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martes, 14 de enero de 2014

EL MISTERIO DE LOS SUBMARINOS NAZIS PERDIDOS, Y LOS SECRETOS DE LA ANTÁRTIDA (II)


La Antártida, como todos sabemos, es uno de los lugares más extremos del planeta. Gran parte de su extenso territorio sigue aún sin explorar y, junto a la selva amazónica, o los grandes desiertos de África, o de Asia, sirve de escenario perfecto para toda clase de especulaciones y leyendas.
Los nazis llamaron Nueva Suabia al territorio de la Antártida que exploraron en una
de sus primeras expediciones al continente helado...

Una de las más interesantes es la que nos habla del destino secreto de Hitler y sus secuaces tras la II Guerra Mundial.
Como ya avanzábamos en la segunda parte de este artículo, el apresamiento de varios submarinos tras la rendición alemana ha hecho, desde entonces, que mucho investigadores apunten a la posibilidad de que los nazis pudieran haber construido alguna especie de base secreta en algún punto desconocido del sur del planeta.
¿Por qué la Antártida?
Bueno. Parece ser que científicos y militares nazis llevaron a cabo diversas expediciones secretas hacia el continente helado de las que no se quiso, en su momento, hacer demasiada propaganda. Se ha hablado de determinadas investigaciones que tenían como objetivo desarrollar tecnología que pudiera soportar temperaturas extremas por debajo de los cero grados, y hay leyendas acerca de lugares templados en mitad de los hielos perpetuos, los glaciares y las cadenas montañosas inexploradas.
¿Pudo ser que la última batalla de la II Guerra Mundial se librara entre los hielos de la Antártida?


Como asegura el investigador José Lesta en su imprescindible El enigma nazi (Edaf, 2003), cabe preguntarse qué llevo a tantas naciones aliadas, capitaneadas por el ejército de EE.UU., a lanzarse sobre la Antártida tras la gran guerra, con expediciones de enorme magnitud que acabarían abruptamente, sin demasiadas explicaciones, tras haberse perdido en el curso de varias semanas algunos aviones, y barcos…

Más sobre OVNIS nazis y la batalla de los hielos:



jueves, 9 de enero de 2014

EL MISTERIO DE LOS SUBMARINOS NAZIS PERDIDOS, Y LOS SECRETOS DE LA ANTÁRTIDA (I)



Todo comienza en 1945, pocos meses después del fin de la guerra. Un submarino alemán aparece frente a las costas de Mar de Plata, en Argentina, con una tripulación de marineros exhaustos, después de una inmersión de demasiados días bajo las aguas del océano…
¿Hacia dónde se dirigía aquel extraño submarino que fue apresado en mitad del Atlántico
por las autoridades argentinas meses después de la guerra?

Según se cuenta, eran todos muy jóvenes. Incluido el principal oficial, de apenas 25 años. Al parecer, habían iniciado su travesía en la lejana Noruega, con instrucciones de seguir una ruta, por el Atlántico, hacia el sur. Apenas llevaban armamento, y sí muchos víveres. También un gran cargamento de tabaco, algo muy extraño teniendo en cuenta que en un submarino no se puede fumar, y que, de hecho, no había un solo fumador entre los miembros de la tripulación.
¿Qué extraña misión estaban cumpliendo aquellos hombres?
El apresamiento, poco después, de otro submarino alemán por la flota argentina, iría aclarando las cosas.
La tripulación era también muy joven; sus circunstancias, similares; y sus intenciones, o su destino, aparentemente muy parecido…
Algunos investigadores han creído ver en ello indicios de un intento desesperado del Reich por trasladarse, ante la inminente derrota, hacia una base oculta en algún punto del planeta.
Aseguran que los dos submarinos perdidos podrían ser parte de un convoy sumergido capitaneado por alguno de esos U Boot clase XXI, submarinos capaces de alcanzar velocidades récord bajo el agua, y de permanecer sumergidos durante meses.
¿Podría ser que Hitler no hubiera muerto, tal y como reflejan los libros de Historia,
y que tras la guerra hubiera huido hacia alguna base secreta...?

Parece ser que aún no se ha explicado el destino de 100 de los 120 de estos aparatos que se construyeron durante la guerra.

¿Hacia dónde se dirigían? ¿Era hacia alguna base situada en una isla desierta, como se ha especulado? ¿Hacia el interior de la selva amazónica, como defienden algunos autores? ¿O hacia la Antártida, para muchos, el último refugio de Hitler y los suyos?

viernes, 4 de enero de 2013

EL MISTERIOSO VUELO A ESCOCIA DE RUDOLF HESS




El 10 de mayo de 1941, un mes antes de que la Alemania nazi lanzase el ataque sobre territorio soviético que marcaría el desarrollo de la Guerra, una de las personalidades más relevantes del gobierno de Hitler, el vice fuhrer Rudolf Hess, protagonizaba uno de los sucesos más extraños de la Segunda Guerra Mundial y, por ende, de la historia reciente de Occidente.
La experiencia de Hess como piloto en la Primera Guerra Mundial sirvió al vice fuhrer para lanzarse
 al que sería su último viaje en libertad

A bordo de un caza alemán modificado para no ser utilizado como arma de guerra, Hess abandonaba territorio alemán y se internaba en el espacio aéreo de Inglaterra, país que estaba siendo masacrado por aquel entonces por la aviación alemana. Tras sobrevolar durante un tiempo Escocia, el vice fuhrer abandonaba el aparato con precipitación y se lanzaba en paracaídas en plena noche, quedando a merced del ejército inglés, que inmediatamente lo apresaba y lo retenía como prisionero de guerra.
Según la versión oficial, Hess había viajado a Inglaterra sin permiso de Hitler, preso de un ataque de locura, para intentar negociar una paz que evitase la guerra de dos frentes a la que podía verse abocado el Reich si finalmente atacaba a Stalin. Es un hecho que el vice fuhrer presentó síntomas de demencia durante su detención, y mucho después, durante los juicios de Nuremberg y a lo largo de su encierro en la prisión de Spandau. Sin embargo, hay pruebas bastante sólidas de que la locura de Hess fue algo fingido. Y el secreto es algo que tanto los nazis como los aliados ayudaron a alimentar para ocultar que sí hubo conversaciones de paz, que sí que hubo acercamiento, aunque al final el desarrollo de los acontecimientos fuera el que fue y el que todos conocemos.
Según Martin Allen, autor de El enigma Hess, el vuelo del vice fuhrer fue el resultado de una operación llevada a cabo por los servicios de inteligencia británicos para intentar provocar el ataque alemán a la U.R.S.S. Lo que se intentaba era convencer a Hitler de que Inglaterra estaba dispuesta a firmar la paz, de manera que el Reich se viera inmerso en una guerra de dos frentes, y dejara así de atosigar a Inglaterra. Para ello, se habría puesto en marcha un dispositivo de acercamiento a Hess, vinculado muy estrechamente, por diversos motivos, a Inglaterra.
Aunque las negociaciones se habrían llevado a cabo en un segundo plano, sin implicar directamente a Hitler, lo cierto es que, según Allen, el fuhrer habría estado en todo momento enterado de lo que ocurría. Después de que Hess fuera capturado, y de que se descubriese que todo había sido un engaño, habría fingido, como el propio Hess, la locura de éste, como una manera de defenderse de las críticas que podrían haberse generado al descubrirse su intención de pactar con el gobierno británico.
Allen aporta todo tipo de pruebas para demostrar la existencia de este complot, en el que se habrían visto implicados miembros del gobierno británico, e incluso de la realeza de aquel país.
El apresamiento de Hess fue una más de las victorias del gobierno presidido por Churchill

En cuanto a Hess, verdadero protagonista de todo el asunto, es curioso comprobar cómo la historia, la historia que cuentan los libros de historia y cuyos titulares se quedan grabados en el imaginario colectivo, nos pinta a este personaje como un loco que actuó en un determinado momento con precipitación y sin reflexión alguna, cuando la realidad –los hechos auténticos, comprobados–, ofrecen una visión radicalmente distinta que hace poner en duda el funcionamiento de la democracia. ¿Qué hay de cierto en lo que nos cuentan de lo que está pasando hoy mismo en el mundo? ¿No es cierto que el enigma Hess es una constatación de que hay y existen realmente las conspiraciones, la alta política, y los engaños, aunque estos se nos vendan como estrategias del poder para el bien común? ¿No deberíamos exigir, ahora que se supone que somos ciudadanos soberanos, un poco más de información?
Hasta el último momento, el bando aliado controló la información acerca de Hess. El tipo, supuestamente, moría en 1989 ahorcándose en su celda de la prisión de Spandau, aunque hay investigadores que apuntan a que había muerto mucho antes de aquel vuelo, y que quien estaba preso era sólo un doble. Aquel Hess tenía 93 años y la fuerza y la habilidad para ahorcarse después de casi cuarenta años de reclusión.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

LA VISITA DE HIMMLER A MONTSERRAT


Para un buscador de reliquias como era Heinrich Himmler, España era una visita obligada. El tipo, conocido mayormente por sus crímenes contra la humanidad, era un fiel creyente en el poder sobrenatural de objetos como el Santo Grial o la Lanza de Longinos, y dedicó gran parte de su carrera como dirigente nazi a encontrarlos.
Himmler (en la imagen, su máscara mortuoria) viajó a España no sólo para preparar el encuentro entre Hitler y Franco, también trató de encontrar pistas de la localización del Santo Grial.

Hacia finales de octubre de 1940, Himmler aprovechaba su viaje a España para preparar el encuentro entre Franco y Hitler –que tendría lugar en Hendaya el día 23 de ese mismo mes–, visitando algunas ciudades precisamente vinculadas a estas leyendas. Las crónicas hablan de visitas a San Sebastián, Burgos y Toledo, para finalmente terminar en Barcelona. El jefe de las SS quería pisar el monasterio de Montserrat, vinculado, según algunas leyendas, al mítico Montsalvat, lugar en el que al parecer podría estar oculto el Santo Grial.
Fue aquélla una visita extraña, llena de curiosidades. Como ejemplo, el hecho de que fuera un monje, y no alguno de los abades superiores del monasterio, quien recibiera al líder nazi. Por lo visto, los abades querían así protestar por el trato que el régimen de Hitler estaba dando a los católicos en Alemania.
Himmler, por su parte, rechazó una visita guiada por el monasterio, aclarando que su interés por el lugar estaba más relacionado con “la naturaleza” que con las piedras, según las palabras con las que el general Karl Wolff –muy vinculado también al interés nazi por el Grial– se habría dirigido al monje Ripoll, encargado de la visita.
¿Se encuentra en Montserrat el Santo Grial de la leyenda?

Esa naturaleza a la que se referiría Wolff bien podrían ser las cuevas que se encuentran diseminadas por el entorno del monasterio, y que aún hoy siguen siendo un misterio. Según José Lesta, que cita en su obra “El enigma nazi” al investigador Ernesto Milá, durante la estancia de Himmler en Barcelona, el servicio secreto inglés podría haberse hecho con un maletín que el líder nazi podría haber llevado consigo a España, y que podría contener información precisa sobre la localización de la reliquia. Parece una teoría descabellada –sobre todo porque obliga a asumir que una información tan valiosa habría sido, de alguna forma, descuidada por los nazis, tan estrictos y rectos en estos asuntos–, pero llena, en cualquier caso, de encanto.
Que Montserrat es –como ocurre con Montsegur– un lugar mágico, no hay quien lo dude. Que los nazis buscaron con interés el Santo Grial, tampoco. Que la reliquia pueda seguir en alguna de las cuevas existentes en el entorno del monasterio, es algo con lo que, de momento, sólo podemos fabular.
Y respirar, al menos, tranquilos, porque siga oculto y no en poder de alguien tan siniestro como Himmler.


Más sobre Himmler, Montserrat y la búsqueda nazi del Grial:

viernes, 26 de octubre de 2012

TREVOR RAVENSCROFT, WALTER STEIN Y LA LANZA DEL DESTINO


En 1973 Trevor Ravenscroft, un veterano de la Segunda Guerra Mundial aficionado al ocultismo y al misterio, publicaba un libro que rápidamente se convertía en superventas, y que abría nuevas líneas de especulación en torno al nazismo y su relación con el esoterismo.
En particular, hablaba sobre la Lanza Sagrada o Lanza de Longino, la lanza con la que, según la tradición cristiana, un soldado romano habría penetrado el costado de Cristo durante la crucifixión. Se trataría de una reliquia de poder, capaz de hacer invencible a su poseedor.
Ravenscroft, evocando las supuestas confesiones de Walter Stein, un filósofo austriaco especialista en el Grial (e iniciado en la magia) que habría trabajado para la inteligencia británica, sugiere que, gracias a la lanza, los alemanes habrían obtenido sus primeras victorias durante la guerra, mostrándose invencibles ante el enemigo. También que los aliados, en parte por las informaciones transmitidas por el propio Stein, se habrían precipitado a contrarrestar, reuniendo a un grupo de magos, éstas y otras tácticas ocultistas de los nazis para, finalmente, conseguir ganar la guerra.
Todo esto parece una película de Indiana Jones, cuanto menos, y en parte parece ser así. ¿O no?
El caso es que investigadores posteriores han acusado a Ravenscroft de farsante. Niegan, por ejemplo, que en algún momento llegara a conocer personalmente a Stein, que sí que existió. En una entrevista, el propio Ravenscroft habría asegurado que sus conversaciones con éste se habrían producido a través de sesiones espiritistas. No parece el medio más habitual para hacer entrevistas, pero en fin… cosas más raras se han visto.
¿Reveló realmente Walter Stein a Trevor Ravenscroft la existencia de una "guerra oculta" entre nazis y aliados?

Sea verdad o mentira lo que cuenta en The Spare of Destiny (el libro de Ravenscroft, que en España se publicó en su momento como Hitler: la conspiración de las sombras) es un asunto muy divertido. Recuerda, como ya se ha dicho, a las tramas de la saga Indiana Jones. ¿Quién no disfruta imaginando que hubo realmente una guerra secreta entre magos de ambos bandos? ¿Que Churchill trató de convencer a Roosevelt, más escéptico, para formar un grupo esotérico para vencer a Hitler? ¿Quién no está dispuesto a pasarse una tarde lluviosa, frente a la chimenea, escuchando estos relatos? Al fin y al cabo, son inofensivos. No como otros, de guerras preventivas y armas de destrucción masiva que finalmente resultan ser igual de fantasiosas, pero que generan, en cambio, muertos reales, víctimas de carne y hueso. 
Y en cualquier caso, siempre queda abierta la puerta de la duda. El nazismo y todo lo que le rodea sigue lleno de misterios. Como el propio Ravenscroft afirma en la introducción de su libro, es difícil asumir las barbaridades que se cometieron por parte de aquellos líderes sanguinarios. Ni siquiera ahora, tantas décadas después, resulta sencillo asumirlos.
Esperemos, en cualquier caso, que reliquias como la lanza no vuelvan a ser talismanes de las fuerzas oscuras, y se queden reposando, tranquilas, en las salas de los museos. 

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