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martes, 3 de febrero de 2015

ENRIQUE DE VILLENA, EL NIGROMANTE DE TOLEDO


Cuenta la leyenda que donde hoy se ubica el paseo del Tránsito, en plena judería toledana y al borde del Tajo, hubo en tiempos un palacio que hoy ha desaparecido por completo y en cuyo interior tuvo lugar una de las anécdotas más inquietantes y misteriosas de la ciudad imperial, la más mágica de todas, por otra parte.

¿Hasta dónde llegaron los conocimientos alquímicos del marqués de Villena?

Y es que aquel palacio era propiedad de Enrique de Villena, un noble de triste biografía que pasó la mayor parte de sus días encerrado entre sus paredes, estudiando, dicen, artes mágicas y todo lo que Toledo, en este sentido, podía ofrecerle, que era mucho.
Dicen que se convirtió en un gran experto, poseedor de una biblioteca impresionante dedicada a la nigromancia, la alquimia y otras artes ocultas –que luego se perdió, por un incendio–, y que hacia el final de su vida decidió poner en práctica algunos de estos saberes, en particular, aquellos que prometían una vida después de la muerte, que le rondaba de cerca.
El marqués –que así era conocido popularmente, aunque la verdad es que había perdido el título que le correspondía en una batalla disputada por su padre– dejó a su criado una serie de instrucciones que este debía de cumplir una vez exhalado el último suspiro. Dicen que aquél, de alguna manera influido por el respeto que le merecía la leyenda en torno a su amo –conocido en la ciudad por su sabiduría, pero también por su temible afición a lo oculto, siempre imbuida de cierto halo maldito– cumplió lo pactado y tras el fallecimiento del marqués se hizo pasar por él tal y como aquél le había ordenado.
La idea era dar a entender a los habitantes de la ciudad que seguía vivo, vistiendo sus mismas ropas y cumpliendo algunas costumbres diarias, como el ir a misa o asistir a determinados actos públicos.

La gran pirámide invertida de Toledo, de Marcus Polvoranca, una novela ambientada
en el Toledo mágico y subterráneo del padre Ventura, donde todas las leyendas cobran vida...

Dicen que lo cumplió a la perfección, durante un tiempo, hasta que un día la casualidad le obligó a descubrirse ante una comitiva callejera, y el fraude salió a la luz con todas sus consecuencias.
El criado se vio obligado a admitir que su amo estaba muerto, y ante las sospechas que recayeron automáticamente sobre él, tuvo que revelarles lo que había pasado, y conducir a las autoridades hacia el palacio del marqués.
Allí, por lo visto, lo que encontraron fue tremendo.
El marqués había ordenado a su criado introducir sus restos en un gigantesco alambique de cristal. Despedazado, para que su cuerpo pudiera caber por la embocadura.
Un ser deforme y grotesco había comenzado a crecer en él...



martes, 23 de diciembre de 2014

Ya a la venta!!! Enigmas Misteriosos e Inexplicables Revista número 3

Ya a la venta el nuevo número de la revista Enigmas Misteriosos e Inexplicables, en esta ocasión, dedicada a las leyendas en torno a la Atlántida, los zombies, y un regalo muy especial: un relato inédito protagonizado por el padre Ventura, el héroe de La gran pirámide invertida de Toledo, que en esta ocasión centra sus pesquisas en una de las mayores obras de El Greco...

Eso y... en fin... 
desearles a todos UNA FELIZ NAVIDAD!!!




Enigmas Misteriosos e Inexplicables Número 3
Diciembre de 2014

Contenido:
Las leyendas sumergidas de la Atlántida / Zombies, la verdadera historia / El padre Ventura y el secreto de El Greco (relato inédito del protagonista de La gran pirámide invertida de Toledo)

A la venta en Amazon.es y Sellfy.com

Lee las primeras páginas AQUÍ

viernes, 7 de noviembre de 2014

EL PADRE VENTURA Y LA GRAN PIRÁMIDE INVERTIDA DE TOLEDO



La primera vez que oí hablar del padre Ventura fue leyendo un libro de Juan Eslava Galán [1] sobre los templarios y otros enigmas medievales. En el apartado sobre la cueva de Hércules, el mítico lugar subterráneo de la ciudad de Toledo donde se dice que permanecen escondidos tesoros míticos como el Grial, o la Mesa de Salomón, se hacía referencia a un “excéntrico sacerdote toledano” que, en 1929, había bajado a la cueva para tratar de demostrar que el lugar, “en su origen”, había sido nada más ni nada menos que “un templo asirio-fenicio”.
Aquello fue suficiente como para llamar mi atención. Enseguida me vino a la mente la historia sobre el sacerdote de Rennes-le-Château y quise saber más. Resultó que el de Toledo había sido bastante popular en su tiempo, que había publicado numerosos libros de todo tipo y que había mantenido sonadas polémicas con sus contemporáneos, centradas en su mayoría en sus controvertidas teorías sobre la ciudad imperial y su historia. Afirmaba, por ejemplo, que Cristóbal Colón había nacido en aquella ciudad. O que había logrado, gracias a sus investigaciones, identificar la casa en la que había vivido Cervantes. También dijo haber localizado las basílicas en las que había tenido lugar, en tiempos de los visigodos, un famoso concilio, y haber podido averiguar, por fin, los nombres y apellidos de todos y cada uno de los personajes que aparecen en el famoso y enigmático lienzo de El Greco, “El entierro del conde de Orgaz”.
Ventura F. López, que así se llamaba –aunque solía utilizar varios seudónimos en sus escritos, tan sonoros como Venzel Prouta– había logrado encandilarme. Sentí enseguida la necesidad de revivirle, como un personaje de novela al que poco había que añadir al hilo de lo que habían dicho de él quienes le habían conocido, y de lo que reflejaba su propia obra. Lo imaginé como un Indiana Jones a la española, con ese algo de Quijote tragicómico en lucha contra una realidad algo tosca, y aburrida, que él llena de encanto, fantasía y leyenda, ayudándose de los recursos que ofrecía, y sigue ofreciendo, una ciudad como Toledo.
Creo que el resultado es bastante digno, y a mí, por lo menos, me ha divertido mucho el proceso. He querido reflejar en la novela ese ambiente mágico que la ciudad genera en las noches frías de invierno, con las callejas solitarias y silenciosas cubiertas de niebla, dejándome llevar por ese carácter que creo que pone en común la personalidad del padre Ventura con la de la mayoría de los aficionados al misterio, y que no es otro que el afán por conocer la verdad atravesando siempre el camino más angosto y difícil, haciendo de él un fin en sí mismo.
¿Qué les parece? ¿Les apetece la propuesta? Pues entonces, adelante, pero eso sí: tengan en cuenta que muchas veces son los locos los únicos que tienen razón, y que no es un buen proceder dejarse llevar por las apariencias...


por Marcus Polvoranca



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 [1] Eslava Galán, Juan, Los templarios y otros enigmas medievales, Editorial Planeta 2004

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