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miércoles, 21 de agosto de 2019

(PÁN)ICO EN EL BOSQUE: LA VENGANZA DEL DIOS PAN Y EL ALMA DE LA NATURALEZA



El mundo de los fenómenos paranormales es un mundo en constante evolución. Se trata, estamos seguros, de fenómenos que siempre han estado ahí pero que varían en función de cómo los observamos y analizamos, y de la manera en que los intentamos asimilar para conseguir convivir con ellos.


Uno de ellos, muy antiguo pero que ha cobrado vida de nuevo gracias a Internet, es el que en el mundo anglosajón se denomina «PANic in the Woods» o «pánico en el bosque», donde la palabra PAN, que hace referencia al dios Pan, se subraya de manera especial ahora veremos por qué.
Es un fenómeno que muchas personas han dicho sentir en la naturaleza; una sensación de miedo, terror, ansiedad, cuando ‒solos o en compañía de alguien‒, se han sentido amenazados por una presencia terrorífica que los observaba, los vigilaba de cerca.
Según el escritor Patrick Harpur, se trata de un fenómeno mucho más extendido de lo que suponemos y que responde a una especie de venganza por parte de la naturaleza, de esa parte oculta que está dentro de nosotros aunque enterrada por capas y capas de literalización, y raciocinio, que sale a la luz en esos momentos concretos como una especie de advertencia, de recordatorio de lo que somos realmente.
Hay ocasiones en la que esa fuerza va más allá de la simple amenaza y pasa al ataque físico. Él mismo, este autor británico ‒en un artículo publicado en inglés por la revista Fortean Times, de título “Landscapes of Panic”‒ repasa algunos de esos casos, algunos incluso dentro de su familia: fuerzas misteriosas que agarran nuestro brazo desde las profundidades del mar intentando, al parecer, arrastrarnos con ellas; extrañas visiones en mitad de la noche como luces, o sonidos, o golpes que nos dejan atontados o dormidos para descubrirnos muchas horas después dormidos a los pies de un árbol, o a la orilla de un arroyo…
Harpur explica cómo en época romana algunos pensadores advirtieron del peligro de haber matado (u olvidado) al dios Pan, el representante de esas misteriosas fuerzas naturales que nos rodean. La civilización, el conocimiento racional, ha pecado siempre de falta de respeto hacia esa realidad sutil y peligrosa que podría llevar revelándose desde entonces. Como parte de nosotros mismos, es necesario un estado especial para detectarla, para sentir su influjo ‒la soledad, la concentración, eso que los escépticos llaman sugestión‒ aunque a veces no haga falta más que molestarla…
Hay quien dice, en la actualidad, que ese fenómeno podría explicarlo la existencia de un alma de la naturaleza,  una conciencia protectora que se rebela contra los daños que el hombre suele producirle. Creemos que es algo más. Hombre y naturaleza son parte de la misma realidad; existe el mundo de la imaginación consciente y de los objetos materiales de que nos hemos rodeado, y existe también el mundo de la imaginación inconsciente, a la que apenas hemos dejado espacio, y que podría activarse de manera automática en determinados entornos ‒eso que llamamos lugares de poder‒ donde la energía, la «magia», podríamos decir, surge sin que la llamemos a través del ulular del vientos a través de las ramas de los árboles, el fluir del agua en un río de un arroyo, o a través del sonido de nuestros pasos haciendo crujir la hierba, o las piedras, por la ladera de una montaña. La sabiduría de alguna gente que he conocido podría tener la clave para desactivar el poder supuestamente maligno de esas entidades negativas ‒o supuestamente negativas‒: basta con acercarse a esos lugares sagrados con reverencia, con respeto; pedir, como hacen algunos montañeros, o espeleólogos, permiso a las entidades que los gobiernan. Veréis cómo la ansiedad y el pánico desaparecen; cómo esas entidades invisibles comienzan a hacerlo todo mucho más amable y favorable y hasta el cielo ‒y esto es algo que he vivido yo personalmente‒ se despeja para que la tormenta que se estaba cerniendo sobre nosotros dé paso a un día bonito, tranquilo y agradable…

jueves, 16 de mayo de 2019

LA BESTIA ASESINA DE MALAWI



Soy un gran amante de la criptozoología, como ya sabéis. Soy consciente plenamente de que se trata de una disciplina controvertida, que la mayoría de las veces tiene que conformarse con migajas de evidencias en forma de testimonios equívocos, cuando no muy cuestionables, y que transita, otras muchas veces, en el difuso territorio entre la realidad y la fantasía.
Como en el resto de disciplinas vinculadas al misterio, basta una pequeña muestra de verosimilitud para que el fogonazo del entusiasmo prenda en la mirada siempre inquieta de los aficionados, que no paramos nunca de prestar atención a las novedades que están surgiendo día a día y de forma constante.

¿Qué fue lo que atacó a los habitantes de Dowa en 2003? ¿Fue una hiena, o fue
otra cosa...?

Quienes seáis viejos en esto, recordaréis el triste caso de la Bestia del Terror de Malawi. Fue un suceso muy conocido que acaeció en el país africano en el año 2003, y cuyas consecuencias más destacadas fueron la muerte de dos ancianas y de un niño de tres años en el poblado de Dowa.
Según los testimonios, la aldea en la que habitaban había sido atacada por sorpresa y durante la noche por un terrible animal que muchos identificarían con una hiena, y que, presa de una rabia incontenible, había los devorado los intestinos de las víctimas mortales, sus órganos sexuales, y había dejado salvajemente mutiladas a otras 16 personas que perderían manos, piernas, narices u orejas entre otros miembros.
La bestia, dijeron también las autoridades científicas, podía haber sido una hiena salvaje. Algo conocido, identificado y, en principio, fácil de neutralizar para el hombre del siglo XXI ‒que también en el empobrecido continente africano cuenta con armas de fuego, por ejemplo‒, pero que aterrorizaría a la población y movilizaría, fuera de sus casas, a cerca de 4.000 personas en la comarca.
También se movilizó al ejército. Un testigo de la operación de caza que se puso en marcha dijo haber logrado ver en un momento dado al animal pero su testimonio, que daba crédito a la hipótesis de la hiena, fue rechazado por quienes habían padecido los ataques.
El animal que ellos habían visto, decían, era mucho más grande que una hiena y tenía las patas mucho más largas. Cierto que en un momento como el de los ataques, y en plena noche, es difícil poder establecer cualquier tipo de testimonio razonable en este sentido pero se trataba, como podemos entender, de un animal muy habitual en la zona, conocido por todos ellos, y que por este motivo debía de haber sido bastante fácil para ellos de poderlo identificar.

Las vastas regiones vírgenes de África podrían esconder aún especies por catalogar...

Como fuera, los rumores acerca de ciertos elementos paranormales en el caso no se hicieron esperar. Ante la falta de una respuesta convincente, por parte del ejército (que no logró encontrar al animal culpable) hubo quien dijo que en el monstruo podía habitar el espíritu de otro animal que había sido sacrificado un año antes con crueldad en la aldea, y que regresaba, así, de la tumba, para vengarse de sus verdugos.
Otros, como Patrick Harpur, verán en esta “Bestia de Malawi” los atributos innegables del ser daimónico, esquivo, difuso y nocturno, que resulta siempre parecido a muchas otras cosas pero sin que nadie lo pueda concretar en algo real.
Yo… En fin, qué queréis que os diga. Soy amante de la criptzoología, así que estas cosas me las llevo a mi terreno.
El mundo está lleno de misterios, podría deciros, cosas que desconocemos y a las que todavía no hemos tenido ocasión de acceder. Animales por catalogar, por ejemplo, que podrían estar escondidos todavía hoy en lo más profundo de un continente infinito, lleno de tierras vírgenes, como es desde luego África…

martes, 12 de julio de 2016

LECTURAS IMPRESCINDIBLES (I): REALIDAD DAIMÓNICA, de Patrick Harpur


LECTURAS IMPRESCINDIBLES
Aquí en el hemisferio norte, desde donde se hace este blog, es verano. Sinónimo de calor, de tedio, de tardes calurosas ‒al menos en esta parte de España‒ donde poco se puede hacer más que sestear, ver la televisión, o leer. Además de recomendar, como siempre, nuestros libros ‒a la venta AQUÍ‒ o la escucha de nuestro podcast favorito, El círculo de Hermes, queremos hablar un poco de nuestros libros de cabecera, aquellos que más nos inspiran y que creemos que os pueden interesar.
¡Feliz verano!

LECTURAS IMPRESCINDIBLES (I): REALIDAD DAIMÓNICA, de Patrick Harpur
por Marcus Polvoranca






Antes de toparme con este libro, tengo que reconocerlo, me encontraba bastante perdido. Luego he sabido de otros, pero Harpur ‒es justo reconocerlo‒ fue el primero. Mis referencias hasta entonces, en esto del 

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