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miércoles, 18 de noviembre de 2020

VAMPIROS, ZOMBIES Y FANTASMAS DE LA POLINESIA, SEGÚN R. L. STEVENSON

No hace mucho, hablando en este blog sobre los fantasmas del USS Maine, avanzaba mi intención de buscar información acerca de apariciones marinas, fantasmas bajo el agua y en general, fenómenos paranormales vinculados al agua de los mares y los océanos que se salieran de lo habitual.

En mitad de esa investigación, o búsqueda, me he topado con unas notas que tomé hace mucho tiempo mientras leía a mi querido R. L. Stevenson y su libro sobre los mares del Sur.




En ese libro, el escocés destaca la fuerte presencia de lo sobrenatural en las islas del Pacífico Sur; la presencia en el folklore ‒y lo que no es exactamente folklore, sino la vida misma de aquellas gentes‒ de toda clase de fantasmas, inquietantes presencias espectrales y vampiros.

Stevenson comenta lo curioso que resulta saber que todos esos habitantes, digamos, de la realidad daimónica de lugares como Fiji, Samoa o Taithi, son físicos y no evanescentes como acostumbramos a verlos en Europa y Occidente en general.

También son crueles, y siempre hambrientos, como parecían serlo, en general, los habitantes de aquellas islas en la época en que Stevenson las visitó.

Repasando aquellas notas he recordado el impacto que me provocó en su día la anécdota que cuenta sobre un jefe tribal que durante su mandato había provocado el terror entre sus súbditos. Tras su muerte, todos quedaron en paz hasta que el fantasma del tipo comenzó a merodear por entre las cabañas cada noche. Los hechiceros y autoridades de la isla decidieron, con el beneplácito del misionero europeo que vivía con ellos ‒y que a decir de Stevenson estaba igual de aterrorizado que el resto‒ desenterrarlo y volverlo a enterrar boca abajo, como una forma de evitar que volviera a salir de la tumba.

El propio Stevenson reconoce las semejanzas de estos vampiros o zombies polinesios con los que aparecen en nuestras leyendas occidentales.

Conectan, tal vez, con algo que surge de las profundidades de nuestra naturaleza humana y que la cultura, las diferentes culturas, apenas son capaces de modificar en sus rasgos principales.


Robert Louis Stevenson ("tusitala", o narrador de historias, para sus amigos
de Samoa), fue testigo de las terribles historias sobre los demonios del folklore
de aquellas islas paradisíacas...


Fantasmas, apariciones ‒repetimos, de carne y hueso‒ que aterrorizan a los vivos y les obligan a evitar irse a la cama si no es con algún farol encendido. Que les buscan para robarles la comida, o para comerles directamente, pues dicen que se alimentan de carne humana. Que les persiguen a través de los cocoteros sin importarles si es de día o de noche, arrastrándose con la cabeza colgante, trepando por la vegetación y con el aspecto de cadáveres que acaban de salir de sus tumbas. Otros esclavizan a humanos ‒sin importarles si son reyes, o personajes principales‒ para que les sirvan en sus propósitos; otros bajan hacia las poblaciones y ‒dice Stevenson‒ «se juntan entre los habitantes sin llegar nunca a ser descubiertos». Son demonios, según ciertas descripciones; cualquiera de esos seres horribles que existen en cualquier otro lugar del globo pero que en aquel paraíso, en aquel lugar de apariencia idílica, templado, verde y perfumado, parecen dotados de una maldad y crueldad sin parangón alguno, creo, en otras partes del globo.

Hay también seres benignos; apariciones protectoras que ayudan a quienes se encuentran sin que les una ningún vínculo familiar o de cualquier otro tipo. Hay sirenas ‒de cabello rojo‒ que parecen pertenecer a difuntos que moran en regiones infernales bajo el agua. Pero como todo, son aquellos más terribles los que nos impactan y sobre los que parece pedirnos el cuerpo saber más. ¿Son exclusivos de aquellas lejanas islas? Bueno, creo que más bien moran dentro de nosotros. Lo cual, créanme, no ha de ser ni mucho menos tranquilizador…


martes, 3 de noviembre de 2020

LOS FANTASMAS DEL USS MAINE

 

El conocido en España como desastre de 1898, la guerra contra Estados Unidos que terminaría con la pérdida de las últimas colonias del Imperio español en el Caribe y Filipinas, comenzó el 15 de febrero de aquel mismo año con la misteriosa explosión del acorazado USS Maine en el puerto de la Habana.


El incidente del USS Maine, un controvertido acontecimiento histórico que provocó
la guerra hispano-americana de 1898, y que pudo se escenario, también, de un extraño
fenómeno paranormal...


Aquella explosión, que todavía hoy es objeto de controversia por considerar muchos que pudo haber sido un suceso provocado por el propio gobierno de Estados Unidos para tener así una excusa con la que declarar la guerra a España, pudo haber sido, también, el escenario de un misterioso suceso paranormal no demasiado conocido.

En aquel incidente morían 254 marineros y dos oficiales del ejército de EE.UU.; una gran cantidad teniendo en cuenta que el total de efectivos que tenía el buque era de 355.

Las investigaciones para aclarar lo sucedido se desarrollarían en un ambiente tenso, de intereses enfrentados; los españoles tratando de demostrar con pruebas que todo se debía a un simple accidente ‒o tal vez a algo más, como hemos adelantado‒ y los estadounidenses, o algunos estadounidenses, al menos, creyendo ver probada la hipótesis del atentado español.

Un diario de la época, citado por la web bizarrejournal.com, hablaba del extraño comportamiento de los buzos españoles durante algunas de las pesquisas llevadas a cabo en colaboración con el ejército de los EE.UU. Se refería concretamente a las dificultades que estaba teniendo el ejército a la hora de conseguir buzos dispuestos a bajar hacia el buque hundido; los que finalmente lo hacían, pedían subir a los pocos minutos de haberse sumergido. No sería hasta tiempo después que se sabría la verdad. Empezaron a publicarse testimonios de buzos que aseguraban haber visto a soldados norteamericanos de uniforme moverse bajo el agua; algunos incluso llegaron a hablar con ellos. Hubo quien logró identificar a estos misteriosos soldados como miembros de la tripulación fallecida en el accidente, no solo porque los espectros les habían facilitado sus nombres, sino porque eran descritos por los buzos con detalles que no podían conocer, como el caso concreto de un oficial que había muerto con el uniforme de gala, y que fue visto de esta misma manera bajo el agua.


¿Qué vieron supuestamente aquellos buzos bajo el agua?


De ser cierto todo esto, sería, posiblemente, uno de los pocos casos de actividad paranormal bajo el agua que haya podido ser descrito.

Desgraciadamente, todo lo referido a aquel incidente ha de ponerse en cuarentena y sobre todo si la fuente es la prensa norteamericana de la época.

Está bastante asumido por los historiadores que durante aquellos meses previos al inicio de la guerra hubo una serie de movimientos descarados por parte de los grandes grupos de comunicación de EE.UU. para tratar de convencer a la ciudadanía del país de la necesidad de aquella guerra; diariamente se publicaban páginas y páginas de información al respecto totalmente amarillista, cuando no directamente pura invención.


El papel de la prensa norteamericana fue fundamental para justificar, de cara
a la ciudadanía de aquel país, la guerra contra España. Se publicaron todo tipo
de noticias falsas; tal vez la de los fantasmas submarinos fuera una de ellas...


Este suceso pudo haber sido perfectamente parte de aquella campaña. Prueba de ello, la manera insultante y claramente malintencionada con la que se describe a los buzos españoles, o se critica la incompetencia de las autoridades españolas, por no hablar del tema de lo sobrenatural, de la superstición, y demás, fuertemente vinculado en la imaginería anglosajona a la leyenda negra española.

El caso, sin embargo, abre la puerta a un debate que nos parece algo más interesante: el de los fenómenos sobrenaturales y el agua, o bajo el agua. Los ríos, los mares, son ricos en misterios, en actividad paranormal vinculada a naufragios, leyendas, a seres misteriosos, pero siempre ‒o eso creemos‒, limitados a sus orillas, a lo que puede apreciar el observador desde la distancia. ¿Conocéis alguno que se desarrolle bajo el agua?

Nosotros, por nuestra parte, seguiremos investigando…

lunes, 4 de noviembre de 2019

BIBLIOTECAS EMBRUJADAS



Que las bibliotecas son un lugar mágico es algo que todos sabemos. Cualquier aficionado a la lectura, o apasionado del conocimiento, o la sabiduría, no puede evitar sentir siempre un dulce estremecimiento al penetrar en una de ellas y encontrarse rodeado de libros, de ese silencio sagrado que las envuelve y que las convierte en auténticos templos de recogimiento, y elevación espiritual, donde ensanchar el alma literalmente y ser capaces de alcanzar cualquier cosa que nos propongamos.
Las bibliotecas son mágicas, sí, pero hay algunas que además están encantadas.

Las bibliotecas son mágicas, sí, y además hay algunas que están encantadas
y pobladas por todo tipo de espectros y fenómenos paranormales...

Una rápida consulta por Internet nos demuestra hasta qué punto podemos considerarlas lugares calientes muy propicios a la aparición de fantasmas, y fenómenos inexplicables, la mayoría de ellas en el mundo anglosajón ‒como suele ser habitual‒ pero también en otras partes del globo.
Famosos son los fenómenos que rodean, por ejemplo, a la biblioteca de Michoacán, en México. Los trabajadores de este edificio aseguran haber visto numerosas veces a una dama vestida de azul que parece llevar por allí desde el siglo XVI, y que suele manifestarse como una presencia invisible que camina tras ellos y que incluso se lanza a susurrarles palabras al oído y que por lo visto, si hacemos caso a diversas publicaciones, ha llegado a provocar la renuncia de algunos de ellos a su puesto de trabajo.
No demasiado lejos, en Venezuela, la biblioteca nacional del país sufre fenómenos similares, a los que hay que añadir también la caída esporádica (y misteriosa) de libros de sus estantes.
En Filipinas ‒uno de los lugares del mundo con más actividad paranormal o, si se quiere ver de esta manera, uno de los lugares en los que se presta mayor atención a este tipo de fenómenos‒ destacan los fantasmas de la biblioteca principal del campus de la Universidad estatal en Quezon City, uno de los más encantados del país.  
Merece la pena viajar hasta Australia para conocer los múltiples fenómenos que se dan en la biblioteca del estado de Victoria, en Melbourne. Se habla de una mujer de aspecto fantasmal que suele ser vista echando un ojo a los libros de la sala que alberga la colección de arte, de bolas brillantes que aparecen flotando de vez en cuando sobre las escaleras, y de fenómenos poltergeist en la zona de lectura o de sensaciones negativas registradas por personas sensitivas en determinados lugares del edificio, que data de 1856.
El fantasma de un librero es el culpable de los fenómenos que se dan en la biblioteca Africana de Kimberley, en Sudáfrica. Se dice que el espectro de la primera persona que se encargó de trabajar allí, un tal Bertrand Dyer (que se suicidaba en el siglo XIX bebiendo arsénico) vaga por las diferentes estancias y, como en la biblioteca de Venezuela, se dedica a lanzar al suelo libros al azar desde las estanterías junto a las que pasa.
Algo más pacífico es el fantasma que recorre los pasillos de la biblioteca Marsh de Dublín, en Irlanda, fundada en 1701 por el arzobispo Narcissus Marsh y considerada la primera biblioteca pública de aquel país. El bueno de Marsh vaga desde su muerte por entre las estanterías y hurga entre los libros, dicen, en busca de una carta perdida de su sobrina, descolocándolo todo durante la noche aunque procurando, eso sí, que por la mañana todo vuelva a estar en orden, según revelan los trabajadores del centro.
Y de Dublín, en Irlanda, abordamos al fin el mundo anglosajón que ya sí que es más rico en fenomenología, como decíamos al principio. Monjes vestidos con hábitos, extrañas damas victorianas y antiguos rectores y bibliotecarios pueblan las viejas librerías de Escocia, Inglaterra o Gales ubicadas en abadías, antiguos castillos o viejas mansiones. Destacan las luces que se encienden y se apagan continuamente en la biblioteca de Blackheath, en Londres, los pasos misteriosos que los bibliotecarios escuchan cada noche en la biblioteca de Gravesend, en Kent, o la aparición habitual de la reina Isabel I y el rey Carlos I en la biblioteca del castillo de Windsor, en Berkshire. En Lockerbie, Escocia, un grupo de estudiantes y sus profesores las pasaban canutas durante una estancia de una noche durante la Segunda Guerra Mundial en la biblioteca de una casa señorial, donde al parecer los fantasmas, y los fenómenos paranormales, les habían hecho imposible conciliar el sueño…
Si cruzamos el charco, el fenómeno parece multiplicarse y son múltiples los casos de bibliotecas encantadas referidas en Internet en los territorios de Estados Unidos y Canadá. Bibliotecas de Montreal, Timmins, en Ontario, o Vancuver, y Toronto, tienen sus propios fantasmas y leyendas en torno a apariciones y fenómenos extraños. La de la galería de arte de Toronto, conocida como The Grange, cuenta ni más ni menos que con tres espectros diferentes que han sido descritos con profundidad por sus trabajadores y usuarios. En Estados Unidos es muy famosa la mujer de gris que se aparece a los visitantes de la biblioteca Willard de Evansville, en Indiana, vinculada a extraños ruidos, olores desagradables y la desaparición de algunos libros. También los fenómenos extraños que se dan en la biblioteca de Peoria, en Illinois, ubicada en una antigua casa señorial, y que ha sido testigo de la muerte de los tres primeros directores del centro, todos por causas muy extrañas. En la biblioteca de Bellwood, Nebraska, el fenómeno registrado frecuentemente es el de la aparición de una mujer en llamas que puede verse a través de una de las ventanas, desde la calle, y que viene acompañado, además, por subidas y bajadas bruscas de temperaturas en algunas estancias, junto a ruidos enigmáticos y sin explicación y ‒dicen quienes han tenido ocasión de escucharlos‒ bastante terroríficos.
Son una pequeña muestra de un fenómeno que se repite a lo largo y ancho del mundo y que convierte, como decíamos, a esos pequeños templos del silencio y la sabiduría en algo más, sobre todo cuando están vinculados a edificios antiguos con historias truculentas. En España, donde las bibliotecas son algo bastante extendido y donde existen muchas de ellas ubicadas, precisamente, en lugares históricos ‒cabe destacar, por supuesto, la que alberga el Alcázar de Toledo, y que animamos a todos a visitar por muchas razones, especialmente sus magníficas vistas‒ no hay, a decir de lo que puede encontrarse en Internet, mucha literatura alrededor de este asunto. Les animamos, pues, a comunicarnos todo lo que sepan. Hemos oído hablar de los fantasmas de la biblioteca de Elche (que menciona el blog Librópatas, en un artículo de Raquel C. Pico), pero estamos seguros de que habrá muchas más. Libros, fantasmas, fenómenos inexplicables… ¿Se puede pedir algo más…? No se corten, y por favor: háblennos de sus bibliotecas embrujadas; sus fantasmas bibliófilos que tengan más cerca...

miércoles, 21 de agosto de 2019

(PÁN)ICO EN EL BOSQUE: LA VENGANZA DEL DIOS PAN Y EL ALMA DE LA NATURALEZA



El mundo de los fenómenos paranormales es un mundo en constante evolución. Se trata, estamos seguros, de fenómenos que siempre han estado ahí pero que varían en función de cómo los observamos y analizamos, y de la manera en que los intentamos asimilar para conseguir convivir con ellos.


Uno de ellos, muy antiguo pero que ha cobrado vida de nuevo gracias a Internet, es el que en el mundo anglosajón se denomina «PANic in the Woods» o «pánico en el bosque», donde la palabra PAN, que hace referencia al dios Pan, se subraya de manera especial ahora veremos por qué.
Es un fenómeno que muchas personas han dicho sentir en la naturaleza; una sensación de miedo, terror, ansiedad, cuando ‒solos o en compañía de alguien‒, se han sentido amenazados por una presencia terrorífica que los observaba, los vigilaba de cerca.
Según el escritor Patrick Harpur, se trata de un fenómeno mucho más extendido de lo que suponemos y que responde a una especie de venganza por parte de la naturaleza, de esa parte oculta que está dentro de nosotros aunque enterrada por capas y capas de literalización, y raciocinio, que sale a la luz en esos momentos concretos como una especie de advertencia, de recordatorio de lo que somos realmente.
Hay ocasiones en la que esa fuerza va más allá de la simple amenaza y pasa al ataque físico. Él mismo, este autor británico ‒en un artículo publicado en inglés por la revista Fortean Times, de título “Landscapes of Panic”‒ repasa algunos de esos casos, algunos incluso dentro de su familia: fuerzas misteriosas que agarran nuestro brazo desde las profundidades del mar intentando, al parecer, arrastrarnos con ellas; extrañas visiones en mitad de la noche como luces, o sonidos, o golpes que nos dejan atontados o dormidos para descubrirnos muchas horas después dormidos a los pies de un árbol, o a la orilla de un arroyo…
Harpur explica cómo en época romana algunos pensadores advirtieron del peligro de haber matado (u olvidado) al dios Pan, el representante de esas misteriosas fuerzas naturales que nos rodean. La civilización, el conocimiento racional, ha pecado siempre de falta de respeto hacia esa realidad sutil y peligrosa que podría llevar revelándose desde entonces. Como parte de nosotros mismos, es necesario un estado especial para detectarla, para sentir su influjo ‒la soledad, la concentración, eso que los escépticos llaman sugestión‒ aunque a veces no haga falta más que molestarla…
Hay quien dice, en la actualidad, que ese fenómeno podría explicarlo la existencia de un alma de la naturaleza,  una conciencia protectora que se rebela contra los daños que el hombre suele producirle. Creemos que es algo más. Hombre y naturaleza son parte de la misma realidad; existe el mundo de la imaginación consciente y de los objetos materiales de que nos hemos rodeado, y existe también el mundo de la imaginación inconsciente, a la que apenas hemos dejado espacio, y que podría activarse de manera automática en determinados entornos ‒eso que llamamos lugares de poder‒ donde la energía, la «magia», podríamos decir, surge sin que la llamemos a través del ulular del vientos a través de las ramas de los árboles, el fluir del agua en un río de un arroyo, o a través del sonido de nuestros pasos haciendo crujir la hierba, o las piedras, por la ladera de una montaña. La sabiduría de alguna gente que he conocido podría tener la clave para desactivar el poder supuestamente maligno de esas entidades negativas ‒o supuestamente negativas‒: basta con acercarse a esos lugares sagrados con reverencia, con respeto; pedir, como hacen algunos montañeros, o espeleólogos, permiso a las entidades que los gobiernan. Veréis cómo la ansiedad y el pánico desaparecen; cómo esas entidades invisibles comienzan a hacerlo todo mucho más amable y favorable y hasta el cielo ‒y esto es algo que he vivido yo personalmente‒ se despeja para que la tormenta que se estaba cerniendo sobre nosotros dé paso a un día bonito, tranquilo y agradable…

miércoles, 19 de junio de 2019

LA MALDICIÓN DEL ÁRBOL SAGRADO DE FINTONA




En Irlanda, como en muchos otros pueblos que conservan aún tradiciones precristianas, existe la creencia de que determinados árboles poseen poderes especiales. Son árboles que el pueblo considera sagrados; que reciben veneración religiosa como si se tratara de santos, o de vírgenes, y a los que se acude con plegarias y regalos para recibir a cambio ciertos favores.
Son lugares de conexión con el más allá; en los que habitan las hadas, y los duendes, y que por tanto, deben ser respetados para evitar desequilibrios en los que el hombre va a salir siempre como perdedor.

¿Es posible que ciertos árboles que la tradición considera sagrados puedan
albergar algún tipo de poder sobre quienes osan dañarlos...?

En marzo de 1950, uno de estos árboles situado en Fintona, Irlanda del Norte, fue dañado por accidente durante unos trabajos con un bulldozer. Las gentes de la zona corrieron a mostrar su preocupación ante lo que consideraban un mal presagio, y que para los más escépticos eran simples supercherías antiguas, a las que no debía darse ninguna credibilidad.
Un vecino de la zona, el anciano McAnespie, compró algunos de los restos del árbol como combustible para su chimenea y se los llevó hasta su casa. Enseguida comenzó a sentir que fenómenos extraños iban teniendo lugar a su alrededor; ruidos de campanas muy sutiles que comenzaban a escucharse aquí, y allá, en las distintas estancias de la casa; destellos misteriosos, luces que iban y venían acompañadas de voces, como de chiquillos ‒diría posteriormente‒, a las que sin embargo no quiso prestar entonces demasiada atención.
Acabada la leña, varias semanas después de que todo eso se hubiera estado produciendo, decidió salir al campo a por más.
Los vecinos, que conocían las costumbres del anciano, se preocuparon al ver que aquella tarde la noche se iba acercando y cerniéndose sobre el pueblo y el anciano no había regresado a su casa.
Alertados por aquellos fenómenos extraños que llevaba días comentándoles entre bromas y chascarrillos ‒tal vez temiéndose que hubiera podido sufrir algún tipo de crisis nerviosa, de locura o algo peor que no se atrevían a mencionar‒, decidieron llamar a la policía para iniciar una búsqueda oficial.
Recorrieron la zona, pero no lograron dar con él.
Muchas horas después, cerca de la madrugada, se lo toparon tumbado en un paraje no muy lejano a su domicilio, como adormilado y sin fuerzas.
El anciano no tenía conciencia de que hubiera podido pasar tanto tiempo desde que saliera a recoger leña el día anterior. Dijo que en un momento dado se había sentido paralizado, que había tenido que detenerse, y finalmente, había caído rendido hacia el suelo presa de cierto atenazamiento sin explicación.
Aseguraba haber oído las voces de los que le llamaban, sin capacidad para responderles. Aquéllos, los que habían participado en la búsqueda, tenían la certeza de haber pasado por aquel mismo lugar sin haber visto en ningún momento al anciano.
Los fenómenos misteriosos que había tenido ocasión McAnespie de oír y ver en su casa ‒las campanas, los minúsculos destellos‒ también se habían estado produciendo aquella noche en el campo incluso con más fuerza aún. Más nítido, si cabe, con presencia «física» de pequeños seres que no tendría ahora ningún reparo en identificar como hadas, seres feéricos…

¿Qué pueden ocultar de cierto las antiguas leyendas de hadas y duendes? ¿Podríamos
 estar obviando con ellas una parte importante de la realidad al darle la espalda...?

Aquello fue, por supuesto, algo que provocó numerosas reacciones, como siempre en estos casos, a favor y en contra de lo que parecía a todas luces un hecho maravilloso, controvertido y alucinante a partes iguales. ¿Estaba el viejo McAnespie mintiendo? ¿El frío de la noche, y lo que quisiera que le hubiera sobrevenido a lo largo de aquellas horas, le hacía alucinar, tener la certeza de haber visto cosas de aquel tipo? ¿Era una simple estratagema para ocultar algo peor, como una borrachera? ¿O era verdaderamente un fenómeno sobrenatural vinculado a esas leyendas irlandesas, como decíamos, de fuerte raigambre ancestral?
Como fuera, el caso es que aquello tuvo cierto eco en la prensa local y todavía hoy pueden leerse las crónicas en Internet, recogidas por la página web (en inglés) Fortean Ireland.
Es, desde luego, una más de las muchas leyendas en este sentido que existen en Irlanda, y que se refuerzan por testimonios y experiencias como la del anciano protagonista de la que acaban de leer.
Para aquellos que quieran investigar más a fondo el fenómeno, hemos de apuntar que el lugar en el que alguna vez estuvo aquel árbol existe, perfectamente identificado a las afueras de Fintona. Es el lugar exacto en el que el viejo cayó rendido y congelado aquella noche; un lugar maldito, o bendito ‒claro está‒ según tengamos a bien acercarnos a él con respeto, o como escépticos ignorantes de que las fuerzas que brotan de estos parajes mágicos pueden volverse en contra de aquel que las desafía de algún modo…

miércoles, 22 de mayo de 2019

EL MISTERIO DE LAS MANOS PELUDAS DE DARTMOOR



Esta historia comienza como una película de misterio de una sobremesa de domingo.
Imaginen a un grupo de policías investigando el último de una serie de extraños accidentes de tráfico, todos acaecidos en un mismo punto de una carretera de Dartmoor, en Devon, Reino Unido. Los agentes se preguntan qué ha podido llevar a varios conductores a morir en un mismo punto de una pequeña carretera comarcal, de noche, sin motivo aparente. Los accidentes han sido todos muy cercanos en el tiempo; el punto es el mismo; nada en la investigación parece apuntar a que el lugar sea especialmente peligroso: ni una gran curva, ni un brusco cambio de rasante, ni siquiera un tráfico denso, o huellas de que hayan podido impactar con nada o con nadie. Todo es un gran enigma, algo que sus mentes racionales se ven incapaces de resolver…

¿Qué extraño fenómeno llevó a varios testigos durante los años veinte, en Dartmoor, Reino Unido,
a asegurar que unas misteriosas manos fantasmales les habían hecho perder el control de sus vehículos?

En la zona, desde hace tiempo ‒este último accidente tiene lugar en 1921‒ se vienen registrando accidentes de este tipo precisamente en esta misma carretera. Desde 1910, por parte de conductores de automóviles, y ciclistas, y por supuesto, como siempre, las teorías populares no descartan la implicación en todos ellos de algún elemento sobrenatural.
Dartmoor es una región mágica del Reino Unido. La cultura popular tiene constancia de ello desde la publicación, en 1902, de El sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle, que está ambientada allí y que tiene como protagonista la leyenda de un misterioso perro fantasmal. Es la región por excelencia de los Big Cats ‒un fenómeno forteano y daimónico del que tendremos que hablar en algún momento‒ y de esta leyenda urbana / misterioso fenómeno que os traemos hoy.
Como decimos, los accidentes mortales y sin aparente explicación se llevaban produciendo en esta carretera, la B3212, desde principios de siglo. En un tramo concreto, que une las localidades de Postbridge y Two Bridges, y siempre bajo un patrón similar que llevaba a las víctimas, los pocos supervivientes, a describir siempre extraños comportamientos de sus vehículos, que de manera inexplicable se salían de la carretera, o giraban misteriosamente sin que ellos hubieran efectuado ningún movimiento equivocado del volante o el manillar.

Dartmoor, en Reino Unido, un lugar lleno de enigmas y muy propicio, a tenor de casos como
el de las manos peludas, a la fenomenología paranormal...

La leyenda adquiere notoriedad cuando el 26 de agosto de 1921 una de las víctimas, un capitán del ejército británico, asegura que unas manos invisibles tomaron el volante al llegar a ese punto y que fue eso lo que le llevó a sufrir el accidente. Hubo testimonios posteriores en este sentido que hablaban directamente de manos peludas, que aparecían y desaparecían para provocar el choque de los vehículos o su salida de la carretera, y en 1924, una pareja de campistas aseguraba haber tenido un encuentro con estas extrañas manos ‒que aparecían solas, sin cuerpo alguno que las acompañara‒ tratando de abrir su caravana.
Las explicaciones científicas aseguran, claro, que todo son fantasías. Respecto a los accidentes, tratan de encontrar la causa en las condiciones de la carretera en ese punto, el hecho ‒muy discutible‒ de que quienes sufrieron los accidentes no conocían bien la zona y circulaban a oscuras. Por supuesto, el hecho de que el fenómeno se convirtiera enseguida en un enorme reclamo informativo, y un tanto amarillista, es motivo suficiente para que tengamos que mirar con recelo esos últimos testimonios, el sentido último de lo que pudo ocurrir realmente (y que sigue sin haber sido resuelto) pero: ¿quién de vosotros, tras escuchar estas historias, circularía con tranquilidad por esa zona durante la noche, sin temer en algún momento que esas manos peludas puedan tomar el volante y hacernos sufrir una salida de vía? ¿Nos parecerían igual de bizarras esas manos, como ahora, si estuviéramos en unas circunstancias como las que vivieron aquellos testigos?
El terror y el miedo son elementos fundamentales en nuestras vidas; el grado de realidad, de realidad constatable en sucesos como estos, es algo más bien relativo: podría tener más que ver con lo que ocurre en nuestro cerebro, en nuestra mente, que lo que podemos palpar materialmente con los sentidos. Y por muy paradójico que parezca, eso no hace menos reales este tipo de acontecimientos...

jueves, 2 de agosto de 2018

EL HOMBRE DE GRIS DE LA ISLA DE PAWLEYS


Nueva entrega de Enigmas Misteriosos & Inexplicables, el podcast, dedicada a la leyenda sobre el Hombre de Gris de la isla de Pawleys, en Carolina del Norte (Estados Unidos).
De la mano de Marcus Polvoranca, viajamos hacia el origen de este misterioso fenómeno que, a decir de los lugareños y quienes se han atrevido a entrar en él, es capaz de salvar la vida de quien presencia sus apariciones, frecuentes en los momentos previos a grandes catástrofes naturales...

jueves, 20 de julio de 2017

EL CÍRCULO DE HERMES: LA VERDADERA VIAJERA AL CENTRO DE LA TIERRA, LA MUÑECA DIABÓLICA Y LA CIUDAD DE LOS GIGANTES


Nueva entrega de la tertulia sobre actualidad del misterio de El círculo de Hermes. En esta ocasión, la charla gira en torno a la científica que descubrió la naturaleza real del centro de la Tierra (para nada que ver la que imaginó Julio Verne), la polémica en torno al vídeo de una muñeca supuestamente poseída o encantada, y la ciudad de los gigantes descubierta en Etiopía. 

miércoles, 15 de marzo de 2017

LA NIEBLA CARNÍVORA DE TOMOKA


por Marcus Polvoranca

No se asusten, por favor, a no ser que vivan cerca del río Tomoka, en Florida. Y aún así, he de advertirles de que se trata de una leyenda con poca base real, aunque fabricada con múltiples elementos tomados de la realidad, y con una historia que se remonta varios siglos atrás, en torno a los primeros años de la colonización europea.
De lo que se nos habla, más recientemente, es de la aparición de una niebla de color rosáceo, entre los años 1955 y 1965, en esta zona pantanosa de Estados Unidos. Numerosos testigos parecen haber visto el fenómeno, para el que se dan múltiples explicaciones racionales ‒desde efectos de luz en el atardecer, fuegos fatuos generados por algún tipo de contaminación química, etc‒ sin que hasta el momento ‒el fenómeno parece haberse limitado a aquella década‒ se haya dado una explicación definitiva.
Lo curioso, lo que llama aquí la atención más que otra cosa, es el hecho de que se trata de una leyenda que no aparece en solitario, como un fenómeno aislado, sino que se mezcla, se envuelve, dentro de otra serie de leyendas vinculadas al lugar.
Se dice, por ejemplo, que la niebla habría provocado en esos años la desaparición de varias personas, aunque investigadores modernos no han sido capaces de encontrar rastro alguno de esas desapariciones. Se habla también de cierto poder «carnívoro» de la niebla, capaz de desintegrar la carne de cadáveres de hombres y animales, que para muchos locales es la causa del gran número de esqueletos que pueden hallarse en el entorno del río.
Hay una leyenda, incluso, que se remonta, como decía al principio, a los años de la colonización europea, y a un antiguo jefe de una tribu nativa que habría desafiado al resto de clanes indios por beber de una fuente milagrosa ‒¿la mítica fuente de la Eterna Juventud?‒ a través de una copa de oro sagrada, que según la leyenda, tras una encarnizada lucha, seguiría en poder de los descendientes de los Tomoca ‒el pueblo nativo que da nombre al río‒, oficialmente desaparecidos.

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Otra leyenda que está ligada a la niebla carnívora es la de las luces de Tomoka, un fenómeno paralelo que los investigadores asocian al fenómeno OVNI ‒para otros, relacionado con las luces similares que se pueden observar en el conocido como Triángulo de las luces misteriosas de EE.UU.‒, y que, en ocasiones, se confunde con los atributos de la propia niebla, atribuyéndole también el poder de desintegrar la carne de quien entra en contacto con ellas.
Como sea ‒y esto es ya una opinión personal‒, de lo que no cabe duda es de que hablamos de un lugar especial. Puede que todos los fenómenos tengan su explicación racional, sensata, y que de lo que se trate, finalmente, sea de un conjunto de factores relacionados con las especiales características del terreno: aguas pantanosas, vegetación exuberante; naturaleza, en definitiva, salvaje y un punto sugerente, y propicia a la ensoñación. Pero puede, también ‒¿por qué no?‒ que nos encontremos, simplemente, ante uno de esos lugares que la tradición daimónica, al menos en Europa, describe como propicios para lo extraño; una especie de puerta hacia otra dimensión.

Sin querer pontificar sobre esto ‒que para eso ya lo han intentado otros más entrenados que yo, y con resultados, si no definitivos, sí al menos enriquecedores‒, nos quedaremos con la idea de haber descubierto otro de esos sitios interesantes, que apuntar en la libreta de deberes, como futuros destinos para esos futuros viajes que algún día habrá que hacer en busca de lo desconocido…

lunes, 13 de febrero de 2017

EL CÍRCULO DE HERMES: FANTASMAS EN LA CASA REAL DE SUECIA, LA MALDICIÓN DEL DIOS MONO Y PRÓXIMA GLACIACIÓN


Nueva entrega de la tertulia sobre actualidad del misterio de El círculo de Hermes, el podcast de misterio y actualidad alternativa presentado y dirigido por Jesús Pertierra. En esta ocasión, debatimos en torno a los fantasmas del palacio real de Suecia, la maldición del "Dios Mono" en Honduras, y las previsiones sobre una posible glaciación que algunos expertos pronostican de cara al futuro más inmediato.

jueves, 9 de febrero de 2017

EL TRIÁNGULO DE ALASKA


por Marcus Polvoranca

Existen ‒dicen algunos investigadores‒ lugares proclives a las desapariciones. Regiones cuyos límites invisibles quedan establecidos por la férrea línea contundente de las estadísticas, y que aparecen dispersos por el mapa sin que sea posible, a priori, establecer relación alguna entre ellas.
El Triángulo de las Bermudas, o el Triángulo del Dragón ‒situado en los mares orientales‒ son dos buenos y conocidos ejemplos de ello. Otro importante, y que la gente conoce bastante menos, es el que se sitúa en el estado norteamericano de Alaska
Comprende una extensión inmensa de miles de kilómetros cuadrados jalonados de enormes montañas nevadas, tundras, bosques y naturaleza hostil y salvaje.
La leyenda ‒pues para ser rigurosos tenemos que emplear este término‒ arranca con la desaparición, en 1950, de un avión militar con 44 personas a bordo de las que no se volvió a saber nada pese al gran dispositivo que se puso en marcha inmediatamente para tratar de encontrarlas.
Otro accidente similar, esta vez acaecido en 1972, se saldaba con el mismo resultado, en este caso con la muerte de los 3 ocupantes que viajaban en el aparato: 2 políticos y el piloto.
Pero para quienes hayan empezado a especular con que, bueno, al tratarse de una extensión de tierra tan grande, tan hostil al hombre, y demás, puede ser totalmente comprensible que sucedan cosas de este tipo, arrojaremos cifras más recientes...

lunes, 5 de diciembre de 2016

MISTERIOS EN LA SOLEDAD DEL MAR

por Marcus Polvoranca

No es la primera vez que me encuentro con este tipo de testimonios. Lo curioso de este caso es que no los buscaba de ninguna forma, y que vinieron a mí por casualidad.
Fue leyendo uno de esos libros que tanto me fascinan ‒sobre viajes por el mar, aventuras solitarias, gente valiente enfrentándose a lo imposible‒ que apareció de repente, reafirmándome en la idea de que el misterio nos acecha en cada esquina.

Un libro apasionante, que narra un viaje épico, todo un hito en su época,
con más que inquietantes anécdotas...

Se trata del libro Los cuarenta bramadores, del aventurero y deportista argentino Vito Dumas...

martes, 12 de julio de 2016

LECTURAS IMPRESCINDIBLES (I): REALIDAD DAIMÓNICA, de Patrick Harpur


LECTURAS IMPRESCINDIBLES
Aquí en el hemisferio norte, desde donde se hace este blog, es verano. Sinónimo de calor, de tedio, de tardes calurosas ‒al menos en esta parte de España‒ donde poco se puede hacer más que sestear, ver la televisión, o leer. Además de recomendar, como siempre, nuestros libros ‒a la venta AQUÍ‒ o la escucha de nuestro podcast favorito, El círculo de Hermes, queremos hablar un poco de nuestros libros de cabecera, aquellos que más nos inspiran y que creemos que os pueden interesar.
¡Feliz verano!

LECTURAS IMPRESCINDIBLES (I): REALIDAD DAIMÓNICA, de Patrick Harpur
por Marcus Polvoranca






Antes de toparme con este libro, tengo que reconocerlo, me encontraba bastante perdido. Luego he sabido de otros, pero Harpur ‒es justo reconocerlo‒ fue el primero. Mis referencias hasta entonces, en esto del 

jueves, 8 de octubre de 2015

ENTRE LO REAL Y LO INEXPLICABLE

Volvemos a las entrevistas. Esto de Internet, y de andar hurgando por ahí (publicando, leyendo cosas que escriben otros) es una estupenda forma de conocer gente y de descubrir historias (al final se trata de eso, de historias) que merece la pena conocer. La de hoy es la de un madrileño, de nombre Carlos Samaniego Marqués, que viene a hablarnos de un librito que publicó no hace mucho, y que supone el relato de sus vivencias en el terreno de lo paranormal, que no son pocas.
Portada del libro de Carlos Samaniego Marqués,
basado en una serie de escalofriantes hechos reales

Antes de conocer un poco más de ese texto, que pueden encontrar en Internet tecleando su título, Entre lo real y lo inexplicable, decir que se trata probablemente uno de los relatos paranormales que más nos han impactado, con detalles escalofriantes que podrían formar parte de cualquier novela de terror, pero que son reales, reales como la vida misma…

PREGUNTA-. Muy buenas, Carlos. En primer lugar, gracias por concedernos esta entrevista. Nos gustaría que nos hablases de ese libro, Entre lo real y lo inexplicable, en concreto, de cómo surgió la idea de escribirlo y cómo te marcaron las experiencias que se narran en él.

RESPUESTA-. Lo cierto es que después de 25 años de silencio absoluto sobre todo el relato en general, y después de aparecer en Cuarto Milenio, tenía la necesidad interior de escribir el relato.

martes, 14 de abril de 2015

LAS MISTERIOSAS LUCES DE HESSDALEN

Hessdalen, en Noruega, es desde hace varias décadas uno de los lugares más enigmáticos de la Tierra. Desde 1981, los habitantes de este pequeño pueblo llevan registrando avistamientos de extrañas luces que surcan sus cielos principalmente por la noche, y que de momento la ciencia no ha logrado explicar adecuadamente. 

Las luces de Hessdalen, uno de los fenómenos más extraños
e inexplicables para la ciencia actual.

Se han dado muchas teorías, pero ninguna consigue dar con el fenómeno natural que hace que, por ejemplo, las luces adopten diferentes formas, se desplacen a distintas velocidades, y desaparezcan como si nada. 
El fenómeno, que ya decimos que no ha logrado ser explicado de ninguna manera, ha llamado la atención de investigadores de lo insólito de todo el mundo, especialistas en lo paranormal y la ufología, que tras años de trabajo han llegado a diversas conclusiones.
Entre ellas, que el fenómeno presenta rasgos que llevan a concluir que se esconde tras él cierta inteligencia, cierta manera de comportarse nada aleatoria, como cabría esperar de un fenómeno natural. Se habla de ovnis, por supuesto, de objetos que parecen estar detrás de estos avistamientos

lunes, 16 de febrero de 2015

EL CÍRCULO DE HERMES: ACTUALIDAD DEL MISTERIO: OVNIS EN CENTRALES NUCLEARES, CATACUMBAS DE PARÍS, ESFINGE DE PAKISTÁN Y EL ENIGMA DE RAPA NUI


Nueva entrega de la tertulia de actualidad del misterio de El círculo de Hermes. En esta ocasión, los colaboradores charlan en torno a la polémica por los no identificados registrados en las proximidades de centrales nucleares en Francia, sobre un curioso (y sospechosos vídeo) grabado en las catacumbas de la capital francesa, sobre la también sospechosa esfinge de Pakistán y, por último, sobre las nuevas teorías en torno a la isla de Pascual. Todo, como siempre, de la mano de Jesús Pertierra, director y presentador del programa.


viernes, 28 de noviembre de 2014

EL CÍRCULO DE HERMES: EL ANTIGUO TESTAMENTO, ¿BASADO EN HECHOS REALES? Y EL MISTERIO DE LA CASA CUNA DE ANDÚJAR


El padre Ventura, protagonista de la última novela de Marcus Polvoranca, podía estar muy loco, sí, y ofrecer teorías excéntricas y sin pies ni cabeza sobre el pasado, pero también es cierto (y esto es algo que está demostrando cada día más la ciencia) que de algún modo poseía la intuición de otros grandes como Schliemann (el redescubridor de Troya) de saber que sí que hay cosas en el pasado que para nada tienen que ver con lo que se ha dado siempre por sentado, y que es necesario revisar la Historia y poner patas arriba todo para conocer la verdad. Es lo que hace esta semana el investigador Javier Alonso en El círculo de Hermes, explicarnos qué hay de cierto en determinados pasajes del Antiguo Testamento como el Éxodo o las plagas que asolaron Egipto. Lo hará en un programa en cuya segunda parte el investigador granadino Moisés Bailón ofrecerá las claves del estudio que se está llevando a cabo en la casa cuna de Andújar (Jaén) foco de numerosos fenómenos paranormales.


martes, 21 de octubre de 2014

EL TRIÁNGULO DE LAS LUCES MISTERIOSAS


La potente industria cultural de EE.UU. nos ha hecho conocer el medio oeste americano como si de nuestra propia tierra se tratara. Nadie que viva en este mundo occidental puede escapar de conocer vivamente su folklore, sus leyendas y tradiciones, y de compartir –si es, como nosotros, aficionado al buen misterio– el gusto por ciertos elementos característicos de sus historias de fantasmas.


Las "Spook Lights", o luces fantasmales, son un fenómeno muy arraigado
en el folklore de EE.UU. ¿Podría ser el fenómeno que, desde hace casi doscientos años,
se registra entre los estados de Oklahoma, Missouri y Kansas?

Hablamos de pueblecitos situados en lo más profundo de aquellas llanuras plagadas de sembrados; casas y granjas aisladas entre maizales, suaves colinas, comunicadas por caminos solitarios y carreteras por las que apenas, de noche, cruza algún despistado vehículo.
Es el escenario de las novelas de Stephen King, de los relatos de terror adolescente que se forjaron en la década de los cincuenta, y que parecen cobrar realidad en un punto situado entre los estados de Oklahoma, Missouri y Kansas.
Se trata del Triángulo de las Luces Misteriosas –libre traducción del conocido allí como The Spooksville Triangle– , un lugar en el que durante casi doscientos años llevan registrándose avistamientos de unas extrañas luces de forma esférica que flotan por el aire, y cuyo origen no ha podido ser todavía aclarado.
La más famosa de ellas es la que se aparece en un lugar conocido ya como el Camino del Diablo, en Missouri, pero hay otras. En cuanto a las explicaciones, los expertos siguen devanándose la cabeza tratando de hallarlas en fenómenos naturales como el popular “gas de los pantanos” o el brillo de ciertos minerales que puedan rodear las minas que son abundantes en esta zona. También se ha hablado de fenómenos eléctricos o incluso que las luces podrían ser el efecto de los movimientos de tierras, pero ninguna de estas teorías ha logrado aclarar el misterio. Incluso el ejército, de la mano de su cuerpo de ingenieros, estudió el fenómeno, y la única conclusión que halló fue que el fenómeno era, como todos ya sabían, inexplicable.


El fenómeno natural conocido como "gas de los pantanos" ha sido una de las explicaciones
al fenómeno de las luces fantasmales, aunque no explica del todo
su extraño comportamiento y naturaleza

Dicen los escépticos que todo podría estar originado en la confusión de los testigos, y que las luces vistas a lo lejos –de algún coche, u otro vehículo– justificaría el fenómeno. Pero quienes han presenciado la aparición de las luces aseguran que aquello no es de este mundo. Que la luz se aparece a lo lejos pero en pocos segundos se desplaza hasta ellos, y que al pasar a su lado desprende cierto calor…
En Oklahoma se achaca el fenómeno al espíritu de una mujer que busca a su hija perdida desde finales del s. XIX. En otros lugares se habla de leyendas indias, OVNIS, y todo lo que tantísimas veces hemos leído en libros, o visto en series, o películas en cine y televisión.
Si nos preguntan nuestra opinión, diremos lo que solemos decir siempre: desde donde escribimos estas líneas, en plena mañana soleada y en la seguridad de nuestra oficina, todo parece una patraña… pero no nos gustaría nada poner a prueba esta idea en el lugar de los hechos, caminando bajo una noche fría, sin luna, por esos caminos solitarios donde dicen que la luz, la luz fantasma, surge de repente y sin avisar “como salida de la nada…” 

lunes, 6 de octubre de 2014

ENTREVISTA A JOSÉ IGNACIO CARMONA SÁNCHEZ, ESCRITOR E INVESTIGADOR

(2ª PARTE) TRANSCOMUNICACIÓN INSTRUMENTAL, LUCHA DE EGOS Y NOVEDADES Y ANUNCIOS VARIOS


(Retomamos la entrevista al escritor e investigador José Ignacio Carmona Sánchez cuya primera parte publicamos la semana pasada, en este caso, centrándonos es la transcomunicación instrumental (TCI) y algunos de los últimos proyectos que tiene entre manos)

José Ignacio Carmona Sánchez es uno de los mayores expertos
en transcomunicacióninstrumental de nuestro país.

P: Y así llegamos a otra de sus especialidades, la Transcomunicación Instrumental. Es usted un estudioso de este campo que, hoy en día, y en nuestra opinión, ha quedado algo abandonado por los grandes medios que se dedican al misterio, en su mayor parte obsesionados por el amarillismo y el efectismo, y que no entran en las explicaciones y estudios necesarios para comprender el fenómeno.
Háblenos, por favor, de cómo anda la investigación en este campo (y de su participación en ese estudio que se llevó a cabo en la Universidad de Vigo)
¿Hacia dónde cree que va la investigación en TCI?


R: Perdona que sea en este tema tan nuestro muy prosaico: a la deriva. La investigación está caracterizada por una lucha de “egos” y a nadie le importa que hay detrás del fenómeno sino que no le desplacen del “hit parade” de la lista de investigadores más conocidos. No me interesa, me hace perder una energía que necesito para crear, avanzar , e investigar. 

P: ¿A qué cree que puede deberse la mala fama de la investigación del fenómeno? ¿Cree usted en la existencia, como apuntan investigadores de otros fenómenos anómalos, de desinformadores, o considera que es la mera soberbia del academicismo la culpable del desprestigio al que se suelen someter estos temas?

R: Desde su origen, las psicofonias fueron encasilladas en la esfera de la parapsicología, no tardando mucho  en  degenerar  hasta convertirse  en un nuevo género de terror. No obstante hace muchos años  unos pocos experimentadores,  como era   mi caso,   ya  apuntamos que había que considerar el fenómeno en un conjunto mucho más amplio. No desviemos la atención, NOS LO HEMOS CARGADO NOSOTROS.

P: ¿Y no parece, a tenor de las últimas investigaciones que usted refiere en uno de sus artículos, que la ciencia poco a poco va demostrando acertadas las intuiciones de los filósofos antiguos, de esas religiones surgidas en lo más remoto del tiempo en cuanto a asuntos trascendentales como la vida o la muerte, o la existencia de mundos más allá de éste?


R: Aún recuerdo cuando empecé a publicar artículos en el famoso boletín multilingüe ITC Journal, dirigido por la diplomática Anabela Cardoso, entonces  yo era  la excepción  de lo que parece haberse convertido hoy  en regla.

martes, 5 de agosto de 2014

SINCRONICIDADES, EL MISTERIO Y LA MAGIA DEL DESTINO



La vida, la experiencia, son la mejor escuela de todas. Es muy difícil que un libro, o cualquier otro soporte de conocimiento, pueda igualar en efectividad lo que nos otorga vivir las cosas directamente.
Y así, el acumular años y hechos vividos nos va convirtiendo en sabios, si no caemos en el error de cerrar puertas por pura cabezonería, o esas imposiciones culturales de las que tan difícilmente puede uno desprenderse.


¿Qué es realmente la sincronicidad? Para muchos, el fenómeno paranormal
más habitual y que constantemente nos da sorpresas...

La sincronicidad, ese fenómeno estudiado por tantos y tantos sabios a lo largo de la historia, (el célebre psicólogo Jung, sin ir más lejos) es quizá el único fenómeno “paranormal” del que todos tenemos noticia directa.
Ahí sí que no dependemos de nadie sino de nosotros mismos.
Todos acumulamos al menos una experiencia de este tipo.
Una anécdota por la que el destino nos sorprende poniéndonos cosas en el camino demasiado relacionadas entre sí como para pasarlas por alto.
Casualidades, zanjan los escépticos, arrebatándole a la vida esa poesía y esa maravilla de lo desconocido que es lo más interesante que tenemos, lo único que quizá merezca la pena de verdad estudiar.
Y es que, ¿quién se resiste a pensar que, tal y como apunta Stephen Hawking, las diferentes dimensiones que conviven en el Universo no se cruzan de vez en cuando, mezclando la realidad física, de lo que perciben nuestros sentidos, y la realidad del alma, de nuestro pensamiento? ¿Quién no ha concluido alguna vez que aquello que le pasó en un momento dado, aquel encuentro fortuito, aquella anécdota inolvidable, no formaba parte de cierto destino que estaba escrito?


El célebre psicólogo suizo Carl Gustav Jung (1875-1961) dedicó gran parte
de su exitosa carrera a estudiar el misterioso fenómeno de la sincronicidad.

Con los libros, por ejemplo. ¿Cuántas veces no se ha sorprendido al encontrarse con un libro que había deseado leer hace tiempo, perdido entre las estanterías de una librería de viejo? ¿No le ha tentado pensar que aquel objeto había ido allí a buscarle, o que su mente, en el pasado, había anticipado de alguna manera aquel encuentro?
Y así con todo.
Pensar que la existencia es un caos es, verdaderamente, algo descorazonador. Es más grato pensar que hay un orden, una justicia, y por supuesto, pensar que todo eso está de lado del bien, de las fuerzas positivas. Ahí hay que darle la razón a quien busca una explicación psicológica de las sincronicidades como una simple búsqueda de equilibrio por parte del ser humano, una herramienta de supervivencia mental.
Pero de verdad, piénsenlo bien. Y no nos digan que jamás han sentido la presencia inequívoca de esa magia que surge cuando nos enfrentamos a la realidad de una bella sincronicidad...

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