jueves, 11 de octubre de 2012

LOS MONSTRUOS DEL AMAZONAS


El Amazonas es un río inmenso. El más caudaloso del mundo, que recorre un continente entero –América del Sur–, desde la cordillera de los Andes hasta su desembocadura en el océano Atlántico. Cientos de afluentes, miles de kilómetros de ribera. Es normal que algún misterio se le escape a la ciencia en un territorio tan vasto.
El Amazonas esconde secretos inimaginables, que alimenta las más oscuras
y terroríficas leyendas
Sobre todo si se tiene en cuenta el carácter opaco de sus aguas. Turbias, de color chocolate, donde es imposible ver nada que desplace, sumergido, debajo del agua. Aunque esté a pocos centímetros y a punto de atacar. De día, pero sobre todo de noche, el Amazonas es un lugar inhóspito, lleno de peligros.
En algunas localidades ribereñas de Brasil, por la zona de Minas Gerais, han sido registrados ataques extraños, de difícil catalogación, que los lugareños atribuyen a monstruos legendarios. Hablan de seres anfibios, capaces de atacar en tierra y llevarse su presa -o huir, si no ha podido hacerse con ella-, hacia lo más profundo del río. Existen, incluso, testigos que muestran las señales en su cuerpo de furibundos ataques. Según sus tradiciones se trataría de seres peludos, que caminan a dos patas, y que no se dejar ver, ni oír, hasta que prácticamente están encima de sus presas.
¿Podrían ser las anacondas las protagonistas de los relatos de quienes
viven en las orillas del río?

Para los científicos –biólogos, zoólogos y demás–, podría tratarse "simplemente" de anacondas. Las anacondas pueden llegar a medir hasta veinte metros. Pueden devorar un carnero, una vaca, e incluso a un hombre. También se habla de nutrias gigantes del Amazonas, mayores que sus parientes europeas, en teoría pacíficas, pero que no dudarían en atacar a un pescador, a un agricultor o a lo que fuera, si sintieran hambre, o consideraran amenazado su territorio. Podría ser, en realidad, cualquier cosa. El río –el inmenso río–, es hábitat de todo tipo de depredadores temibles – como el yacaré negro, el pez tigre, la piraña–, sin olvidar al tiburón -sí, el tiburón- el rey de la jungla de agua salada, cuya presencia también ha sido registrada en agua dulce, a miles de kilómetros de la costa.
Sea cual sea el carácter del monstruo –o monstruos–, haya sido o no catalogado por la comunidad científica, el caso es que no parece que las maravillas de la selva, la profunda selva Amazónica, esté dispuesta a dejar de asombrar, atemorizar, y hacer soñar a los buscadores de aventuras. 

Más sobre MISTERIOS DEL AMAZONAS:




1 comentario: