ya desaparecidos, pero encontramos pistas mucho más lejos…
En pleno centro de Jaén podría encontrarse la clave de la ciudad perdida de los Atlantes...

En concreto, hablamos del yacimiento de Marroquíes Bajos, en pleno casco antiguo de Jaén.
Desde que en 1995 comenzaran las excavaciones en la zona, los hallazgos no han dejado de sorprender a los expertos. Éstos diferencian diversas etapas en el asentamiento, que van desde el neolítico hasta la dominación musulmana, siendo el que corresponde al calcolítico (entre el tercer y el segundo milenio antes de Cristo) el más curioso.
En esta época, el asentamiento humano al que nos referimos se organizaba sobre el terreno formando círculos concéntricos delimitados por canales de agua, que se abastecían de varios manantiales situados en lo que se conoce hoy como cerro de Santa Catalina.
La imagen es tan similar a la que nos viene a la mente al pensar en la Atlántida, que se le ponen a uno los vellos de punta.
Y sobre todo sorprende que en una época tan lejana, y en plena Península Ibérica, hubiera tal grado de sofisticación técnica. Ciudades de este tipo, en un período oscuro todavía, del que sabemos tan poco.
¿Son aquellos restos parte de una gran civilización que ocupó el sur de la Península, y cuya capital, quizá, se encontraba en la desembocadura del Guadalquivir? ¿Corresponden estos restos a la mítica Atlántida que menciona Platón en aquel legendario Diálogo?
¿Qué hay bajo el suelo que pisamos? ¿Qué sorpresas esconden nuestras ciudades, tan antiguas pero a la vez tan próximas, tan familiares, que nos hacen perder en ocasiones toda perspectiva histórica?

Ha llegado, creemos, el momento de que hablen las piedras. 

jueves, 20 de junio de 2013

LOS RAÍLES PETRIFICADOS DE MALTA



El pequeño archipiélago de Malta es un lugar árido y pedregoso situado entre Italia y el norte de África, en mitad del mar Mediterráneo. Su posición estratégica ha hecho que, a lo largo de su historia, pueblos de todo tipo se interesaran por poblar su superficie, construir fuertes y castillos y dominar sus puertos.
Pese a su reducido tamaño, es un lugar repleto de misterios.
¿Con qué fin construyeron los antiguos pobladores de Malta
estos extraños y enigmáticos surcos?

No ya sólo por la misteriosa orden de caballeros guerreros que le da nombre –y que daría para muchos artículos–, sino también por algunos de sus monumentos prehistóricos, considerados por los expertos como de los más interesantes y enigmáticos del pasado.
De entre ellos, llaman nuestra atención los conocidos como “Cart-ruts”, nombre con el que los lugareños designan a unos extraños surcos que recorren la superficie de varias islas del archipiélago, extendiéndose incluso hasta más allá de las orillas, hacia el fondo marino…
A primera vista, recuerdan a las señales dejadas en el barro por las ruedas de un carro. Es, precisamente, la explicación que trata de darles la Arqueología oficial, incapaz de hallar otra respuesta.
El hecho de que las señales marquen precisamente caminos que conectan con las principales canteras de cada isla, ha hecho pensar a algunos investigadores en otras soluciones que, aunque aparentemente fantasiosas, resultan mucho más convincentes.
Para Von Däniken, el famoso investigador y teórico del pasado alienígena de la Humanidad, los “Cart- rots” formarían parte de una red de raíles que los antepasados de los malteses habrían utilizado para transportar las enormes piedras que forman parte de los gigantescos monumentos megalíticos que existen en estas islas. Monumentos espectaculares, que aún hoy siguen en pie, y que dan testimonio de una civilización antigua pero asombrosamente desarrollada tecnológicamente…
¿Una prueba más de esa Atlántida aún no localizada pero incuestionable? ¿O un nuevo testimonio, simplemente, de la Edad de Oro a la que tantos yacimientos arqueológicos parecen apuntar?

Desde luego, parece que, en el futuro, los amantes de las civilizaciones perdidas no nos aburriremos…

lunes, 3 de junio de 2013

EL MISTERIO DE LA ESFINGE Y LOS ATLANTES DEL MAR EGEO



Fue un vidente el primero en poner en cuestión las cifras que daban los científicos.
Hasta que Edgar Cayce (1877-1945) hizo públicas sus alucinaciones, sus sueños o lo que quisiera que fuera aquello que le ocurría al entrar en trance, todos pensaban que la esfinge era un monumento contemporáneo a las pirámides de Guiza.
La esfinge aguarda, sigilosa y majestuosa, la resolución de sus enigmas...

Todavía hoy se habla de unos veintiséis siglos antes de Cristo como fecha oficial, una tontería al lado de los 12.500 años que tendría según las afirmaciones del vidente norteamericano.
Hoy, el paso de las décadas y la curiosidad despertada por este iluminado en investigadores de todo el mundo ha hecho que existan cientos de estudios y datos que hacen tambalearse los presupuestos “oficiales”.
Para algunos sólo es cuestión de observar a la esfinge.
Ver su superficie erosionada por una lluvia poderosa que rara vez cae en el desierto en la actualidad, pero que sí se daba en la zona muchos siglos atrás, cuando el desierto todavía no había alcanzado el territorio de los faraones.
Para otros, las estrellas, su posición en el momento en que la esfinge fue proyectada, dice mucho en favor de Cayce.
El caso es que todavía no ha sido encontrada la cámara que él situó bajo el monumento, y que contendría pruebas incuestionables sobre la civilización que en el pasado lo erigió. (Algunos dicen que sí ha sido descubierta, pero que las autoridades la ocultan quién sabe a cuenta de qué oscuros intereses…)
¿Es la esfinge una prueba evidente de alguna civilización perdida en el remoto origen de los tiempos?
Para algunos, como Graham Hancock, habría que mirar algo más al norte, en el mar Egeo, y en los restos de la enigmática civilización que habitó Creta.

Allí podría haber una respuesta al silencio que guarda, imperturbable, la careta rígida de la misteriosa esfinge…

lunes, 13 de mayo de 2013

EL MITO DEL DILUVIO Y LOS HALLAZGOS DEL MAR NEGRO


El diluvio es probablemente el mito más popular de la Antigüedad. Encontramos referencias a él en textos sagrados sumerios, indios, chinos o nativos americanos, además de la archiconocida de la Biblia, y la menos famosa del Corán.
El Diluvio Universal es un mito que aparece en textos sagrados de todas las culturas. ¿Podría
ser que hubiera en él algún atisbo de realidad?

Para muchos investigadores, tanta insistencia de los cronistas del pasado no es más que la prueba de que algo similar a las leyendas pudo ocurrir en realidad. Algún fenómeno extraordinario, fuera una lluvia interminable, o la subida del nivel de las aguas, que cambió la Historia para siempre.
La clave, según las últimas teorías, podría hallarse en torno al mar Negro.
Un mar que en el pasado fue un enorme lago de agua dulce, sobre cuyas orillas podría haberse asentado la primera civilización occidental.
En Bulgaria, los arqueólogos han encontrado evidencias de una civilización avanzada que podría remontarse a los 7.000 años de antigüedad. Se han hallado restos de poblados y numerosas construcciones; figurillas de oro y otros metales, cuyas medidas hacen sospechar que quienes las fabricaron manejaban con soltura la geometría y las matemáticas.
La crecida del agua, o algún fenómeno atmosférico desconocido parcialmente por la ciencia actual, pudo haber sepultado esta cultura para siempre.
Hay científicos que creen que algún episodio de lluvia desaforada, similar a la que narran las sagradas escrituras (aunque evidentemente no tan copiosa) pudo haberse dado en algún momento del pasado. Encuentran evidencias en algunas rocas encontradas, precisamente, en cuevas del entorno del mar Negro.
Otros apuntan al deshielo tras la glaciación, y la consecuente subida de las aguas…
¿Podría encontrarse en las orillas del mar Negro la clave para desentrañar el misterio
del mito del diluvio?

Sea lo que sea, parece razonable que un desastre de aquella magnitud fuera capaz de arrasar gran parte de lo que hasta entonces hubiera construido. Los que lo vivieran, seguro, lo habrían hecho pasar de padres a hijos, adherido con fuerza a la tradición oral.
Como con la Atlántida, los miembros de la diáspora de aquella civilización arrasada por el desastre, recordarían para siempre aquel fenómeno tan tremendo.
¿No es posible, a tenor de todo esto, que las orillas de aquel lago gigantesco fueran el Jardín del Edén de las Sagradas Escrituras? ¿Podría estar allí, entre aquellos hallazgos maravillosos, la clave de la tan manoseada Edad de Oro?
Lo que sea, nos hace querer estar atentos a lo que allí suceda de aquí en adelante…

martes, 9 de octubre de 2012

LA ATLÁNTIDA ANDALUZA

Por Gonzalo del Río
Platón lleva media historia de la humanidad volviendo locos a historiadores e investigadores aficionados con su mención, casi de pasada, a una Atlántida situada más allá de las columnas de Hércules. Según se extrae de sus afirmaciones, se trataría de una civilización perdida, avanzada, con una tecnología superior a la de su época.
Muchos han querido ver en Tartessos, y en los primeros pobladores del Occidente andaluz, a los protagonistas de aquellas leyendas. Según las últimas investigaciones, parece ser que todavía podría quedar restos de aquello en la costa de Doñana, no se sabe muy bien si entre las dunas, la vegetación del parque y las orillas del Guadalquivir, o si mar adentro, ocultos bajo las aguas. Por lo que parece, el nivel del océano podría haber crecido desde entonces, ocultando restos de aquellas ciudades y demás. Hay quien asegura –buceadores que han podido verlo con sus propios ojos–, que allí, en las costas de Cadiz y Huelva, hay, además de pecios hundido –más recientes en el tiempo– estructuras aparentemente geológicas que, en realidad, serían ruinas de edificios, recintos públicos, calles, monumentos, y todo lo que viene a determinar la existencia de una civilización antigua.
De demostrarse esto, estaríamos ante un hito arqueológico, comparable al descubrimiento, a mediados del siglo XX, de las ruinas de Troya. Manuel Pimentel, ex político y divulgador, ha dicho recientemente que, de haber sospechas de la existencia de la Atlántida en otro país, las autoridades y la sociedad entera del mismo se volcarían inmediatamente en el tema, dándole la relevancia y la importancia que merece. Esto, lamentablemente, no ocurre aquí. En España, el asunto pasa totalmente desapercibido. Cosas de locos, de conspiranoicos y gente rara y aburrida. El caso es que parece haber pruebas.
Al menos, de que el espíritu de los Atlantes, a los que Platón otorgaba muy buena consideración, no ha prosperado en sus presuntos descendientes.

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