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miércoles, 29 de julio de 2026

MORADORES DEL NO-MUNDO: La Mesa de Salomón... ¿en la Sierra de Guadarrama?

 


Tercera entrega de MORADORES DEL NO-MUNDO, el canal de La Sierra del Dragón Editorial.
Viajamos hacia la mágica sierra de Guadarrama o Sierra del Dragón para descubrir uno de los posibles paraderos de la Mesa de Salomón, uno de los más fascinantes objetos de poder del mundo antiguo.

miércoles, 30 de marzo de 2022

RECONQUISTA MÁGICA EN "MADRID MISTERIOSO", DE ONDA MADRID


Que la Reconquista es un periodo de la historia controvertido, lleno de sombras, es algo en lo que todos estamos de acuerdo. Se trata, sin duda, de un periodo fundamental en la historia de España y tal vez, también (nosotros estamos totalmente convencidos), para la historia de todo el planeta. Los manuales y libros de texto se centran en la lucha entre civilizaciones, en el enfrentamiento entre islam y cristianismo, sin tener en cuenta algo que nuestra mente materialista es incapaz de comprender en su totalidad, pero que fue, y seguramente siga siendo, mucho más importante: la magia. Es ese aspecto el que centra nuestra serie de pequeños ensayos titulados RECONQUISTA MÁGICA. De ellos volvemos a hablar, en esta ocasión, con nuestro amigo Álvaro Martín para su programa de Onda Madrid, MADRID MISTERIOSO. Magia, enigmas y ocultismo en la Alta Edad Media...





miércoles, 8 de julio de 2015

MAGIA EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, CON ÓSCAR HERRADÓN



El círculo de Hermes nos regala una interesantísima entrevista con Óscar Herradón, experto en los aspectos ocultos de la Segunda Guerra Mundial, que nos habla sobre los magos y su relación con los aliados y los nazis en aquel conflicto. Como siempre, de la mano de Jesús Pertierra y sus colaboradores.


lunes, 7 de abril de 2014

JOHN DEE, EL RENACENTISTA MALDITO



Se dice de John Dee que fue una de las figuras más enigmáticas del Renacimiento. Hay que decir también que ha sido y es una de las más populares en el género gótico, que se cultiva en literatura desde finales del s. XVIII hasta nuestros días.
John Dee (1527-1608?)

Dee ha inspirado a autores tan importantes como Gustav Meyrink (el autor de El Golem), Peter Ackroyd, o, más recientemente, Alan Moore.
Pero, ¿qué es lo que hace a este personaje tan atractivo para los amantes de lo oculto y lo desconocido?
Para empezar, su amplio espectro de intereses. Si bien es cierto que la suya era una época de fronteras no establecidas en materia de saber (no había llegado la Ilustración con sus tijeras de podar), sí es cierto que, en su caso, estos intereses, digamos, heterodoxos, iban más allá de lo habitual.
Su fama de erudito iba pareja a la de mago.
Su biblioteca (que fue saqueada, se dice que por la plebe, durante un misterioso y mal justificado viaje a Bohemia) acogía obras de todo el saber de la época: matemáticas, astronomía, geografía, derecho, teología; así como espiritismo, alquimia, astrología y otras ciencias igual de exóticas.
Recibió ofertas de todos los grandes mandatarios de su época, pero eligió quedarse en su tierra, Inglaterra, y trabajar para la reina Isabel.


Algunos de los enigmáticos objetos que pertenecieron a John Dee
se encuentran hoy expuestos en el Museo Británico.

Hacia el final de su vida, descontento con el reconocimiento que recibía y con sus propios progresos en el conocimiento del mundo (él, como muchos otros, veía más allá, quién sabe qué), decidió volcarse sobre los saberes ocultos.
Dicen que hablaba con los ángeles.
Y que su finalidad era conocer el lenguaje universal de la creación, como una forma, quizá, de regreso a la Edad de Oro.
También se habla de algunos objetos de poder que manejó en vida, entre los que se encuentran un espejo de obsidiana azteca, y un globo de cristal con el que podría haber practicado alguna especie de adivinación (ambos pueden contemplarse hoy en día en el British Museum de Londres, en Reino Unido), además del archiconocido y enigmático manuscrito Voynich, que se dice que le pudo haber pertenecido.
Un personaje, en definitiva, digno de su leyenda. Misterioso y desafiante, y quizá por eso (como tantos otros que buscan incansablemente la verdad) olvidado y sólo parcialmente reconocido por el oficialismo. 

martes, 1 de octubre de 2013

LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI



Aquellos siglos de la Inquisición tuvieron que ser muy divertidos. No para los inquisidores, que debieron de tener mucho trabajo, pero sí para el resto.
Los que están en el poder no gastan esfuerzos si no es para devolver a las ovejas perdidas a su redil. Cuando todos obedecen, no hay persecuciones, pero cuando se desbandan…
Inquietante imagen de un akelarre vista por el genial Goya.

En Zugarramurdi, Navarra, aquel año 1610, tuvo que haber buenas fiestas. Buenos aquelarres, como dicen las crónicas que aseguró una joven, que dijo haber participado en ellas.
El lugar, todavía hoy, parece conservar en el ambiente parte de aquella leyenda. Esa cueva enorme, como una gigantesca capilla pétrea, tuvo que haber sido escenario de inquietantes rituales –inquietante, aquí, no quiere decir malos– desde tiempos inmemoriales.
Las brujas, como dijo la joven, probablemente volaran. Hubo muy seguramente gritos, cánticos y danzas, y otras cosas igual de prohibidas. Aquello debió de ser grande, sí señor, hasta que las autoridades competentes no pudieron hacer más que cerrar el chiringuito…
Arrasando con todo, dicen los documentos de la época. Un enorme proceso, que acabó con encarcelamientos, torturas, y la más que clásica quema de condenados. El aviso era para el resto, para los más obedientes: más os vale no saliros del tiesto.
Si atendemos a lo que dicen los expertos, España no se destacó, por número, en cantidad de ajusticiados por la Inquisición. Dicen que, pese a la leyenda negra, la palma se la llevaron otros países Europeos. Habría que ver, claro, si en las estadísticas se cuentan las víctimas de las colonias, que en su momento también fueron España o algo parecido, y comprobar si sigue siendo igual de cierto.
Las brujas, ¿símbolo de disidencia? ¿Simple chivo expiatorio
de una sociedad en transformación?

Podemos ver aquel caso como parte de los acontecimientos políticos de la época. Un rey, Felipe II, tratando de demostrar al mundo su poder, el poder de la por entonces amenazada cristiandad. También como parte de un proceso más extenso en el tiempo, que se remonta a los primeros predicadores, aquellos que arrasaron –no somos aquí nadie para juzgar si positiva, o negativamente– con todas las creencias anteriores –paganas, dirían ellos–, sustituyendo antiguos credos con otros diferentes, lejanos, y, eso sí, maleables.
La difusión de la imprenta, la mejora de las comunicaciones, el descubrimiento de América y otras muchas cosas más, debían tener por entonces muy nerviosos a los que mandaban. Tanto como para no andarse con remilgo, arremetiendo contra todo, incluso con cosas que quizá estaban asimiladas, totalmente aceptadas, y que se celebraban libremente, escondidas bajo cultos pretendidamente oficiales, como las romerias, o el carnaval... La noche, el bosque, las hogueras, fue en ese caso algo imperdonable. Y para quienes aún dudan de que existan las conspiraciones, ahí un ejemplo de hace cuatro siglos.
¿Qué no manipularán ahora, con gente atada al consumo, alelada por una ciencia y una tecnología que no comprenden?

Callemos y oremos, pues, antes de que nos cacen y enciendan la pira…

martes, 18 de junio de 2013

LAS VÍRGENES NEGRAS

El culto a la Virgen es uno de los mayores éxitos de marketing de la Iglesia Católica. Fue en el pasado, hasta más allá de la Edad Media, cuando los obispos tenían como prioridad la evangelización y, al contrario que ahora, transigían ciertas mutaciones y amoldamientos de sus creencias para aumentar el número de fieles que acudían a sus iglesias.
Las Vírgenes Negras habrían venido a sustituir, en el imaginario popular,
a las antiguas deidades femeninas de los cultos lunares...

Cuando el cristianismo llegó a Europa, se encontró un continente lleno de cultos que técnicamente suelen tacharse de paganos. Eran cultos antiquísimos, en su mayoría de carácter lunar (por contraposición a cultos "solares", como el judaísmo), donde la mujer tenía un papel central, por cuestiones muy largas de tratar, pero que tenían su razón de ser en la agricultura.
Sus fieles adoraban ídolos que podían ser de piedra, o de madera, y que tenían sus templos en lugares que desde tiempos remotos habían sido situados en puntos estratégicos desde el punto de vista telúrico.
Los evangelizadores se hallaban ante un gran reto si querían que los futuros fieles abandonaran estos cultos.
Aunque consiguieron cristianizar, durante siglos siguieron adorándose estos ídolos femeninos. Las ceremonias, oficialmente cristianas, conservaban elementos de los cultos antiguos, ya fuera manteniendo fechas, rezos, rituales, y en muchos casos, el propio ídolo-objeto.
En algunos casos se procedió a convertir esas figuras de piedra, o de otros materiales (incluso procedente del espacio exterior, en forma de meteoritos), en vírgenes.
En otros casos, los antiguos ídolos fueron destruidos.
Hay testimonios escritos de casos concretos, con obispos y curas conspirando para ocultar y ahogar en el olvido el culto popular.
Todavía hoy perviven, pese a todo. Antropólogos, historiadores y estudiosos del folklore lo corroboran en numerosos ensayos. 
Es un apasionante ámbito de estudio, que enlaza directamente con el misterio.
Y es que los templarios, los enigmáticos templarios, siguieron muy de cerca a estas Vírgenes Negras o ídolos ancestrales. Impulsaron su culto bajo la nueva estética apostólica-romana, pero sin perder de vista los viejos modos y creencias.
Que en la península Ibérica, quizá uno de los asentamientos humanos más antiguos del planeta, puede hallarse, todavía hoy, por todas partes...

jueves, 29 de noviembre de 2012

EL TÍBET, TERRITORIO SAGRADO DE LOS NAZIS




El nazismo buscó desesperadamente argumentos científicos y espirituales para justificarse. Unas teorías tan absurdas, basadas en un concepto tan poco sólido como la raza, requerían de algo más que palabrería para calar en el pueblo. Rechazaban la religión, y por tanto se vieron obligados a crear una nueva. Rechazaban también aspectos de la ciencia que les contradecían, y por consiguiente hubieron de fabricarse los suyos propios.
¿Qué pretendían encontrar los nazis en aquel territorio de leyendas?

Oriente había sido siempre el lugar hacia el que habían mirado los movimientos espiritistas y demás. El nazismo, que tanto debió al ocultismo en lo teórico, hizo lo mismo.
El techo del mundo, el Himalaya, era según ellos el origen de la raza aria. En realidad, de toda la humanidad, pues aunque desde Darwin se había puesto el ojo en África, el continente negro no interesaba en absoluto.
Existían leyendas que hablaban de una raza de hombres blancos que habían habitado aquellas montañas. Una raza de hombres fuertes, bondadosos, que fueron apartados por los lamas y su religión. Se vincularon estas creencias a otras –a las que se les pretendió dar el carácter de científicas, aunque no lo fueran– que apuntaban a otros reinos helados, y teorías por el estilo. Gigantes, lucha entre el fuego y el hielo, hombres blancos contra todo tipo de males.
El caso es que el origen de su mundo podía encontrarse allí. Las SS, con Himmler al frente, financiaron varias expediciones. Se echó mano de aventureros y antropólogos –también vinculados con mediciones y las atrocidades que después se cometerían en los campos de concentración–, y científicos de ésos que gustaban al régimen de la esvástica.
El objetivo era demostrar las fábulas con las que soñaba el régimen, y glorificar ante todo una ideología que pretendía dominar el mundo. Como asegura Christopher Hale, en su libro La cruzada de Himmler, "...la pasión de Himmler por las civilizaciones perdidas [...] estaba estrechamente ligada a las teorías raciales que postulaban la eliminación de los débiles...".
Después la guerra, y las armas, acabarían con toda aquella pesadilla.
Los aliados, el mestizaje, terminarían derrotando al Reich y sus excéntricas creencias raciales.
Pero, ¿qué hay de cierto, después de todo, en los mitos en los que se fundamentaron aquellos psicópatas?
Por un lado, está demostrado que las lenguas indoeuropeas provienen de aquella zona. Es una realidad, también, que enigmáticos hombres de piel blanca y cabello claro han aparecido por aquellas latitudes. También más allá, en China, y en otros puntos del planeta, con antigüedades que no cuadran con la lógica o con lo que cabría esperar según lo que sabemos.
Son asuntos que aún estar por desentrañar, misterios que aún tenemos que resolver, y tan sólo cabe esperar que quienes estén dispuestos a hacerlo no sean locos y asesinos, y simplemente gente con ganas de saber.
De enriquecer a la Humanidad, tal y como es, y no a destruirla.

lunes, 19 de noviembre de 2012

¿QUIÉN FUE ALEISTER CROWLEY?



Crowley es un personaje fundamental en la cultura pop del s. XX. Su nombre está vinculado estrechamente al de los ídolos de la era del rock. Ozzy Osbourne escribió una canción sobreél (Mr. Crowley), y su imagen aparece en el mítico álbum de The Beatles, Sgt. Peppers and Lonely Heart. Además, Jimmy Page, guitarrista y fundador de Led Zeppelin, se cuenta entre sus miles de seguidores, con una obsesión por él que le llevó incluso a comprar su casa a orillas del Lago Ness…
Crowley inspirando a Ozzy Osbourne

Es, desde luego, una figura interesante. Nacido en 1875, sus ocupaciones conocidas van desde la creación de sociedades ocultistas y sistemas mágico-filosóficos, hasta la celebración de orgías y ritos satánicos. Fue un adelantado a su tiempo –precursor de los excesos de la era hippie y el rock and roll–, para nada comprendido por la sociedad Victoriana de la Gran Bretaña en la que vivió.
Además de escritor incansablemente prolífico, aficionado alpinista, ajedrecista, ciclista y muchas cosas más, fue mago. O eso defendía él.
Se encargó de labrarse una mala fama que aún perdura, y que le ha hecho ser uno de los más desconocidos mitos del siglo anterior. No se le lee, y eso que es autor de innumerables obras, entre poesía, teatro y novela.
Hay quien quiere tacharle de monstruo, y eso le habría encantado.
Lo cierto es que sin él, a algunos locos a los que tanto celebramos no habrían tenido la inspiración necesaria.
Y es que a veces, hasta para estar loco es necesario un maestro. 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

LA VISITA DE HIMMLER A MONTSERRAT


Para un buscador de reliquias como era Heinrich Himmler, España era una visita obligada. El tipo, conocido mayormente por sus crímenes contra la humanidad, era un fiel creyente en el poder sobrenatural de objetos como el Santo Grial o la Lanza de Longinos, y dedicó gran parte de su carrera como dirigente nazi a encontrarlos.
Himmler (en la imagen, su máscara mortuoria) viajó a España no sólo para preparar el encuentro entre Hitler y Franco, también trató de encontrar pistas de la localización del Santo Grial.

Hacia finales de octubre de 1940, Himmler aprovechaba su viaje a España para preparar el encuentro entre Franco y Hitler –que tendría lugar en Hendaya el día 23 de ese mismo mes–, visitando algunas ciudades precisamente vinculadas a estas leyendas. Las crónicas hablan de visitas a San Sebastián, Burgos y Toledo, para finalmente terminar en Barcelona. El jefe de las SS quería pisar el monasterio de Montserrat, vinculado, según algunas leyendas, al mítico Montsalvat, lugar en el que al parecer podría estar oculto el Santo Grial.
Fue aquélla una visita extraña, llena de curiosidades. Como ejemplo, el hecho de que fuera un monje, y no alguno de los abades superiores del monasterio, quien recibiera al líder nazi. Por lo visto, los abades querían así protestar por el trato que el régimen de Hitler estaba dando a los católicos en Alemania.
Himmler, por su parte, rechazó una visita guiada por el monasterio, aclarando que su interés por el lugar estaba más relacionado con “la naturaleza” que con las piedras, según las palabras con las que el general Karl Wolff –muy vinculado también al interés nazi por el Grial– se habría dirigido al monje Ripoll, encargado de la visita.
¿Se encuentra en Montserrat el Santo Grial de la leyenda?

Esa naturaleza a la que se referiría Wolff bien podrían ser las cuevas que se encuentran diseminadas por el entorno del monasterio, y que aún hoy siguen siendo un misterio. Según José Lesta, que cita en su obra “El enigma nazi” al investigador Ernesto Milá, durante la estancia de Himmler en Barcelona, el servicio secreto inglés podría haberse hecho con un maletín que el líder nazi podría haber llevado consigo a España, y que podría contener información precisa sobre la localización de la reliquia. Parece una teoría descabellada –sobre todo porque obliga a asumir que una información tan valiosa habría sido, de alguna forma, descuidada por los nazis, tan estrictos y rectos en estos asuntos–, pero llena, en cualquier caso, de encanto.
Que Montserrat es –como ocurre con Montsegur– un lugar mágico, no hay quien lo dude. Que los nazis buscaron con interés el Santo Grial, tampoco. Que la reliquia pueda seguir en alguna de las cuevas existentes en el entorno del monasterio, es algo con lo que, de momento, sólo podemos fabular.
Y respirar, al menos, tranquilos, porque siga oculto y no en poder de alguien tan siniestro como Himmler.


Más sobre Himmler, Montserrat y la búsqueda nazi del Grial:

miércoles, 31 de octubre de 2012

ARTHUR CONAN DOYLE, ESPIRITISTA




El siglo XIX era la época. El mundo occidental estaba iniciándose en la era de los avances tecnológicos, y estaba muy en boga el surgimiento de nuevas disciplinas de conocimiento que adoptaban el modelo científico. La ciencia, además, había comenzado a cuestionar de verdad, con sus descubrimientos, los postulados de las religiones, y había un hueco que cubrir respecto a los grandes interrogantes de la existencia.
Arthur Conan Doyle dedicó parte de su vida a divulgar y promover el Espiritismo.

Doyle, médico de formación y profesión (aunque no muy militante), sintió, tras la muerte de uno de sus hijos, la necesidad de comunicarse con el más allá. El espiritismo, por aquel tiempo muy popular en Europa, estaba ahí para ayudarle. El agradecimiento haría, después, que dedicara su vida y su talento a la divulgación y defensa de estos nuevos conocimientos.
Durante los últimos años de su vida, el creador del inmortal Sherlock Holmes vivió volcado en la disciplina. Ofreció multitud de conferencias, escribió tratados, y actuó como un auténtico converso convencido.
Creía en el Espiritismo como en una religión. Testigo de ello son sus obras “El país de las brumas” o “La nueva revelación”, donde aborda el asunto con seriedad y vehemencia.
Como en el Drácula de Bram Stoker, y más concretamente en las figuras de Van Helsing y del doctor Sewald, hay en Doyle un esfuerzo por creer en el más allá, frente al materialismo imperante del mundo que le rodea, ávido de tecnología y razón. Es, en palabras de Antonio Ballesteros Gonzalez, prologuista de “El país de las brumas”, (editado en España por Jaguar),  una especie de grito o protesta “contra el exceso de escepticismo y materialismo que predomina en la época”.
Se dice en este mismo prólogo que Doyle había rechazado en su juventud lo esotérico. Que se había mostrado combativo contra todo eso que muchos tachan de supersticiones.
Parece claro que, como en muchos de nosotros, existía en el genial escritor una lucha interior a muerte entre dos caras de la misma moneda, razón e imaginación, que se habrían materializado, en su caso, en la creación de dos personajes, en principio, antagonistas: el Profesor Challenger y Sherlock Holmes.
De momento, la batalla de la inmortalidad la lleva ganada Sherlock Holmes. Pero la eternidad es muy larga, y no debemos descartar que aquella última creación, Challenger, pueda ganarle la partida al de Baker Street.

viernes, 26 de octubre de 2012

TREVOR RAVENSCROFT, WALTER STEIN Y LA LANZA DEL DESTINO


En 1973 Trevor Ravenscroft, un veterano de la Segunda Guerra Mundial aficionado al ocultismo y al misterio, publicaba un libro que rápidamente se convertía en superventas, y que abría nuevas líneas de especulación en torno al nazismo y su relación con el esoterismo.
En particular, hablaba sobre la Lanza Sagrada o Lanza de Longino, la lanza con la que, según la tradición cristiana, un soldado romano habría penetrado el costado de Cristo durante la crucifixión. Se trataría de una reliquia de poder, capaz de hacer invencible a su poseedor.
Ravenscroft, evocando las supuestas confesiones de Walter Stein, un filósofo austriaco especialista en el Grial (e iniciado en la magia) que habría trabajado para la inteligencia británica, sugiere que, gracias a la lanza, los alemanes habrían obtenido sus primeras victorias durante la guerra, mostrándose invencibles ante el enemigo. También que los aliados, en parte por las informaciones transmitidas por el propio Stein, se habrían precipitado a contrarrestar, reuniendo a un grupo de magos, éstas y otras tácticas ocultistas de los nazis para, finalmente, conseguir ganar la guerra.
Todo esto parece una película de Indiana Jones, cuanto menos, y en parte parece ser así. ¿O no?
El caso es que investigadores posteriores han acusado a Ravenscroft de farsante. Niegan, por ejemplo, que en algún momento llegara a conocer personalmente a Stein, que sí que existió. En una entrevista, el propio Ravenscroft habría asegurado que sus conversaciones con éste se habrían producido a través de sesiones espiritistas. No parece el medio más habitual para hacer entrevistas, pero en fin… cosas más raras se han visto.
¿Reveló realmente Walter Stein a Trevor Ravenscroft la existencia de una "guerra oculta" entre nazis y aliados?

Sea verdad o mentira lo que cuenta en The Spare of Destiny (el libro de Ravenscroft, que en España se publicó en su momento como Hitler: la conspiración de las sombras) es un asunto muy divertido. Recuerda, como ya se ha dicho, a las tramas de la saga Indiana Jones. ¿Quién no disfruta imaginando que hubo realmente una guerra secreta entre magos de ambos bandos? ¿Que Churchill trató de convencer a Roosevelt, más escéptico, para formar un grupo esotérico para vencer a Hitler? ¿Quién no está dispuesto a pasarse una tarde lluviosa, frente a la chimenea, escuchando estos relatos? Al fin y al cabo, son inofensivos. No como otros, de guerras preventivas y armas de destrucción masiva que finalmente resultan ser igual de fantasiosas, pero que generan, en cambio, muertos reales, víctimas de carne y hueso. 
Y en cualquier caso, siempre queda abierta la puerta de la duda. El nazismo y todo lo que le rodea sigue lleno de misterios. Como el propio Ravenscroft afirma en la introducción de su libro, es difícil asumir las barbaridades que se cometieron por parte de aquellos líderes sanguinarios. Ni siquiera ahora, tantas décadas después, resulta sencillo asumirlos.
Esperemos, en cualquier caso, que reliquias como la lanza no vuelvan a ser talismanes de las fuerzas oscuras, y se queden reposando, tranquilas, en las salas de los museos. 

viernes, 19 de octubre de 2012

DRÁCULA, EL "NO MUERTO", Y EL INMORTAL BRAM STOKER



Cuenta la leyenda que a Stoker se le ocurrió la idea de la novela tras un empacho de langosta. Una cena copiosa, una pesadilla originada por la mala digestión; ése parece ser el origen de uno de los mitos incuestionables de la cultura del s. XX.
Sin embargo, hay mucho más. Muchos misterios, muchos enigmas en torno a su proceso de creación, que arrancan con el propio Stoker, padre de la criatura.
Bram Stoker (1847-1912)

Bram Stoker, irlandés de nacimiento, fue un apasionado del teatro. Sus primeras críticas (escritas cuando trabajaba como funcionario del gobierno) le valieron para convertirse en manager (una especie de secretario) del famosísimo (por aquel entonces), actor John Irving. La de ambos fue una larga trayectoria, si bien muchos han querido ver en la figura del actor (un excéntrico, como lo puedan ser hoy las estrellas de Hollywood) el origen del personaje de Drácula. Otros sitúan el origen, la inspiración, en Aleister Crowley (ay Crowley, el trabajo que has dado…), pero eso es harina de otro costal.
El caso es que Stoker fue siempre una figura segundona en el mundo del arte de su época. No destacó, pese a sus intentos (múltiples relatos, todos relacionados con el tema gótico, de terror, fantasía y demás), hasta la publicación de Drácula. Como su creación, fue capaz de superar a todos sus contemporáneos en fama y leyenda, sobreviviéndoles a todos, pese a sus cuestionables capacidades.
Hay quien piensa que Drácula fue corregido severamente (si no, literalmente modificado hasta convertirlo en otra cosa), por un tercero. Malas lenguas, ya se sabe.
Su vinculación a sociedades secretas siempre ha estado ahí, y no es ningún secreto que perteneciera a la Golden Dawn, una sociedad hermética de carácter esotérico a la que también pertenecieron Yeats, Machen o Meyrink.
Ármin Vámbéry (1832-1913)

La novela está llena de simbolismo. Tiene múltiples lecturas, a todos los niveles, que es lo que la ha hecho grande. A destacar, la confrontación (hablamos de finales del s. XIX) entre nuevas tecnologías y tradición, magia y ciencia, razón e imaginación.
Habría que hacer un aparte respecto a Vámbéry, un orientalista húngaro al que Stoker habría acudido en multitud de ocasiones, durante la redacción de la obra, para asesorarse sobre temas orientales, magia, etc, que después incluiría en su relato. Es toda una tentación ver en él alguna especie de conexión secreta, de enigma, como si en su figura pudiera atisbarse el origen de todo desde la sombra. Según se cuenta, podría haber sido el primero en hablar a Stoker de Vlad El Empalador (y eso ya sería mucho).
Y es que Drácula es un producto genuino de su época, un siglo fascinante; un heredero, por ejemplo (aunque de forma genuina) de Verne, y que recoge la cultura gótica y romántica que tanto nos apasiona, nos aterra, nos fascina… Hasta dejarnos exhaustos, sin apenas sangre.

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