sábado, 12 de enero de 2013

EL CONTROVERTIDO CÍRCULO DE MIAMI


En 1998, las obras para la construcción de un edificio de apartamentos en el centro de la ciudad norteamericana de Miami sacaba al descubierto uno de los hallazgos más extraños de la arqueología contemporánea. Se trataba de un enorme círculo de piedra de unos trece metros de diámetro horadado con multitud de hoyos, que a día de hoy sigue siendo un misterio.
El círculo de Miami fue convertido en un parque que cualquiera que pase por la ciudad
puede visitar.


Se desconoce quién lo construyó, qué motivos le llevaron a hacerlo, y en qué momento se realizó. Los análisis del Carbono 14 apuntan a que podría tener una antigüedad de 2.000 años, pero eso es algo que choca frontalmente con los elementos que se han encontrado en el entorno del círculo. Herramientas primitivas, una serie de extrañas piedras volcánicas que debían haber sido llevadas a la zona desde miles de kilómetros de distancia.
El hecho de que construcciones de este tipo jamás hayan sido encontradas en Florida hizo saltar desde el primer momento todo tipo de especulaciones. Se habló de que podría haber sido obra de los olmecas, incluso de los mayas, civilizaciones mesoamericanas capaces de elaborar complejas construcciones, pero cuyo hogar se encontraba a miles de kilómetros de Miami, al menos por tierra. Hay teorías que apuntan a que el círculo podría tener una lectura astronómica, por la posición de los hoyos y la presunta forma de animales que tienen algunos de ellos, y que podrían hacer referencia a constelaciones. La teoría con la que más gente parece estar de acuerdo es la que convierte el círculo de piedra en la base para una construcción que bien podría haber sido un centro ceremonial o la vivienda de algún jefe local. Los agujeros habrían servido para sustentar vigas de madera, que protegerían al edificio de las mareas.
Pero sin lugar a dudas, la teoría que más controversia provocó fue aquella que apuntaba a que el círculo no era más que la entrada a una fosa séptica del edificio que previamente había ocupado aquel solar. Parte, por tanto, de un sistema de alcantarillado de no hacía más de cincuenta años. Los agujeros, apuntó un arqueólogo, habrían sido provocados simplemente por las filtraciones de agua.
La teoría tuvo cierto éxito sobre la opinión pública, pero olvidaba importantes aspectos como el hallazgo, en el entorno de la roca, de una enorme cantidad de utensilios antiguos, restos de comida y utensilios de cerámica, y por supuesto, la evidencia, demostrada por expertos que han analizado el lugar, de que el círculo es un monumento realizado por la mano humana hace muchísimo tiempo.
Finalmente, tras muchos años de disputa entre arqueólogos, activistas conservacionistas y el grupo inversor propietario de la finca, la ciudad de Miami decidió apostar por conservar el círculo, y en la actualidad rinde homenaje a sus antiguos pobladores con un parque arqueológico situado en el mismo lugar.
El sentido común parece haberse impuesto a los intereses particulares, pero el misterio sigue en pie. El círculo es un hallazgo tan extraño, tan aislado en su entorno, que es imposible no dejarse llevar por la imaginación. En el peor de los casos, previene contra el escepticismo radical, y debe llevar a pensar que aún sabemos muy poco, y que casi todo está aún por descubrir.

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