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miércoles, 31 de julio de 2019

LAS ISLAS AZORES Y EL MISTERIO DE AMÉRICA: ¿EL CAMINO DE LA EDAD DE PIEDRA?



En el año 2010, un osado investigador portugués asombraba al mundo con una teoría que rompía con la cronología oficial de las islas Azores, asegurando que había pruebas de sobra para sostener la existencia de pobladores en el archipiélago previas a la colonización portuguesa. Fundamentaba la afirmación en una serie de hallazgos arqueológicos que iban desde misteriosas construcciones en piedra hasta supuestas pinturas rupestres, que enseguida fueron descartadas por una comisión creada ese mismo año por el gobierno portugués como formaciones puramente naturales.

¿Fueron las Azores un punto de paso para esos supuestos
viajes precolombinos a América desde el Europa?

Nuno Ribeira, que así se llama el investigador, siguió con sus trabajos. Fue apoyado por otros investigadores que sí creían en su hipótesis, y parece ser que proceso continúa con hallazgos igual de controvertidos y polémicos.
La idea no es nueva.
Desde antiguo, se ha visto a las Azores como un punto fundamental en la conexión entre Europa y América, mucho antes del descubrimiento de Colón.
Fueron precisamente los españoles, tras el «descubrimiento» de 1492, quienes primero apoyaron la tesis de los viajes previos de los fenicios. Parecía lógico, incluso para la gente del s. XVI, que aquellos experimentados navegantes acabaran tarde o temprano accediendo a las costas americanas durante su época de hegemonía. Dicen, incluso, las malas lenguas, que pudieron haber propagado la idea de los peligros del Mare Tenebrosum para ocultar ese maravilloso hallazgo a otros navegantes. Para el padre Ventura está claro: América se ocultó a través de la magia, y así permaneció hasta que los mismos que había puesto en marcha el conjuro decidieron desvelar el secreto y poner en funcionamiento una nueva fase de la historia…
En el siglo XVIII, un autor alemán hacía público en un artículo el hallazgo de unas monedas cartaginesas en la isla de Corvo. Aunque sus colegas se lanzaron a rebatir lo extraordinario de aquel hecho asegurando que podría tratarse de monedas llevadas allí por los primeros colonos portugueses de la isla, el asunto no dejaba de ganar consistencia por los rumores que habían corrido allí mismo años atrás acerca de una misteriosa estatua de la misma época que luego, misteriosamente, había desaparecido…

¿Son las misteriosas estructuras halladas en Azores obra del hombre moderno,
de la naturaleza, o verdaderos dispositivos astronómicos prehistóricos, tal y como
defienden algunos investigadores...?

Lo que Nuno Ribeira y su Asociación Portuguesa de Investigaciones Arqueológicas ha encontrado va más lejos. Habla de enormes estructuras de piedra con extrañas marcas de cantería y dispositivos que parecen indicar lo que podría ser una especie de reloj estelar. Hablan, como decíamos, de pinturas. Y hasta de posibles restos de un culto a la naturaleza muy similar al que se practicaba en la antigua Finlandia, en lugares en los que las rocas parecer mostrar figuras antropomorfas, naturales, pero divinas a ojos de aquellos antiguos pobladores.
Todo esto se complica un poco más después de que en 2017 un estudio elaborado apartir de muestras de Carbono 14 certificase que había evidencias de poblaciones en el archipiélago previas a la colonización portuguesa. Evidencias basadas en la presencia en las islas de semillas europeas que no debían haber estado allí antes del siglo XV, y que demostraban, como poco, que la teoría oficial sobre la historia de este remoto y bello lugar no era tan consistente como se había estado manteniendo.
Las investigaciones, como decimos, siguen adelante. Dependerá de la insistencia de gente como Nuno Ribeira y su equipo que la verdad pueda llegar a salir a la luz. Mientras tanto, todas las hipótesis siguen abiertas. Y la del padre Ventura, con la magia y Toledo como principales protagonistas de la que pudo haber sido la mayor y más compleja conspiración de la historia, la más sugerente a nuestros ojos… ¿Por qué no?
Echen un vistazo a ciertos acontecimientos que se siguen produciendo hoy, en nuestro mundo tan aparentemente conectado a todos los niveles, y verán que ilusionismo, conspiración, poder y secretos de estado son términos que van estrechamente de la mano…

viernes, 12 de febrero de 2016

EL MISTERIO DE DIGHTON ROCK



Volvemos a Nueva Inglaterra, esa región del nordeste de Estados Unidos donde hacía unas semanas nos deteníamos en el conocido como Stonehenge americano, en New Hampshire, para visitar otro misterio relacionado con rocas antiguas, inscripciones ininteligibles, y el siempre controvertido enigma sobre los orígenes de América.

La roca de Dighton en su emplazamiento original.

Se trata de Dighton Rock, una roca de origen glacial y 40 toneladas de peso que fue localizada en el río Tauton, en Massachussets, hacia el s. XVII, y que presenta unas extrañísimas inscripciones que aún hoy no han podido ser descifradas. Para unos, se trata de una obra realizada por nativos americanos de la zona; para otros, el origen se halla en pueblos que llegaron a América antes que Colón, como fenicios, vikingos o navegantes del este de Asia.
Edmund Burke Delabarre –el investigador, probablemente, que más tiempo dedicó a descifrar el misterio de la roca–, afirmó en un estudio publicado en 1912 que la autoría de los petroglifos había que atribuírsela a un portugués, el explorador Miguel Corte Real, que la habría llevado a cabo en 1511. Esta teoría, muy desacreditada en la actualidad, contó en su momento con importantes apoyos dentro del mundo académico; parece ser, según la interpretación de Delabarre, que en las inscripciones podían verse claramente varias cruces de las llamadas «de Cristo», el escudo del reino de Portugal, y letras sueltas del alfabeto latino que inducían a leer el nombre del

lunes, 16 de septiembre de 2013

LOS 10 LUGARES MÁS MISTERIOSOS Y ENIGMÁTICOS DE ESPAÑA


(O AL MENOS LOS 10 QUE MÁS NOS ENTUSIASMAN)

(1) TOLEDO


Toledo, como en el cuadro del Greco, parece alzarse hacia un cielo
perturbador, a veces, también, azul y limpio.

La capital del imperio visigodo es, con toda seguridad, la más misteriosa del país. Durante siglos, desde su oscuro y misterioso origen, hasta nuestros días, acogió y fue venerada por los más diversos pueblos. Todos dejaron en ella sus huellas; algunas muy visibles, y otras sólo apreciables por los verdaderos iniciados… A destacar, las leyendas en torno a la cueva de Hércules y la Mesa de Salomón, y sus noches de invierno, con las calles cubiertas por la húmeda niebla del Tajo.

(2) MONTSERRAT
El monasterio de Montserrat esconde algunos de los enigmas más apasionantes no ya sólo de España, sino de todo el mundo. Hay quien cree, como los nazis, que sus monjes conocen el secreto de Santo Grial, y que la reliquia podría esconderse en sus proximidades…

(3) LA CUEVA DE LOS 7 ALTARES
Quien viaja a las Hoces del río Duratón, en Segovia, queda impresionado por la belleza inmensa de sus paisajes. Pocos saben que, escondida en las paredes de la garganta que forma el río, en un recóndito rincón de difícil acceso, entre la maleza, a resguardo de la luz del sol, se halla el que se considera uno de los primeros templos religiosos de la península. Una ermita excavada en la roca que, si bien no es de las más espectaculares, sí que sugiere a quien la visita otros tiempos de eremitas heroicos, de recato y silencio, y quién sabe si no de secretos que, con dificultad, poco a poco revela la Historia…

(4) LOS DÓLMENES DE ANTEQUERA
Entrada a uno de los maravillosos y parcialmente
desconocidos dólmenes de Antequera

Los apasionados por los enigmas de la Historia conocen muy bien la importancia de la cultura megalítica que recorrió el Mediterráneo en el pasado, y cuyas huellas –inmensas huellas– aparecen diseminadas por toda Europa. En Antequera (Málaga) perviven algunos de los ejemplos más impresionantes de esta cultura. Es en esos dólmenes donde uno siente mejor la conexión con los antepasados, donde verdaderamente se percibe la continuidad de la Historia.



(5) SANTIAGO DE COMPOSTELA (Y FINISTERRE)

Quienes se empeñaron en describir este lugar como el último de la tierra, querían mentir. Como los fenicios, pretendían guardar el secreto para sí mismos. La tierra continuaba, claro que sí, pero la puerta estaba más abajo, en las columnas de Hércules. Santiago no era más –y nada menos– que un balcón al Océano, un rinconcito celta desde el que asomarse en los atardeceres mágicos y las noches de los solsticios, rodeados de hogueras; hermanados, a través de aquellos ritos, con hermanos del resto de Europa.

(6) ALCORCÓN
Las imágenes del OVNI presuntamente avistado en Alcorcón
a finales de los años sesenta recorrió el mundo entero.
Tendemos a subestimar los lugares superpoblados. Las ciudades dormitorio, que tan bien conocemos, y que guardan algunos secretos. Bajo la capa de torres de viviendas como panales, en nuestros parques, nuestras avenidas, nuestros centros comerciales, también habita el misterio. En Alcorcón, a pocos kilómetros de Madrid, se dan cita algunos inquietantes enigmas. Entre ellos, el más célebre es el de los avistamientos OVNI de finales de los sesenta. Que finalmente se desenmascarase aquel caso como falso no ha impedido que, al pasar por allí de vez en cuando, sigamos alzando la mirada por ver qué atraviesa el firmamento.

(7) EL YACIMIENTO DE CANCHO ROANO
Situado en Badajoz, en las proximidades de Zalamea de la Serena, es, básicamente, el yacimiento tartésico mejor conservado de la península. Pero para quien lo visita es mucho más. Sin miedo a equivocarnos –y a que nos llamen de todo–, es, probablemente, la muestra más llamativa de la conexión, en el pasado, entre las culturas, digamos, euroasiáticas, y las de la América pre colombina. Basta ver por encima la forma del templo extremeño, o algunos de los bajorrelieves hallados en él.

(8) EL ESCORIAL
El Escorial, ¿Mesa de Salomón de Felipe II?

El legado más misterioso del rey más misterioso. Un poema alquímico en piedra. Geometría pura y austera; una mesa de Salomón de un rey igual de enigmático y poderoso. Merece mil visitas, y mil libros. El Escorial, a las faldas de la sierra de Guadarrama, es una joya legada a los amantes del misterio.

(9) LAS CARAS DE BÉLMEZ
De ser un fraude, como aseguran los escépticos, sería un fraude encantador y misterioso, a la altura del legendario sabueso de los Baskerville. Esas caras, esa leyenda que no nos cansamos de escuchar, son parte de nuestra historia. Seguirán pasando los años, y seguiremos queriendo saber qué ocurría en aquella casa de Bélmez, provincia de Jaén.

(10) LAS PIRÁMIDES DE GÜÍMAR

Si Thor Heyerdhal no se equivocaba, las pirámides de Güímar (Santa Cruz de Tenerife) son la prueba más evidente de la navegación oceánica en el pasado. Su existencia se suma al hallazgo de monedas púnicas en las Azores, o a las inscripciones fenicias en el norte de América. Si la Historia oficial tiene cabos sueltos, desde luego el de estas pirámides es uno de los más imponentes. 

martes, 20 de agosto de 2013

EL INCREÍBLE Y ENIGMÁTICO VIAJE DE RATA Y MAUI



En 1974, un investigador neozelandés de la Universidad de Harvard anunciaba un descubrimiento sin precedentes que ponía patas arriba alguno de los supuestos más consolidados de la hasta entonces Historia Oficial de América. Tras haber estudiado en profundidad una inscripción hallada en el s. XIX en una gruta de Tinguiririca (paraje de los Andes chilenos), concluía no sólo que aquella no era, como se había pensado hasta ese momento, una inscripción de algún pueblo del entorno, sino que quienes la habían hecho procedían de muy lejos, nada más y nada menos que de Egipto…
Pensar que los pueblos antiguos se limitaron a permanecer en tierra es limitar los horizontes,
subestimarnos a nosotros mismos, sus herederos...

Aquella inscripción sería una prueba más de hasta dónde había llegado en el pasado el poder de los faraones.
En concreto, de uno de los viajes más misteriosos de la Antigüedad, el llevado a cabo por el capitán Rata y el navegante Maui.
Hacia el año 232 a. C., el faraón Ptolomeo III pone al frente de una flota a estos dos marineros, con el objetivo de circunnavegar el globo y demostrar las teorías de Eratóstenes (el famoso científico, entonces también al frente de la biblioteca de Alejandría).
La flota habría partido del mar Rojo, habría cruzado el océano Índico y después el Pacífico y, a tenor de la inscripción, haber llegado a Chile y haberse adentrado en el interior del continente Sudamericano, reclamando aquellas tierras para su soberano.
A partir de ahí, las teorías se dividen en dos.
Para unos, la flota habría seguido después hacia el Atlántico. Prueba de ello sería la existencia de un islote conocido con el nombre de Rata frente a las costas de Brasil. Para otros, los navegantes egipcios habrían tomado una corriente oceánica que les habría llevado a Hawai.
Esta segunda es la teoría que más adeptos aglutina.
Entre ellos, Thor Heyerdahl, que valora la posibilidad de que la leyenda de Tiki –la de los dioses que llegaron del Oeste–, esté vinculada a este misterioso viaje, y otros, que consideran que el nombre Maui –el de una de las islas principales de Hawai–, corresponde al del mítico capitán.
Por lo demás, sobre inscripciones egipcias y fenicias en América hay todo un mundo de especulaciones.
Las habrá verdaderas; también falsas.
Pero, ¿quién se resiste a pensar que los grandes imperios del pasado –Mayas, Incas, Egipcios– no se conformaron con dominios en tierra firme, y se lanzaron a extender su poder también hacia el mar?

Hacerlo es limitar los horizontes, subestimar el coraje y arrojo de aquellos hombres y mujeres que, sabemos, fueron capaces de los más impresionantes prodigios.

viernes, 26 de abril de 2013

LOS NAVEGANTES FENICIOS, COLÓN, Y LA GRAN MENTIRA DEL “MARE TENEBROSUM”




Los fenicios son uno de los pueblos más misteriosos del pasado. Sobre todo teniendo en cuenta la importancia que tuvieron en la Antigüedad.
Al igual que los griegos, o posteriormente los romanos, mantuvieron un imperio comercial que abarcaba todo el Mediterráneo. Al contrario que aquellos, sin embargo, su influencia cultural parece más bien escasa. Y es que, como buen pueblo comercial que eran, asimilaban enseguida los usos y costumbres de los pueblos colonizados o con quienes mantenían relaciones, y al final, la idea que parece haber de ellos, de su cultura, es la de un pueblo de mezclas, fruto del esfuerzo del intercambio.
Los fenicios, uno de los pueblos más importantes, pero también más desconocidos,
de la Antigüedad

Se sabe muy poco de su origen. La idea más aceptada es que podían proceder de la zona actualmente ocupada por el Líbano. Desde allí, con sus barcos, se habrían lanzado a la aventura del comercio.
Tradicionalmente se ha pensado que se limitaban al Mediterráneo. Es lo lógico, teniendo en cuenta el miedo que ha habido siempre, desde la Antigüedad, al conocido como Mare Tenebrosum, la enorme extensión de agua más allá de las Columnas de Hércules o el Estrecho de Gibraltar.
Sin embargo, en los últimos tiempos se está viniendo abajo esta teoría, gracias, en parte, a nuevos hallazgos arqueológicos, pero también gracias a teorías que venían circulando desde antiguo.
Se sabe que los fenicios estuvieron en Canarias. Se han encontrado restos de alfarería fenicia en Madeira. Se conoce que existió una factoría de este pueblo en China, nada más y nada menos que a 7.500 kilómetros de distancia de Tiro y Sidón, principales puertos comerciales de este enigmático pueblo.
Los fenicios, por tanto, se adentraban más allá del Estrecho. Consiguieron rodear África mucho antes de que pudieran hacerlo, en el s. XV, barcos portugueses. Es de imaginar que pudieran haber conocido la corriente del Atlántico, la misma que utilizó Colón para llegar a América.
La pregunta inevitable es: ¿pudieron los fenicios haber llegado al Nuevo Continente antes que Colón?
Según muchos estudiosos, la respuesta es que sí. Y se confirma con la aparición, poco a poco, de restos arqueológicos de talla fenicia. Algunos falsos, eso sí, producto de investigadores más ávidos de gloria que de conocimiento; otros, todavía en estudio.
¿Conocía Colón antes de partir en busca de las Indias el secreto tan bien
guardado por los fenicios? 

Todavía está por llegar la prueba definitiva. Mientras tanto, como siempre, podemos dejarnos llevar por arrebatos de inspiración. José León Cano, en su magnífico El vuelo de la serpiente, parece tenerlo bastante claro: la idea de Mare Tenebrosum fue un invento de los fenicios. Con ella, con la propagación del bulo de que más allá de las Columnas aguardaban al marinero todo tipo de peligros, aquel pueblo quiso preservar un secreto. Una exclusiva comercial, si se quiere.
En tal caso, la pregunta inevitable es por qué Colón fue capaz de acabar con el mito. ¿Tenía el también información privilegiada?
Algún día, no demasiado lejano, llegará a conocerse. Algunos ya lo intuimos… 

lunes, 8 de abril de 2013

¿JUDÍOS EN LA AMÉRICA PRE COLOMBINA?




Es tanto lo que desconocemos del pasado del continente americano, que las teorías acerca de los orígenes de su población antes de la llegada de Colón, la antigüedad de estos pueblos y sus posibles conexiones en el pasado con gentes venidas de otros continentes, crecen y crecen sin parar.
La ciencia, que es lenta por naturaleza, se encuentra muchas veces maniatada ante teorías que la desafían y ponen delante de sus narices pruebas de cosas que parecen imposibles, pero que son muy difíciles de negar.
¿Estuvo América tan aislada del resto del mundo como nos quieren hacer creer?

En algún momento más adelante hablaremos del mítico viaje de Rata y Maui, que siglos antes del nacimiento de Cristo fueron capaces de llegar mucho más lejos de lo que hasta no hace demasiado se imaginaba uno que podían llegar, por mar, los hombres de la Antigüedad…
Se ha hablado de africanos en Centroamérica, de vikingos en las costas de Nueva Inglaterra, en Canadá, y hasta de templarios o chinos en el Caribe.
A muy pocos se les ha ocurrido pensar en el pueblo judío, el pueblo más viajero de todos, y paradójicamente –o no tanto–, el que posee una de las tradiciones más antiguas.
¿Pudieron llegar embarcaciones fenicias a las costas americanas? ¿Lo hicieron junto a ellos
 miembros del pueblo judío?

Entre ellos, Zecharia Sitchin, autor del ya mencionado en este blog Los reinos perdidos. Sitchin nos habla de las conexiones que, si se quiere, pueden encontrarse entre los antiguos pobladores de Judea y las grandes civilizaciones americanas. En la religión, el arte, conceptos filosóficos… Hasta en la fisionomía de algunas gentes del viejo continente representadas en bajorrelieves o cerámica.
Hay quien apunta a que podrían tratarse de descendientes de las diez tribus perdidas de Israel que menciona la Biblia. Otros, que algunos judíos podrían haber llegado a América en barcos fenicios. Un pueblo que tiene demostrada de sobre su habilidad, en el pasado, a bordo de un barco…
Si la ciencia no lo remedia pronto, seguirán saliendo pruebas de todas partes que contradigan sus preceptos clásicos.
Nos aguardan tiempos de muchas sorpresas…

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