miércoles, 19 de junio de 2019

LA MALDICIÓN DEL ÁRBOL SAGRADO DE FINTONA




En Irlanda, como en muchos otros pueblos que conservan aún tradiciones precristianas, existe la creencia de que determinados árboles poseen poderes especiales. Son árboles que el pueblo considera sagrados; que reciben veneración religiosa como si se tratara de santos, o de vírgenes, y a los que se acude con plegarias y regalos para recibir a cambio ciertos favores.
Son lugares de conexión con el más allá; en los que habitan las hadas, y los duendes, y que por tanto, deben ser respetados para evitar desequilibrios en los que el hombre va a salir siempre como perdedor.

¿Es posible que ciertos árboles que la tradición considera sagrados puedan
albergar algún tipo de poder sobre quienes osan dañarlos...?

En marzo de 1950, uno de estos árboles situado en Fintona, Irlanda del Norte, fue dañado por accidente durante unos trabajos con un bulldozer. Las gentes de la zona corrieron a mostrar su preocupación ante lo que consideraban un mal presagio, y que para los más escépticos eran simples supercherías antiguas, a las que no debía darse ninguna credibilidad.
Un vecino de la zona, el anciano McAnespie, compró algunos de los restos del árbol como combustible para su chimenea y se los llevó hasta su casa. Enseguida comenzó a sentir que fenómenos extraños iban teniendo lugar a su alrededor; ruidos de campanas muy sutiles que comenzaban a escucharse aquí, y allá, en las distintas estancias de la casa; destellos misteriosos, luces que iban y venían acompañadas de voces, como de chiquillos ‒diría posteriormente‒, a las que sin embargo no quiso prestar entonces demasiada atención.
Acabada la leña, varias semanas después de que todo eso se hubiera estado produciendo, decidió salir al campo a por más.

miércoles, 22 de mayo de 2019

EL MISTERIO DE LAS MANOS PELUDAS DE DARTMOOR



Esta historia comienza como una película de misterio de una sobremesa de domingo.
Imaginen a un grupo de policías investigando el último de una serie de extraños accidentes de tráfico, todos acaecidos en un mismo punto de una carretera de Dartmoor, en Devon, Reino Unido. Los agentes se preguntan qué ha podido llevar a varios conductores a morir en un mismo punto de una pequeña carretera comarcal, de noche, sin motivo aparente. Los accidentes han sido todos muy cercanos en el tiempo; el punto es el mismo; nada en la investigación parece apuntar a que el lugar sea especialmente peligroso: ni una gran curva, ni un brusco cambio de rasante, ni siquiera un tráfico denso, o huellas de que hayan podido impactar con nada o con nadie. Todo es un gran enigma, algo que sus mentes racionales se ven incapaces de resolver…

¿Qué extraño fenómeno llevó a varios testigos durante los años veinte, en Dartmoor, Reino Unido,
a asegurar que unas misteriosas manos fantasmales les habían hecho perder el control de sus vehículos?

En la zona, desde hace tiempo ‒este último accidente tiene lugar en 1921‒ se vienen registrando accidentes de este tipo precisamente en esta misma carretera. Desde 1910, por parte de conductores de automóviles, y ciclistas, y por supuesto, como siempre, las teorías populares no descartan la implicación en todos ellos de algún elemento sobrenatural.
Dartmoor es una región mágica del Reino Unido. La cultura popular tiene constancia de ello desde la publicación, en 1902, de El sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle, que está ambientada allí y que tiene como protagonista la leyenda de un misterioso perro fantasmal. Es la región por excelencia de los Big Cats ‒un fenómeno forteano y daimónico del que tendremos que hablar en algún momento‒ y de esta leyenda urbana / misterioso fenómeno que os traemos hoy.