miércoles, 21 de agosto de 2019

(PÁN)ICO EN EL BOSQUE: VENGANZA DEL DIOS PAN Y EL ALMA DE LA NATURALEZA



El mundo de los fenómenos paranormales es un mundo en constante evolución. Se trata, estamos seguros, de fenómenos que siempre han estado ahí pero que varían en función de cómo los observamos y analizamos, y de la manera en que los intentamos asimilar para conseguir convivir con ellos.


Uno de ellos, muy antiguo pero que ha cobrado vida de nuevo gracias a Internet, es el que en el mundo anglosajón se denomina «PANic in the Woods» o «pánico en el bosque», donde la palabra PAN, que hace referencia al dios Pan, se subraya de manera especial ahora veremos por qué.
Es un fenómeno que muchas personas han dicho sentir en la naturaleza; una sensación de miedo, terror, ansiedad, cuando ‒solos o en compañía de alguien‒, se han sentido amenazados por una presencia terrorífica que los observaba, los vigilaba de cerca.
Según el escritor Patrick Harpur, se trata de un fenómeno mucho más extendido de lo que suponemos y que responde a una especie de venganza por parte de la naturaleza, de esa parte oculta que está dentro de nosotros aunque enterrada por capas y capas de literalización, y raciocinio, que sale a la luz en esos momentos concretos como una especie de advertencia, de recordatorio de lo que somos realmente.
Hay ocasiones en la que esa fuerza va más allá de la simple amenaza y pasa al ataque físico. Él mismo, este autor británico ‒en un artículo publicado en inglés por la revista Fortean Times, de título “Landscapes of Panic”‒ repasa algunos de esos casos, algunos incluso dentro de su familia: fuerzas misteriosas que agarran nuestro brazo desde las profundidades del mar intentando, al parecer, arrastrarnos con ellas; extrañas visiones en mitad de la noche como luces, o sonidos, o golpes que nos dejan atontados o dormidos para descubrirnos muchas horas después dormidos a los pies de un árbol, o a la orilla de un arroyo…

miércoles, 31 de julio de 2019

LAS ISLAS AZORES Y EL MISTERIO DE AMÉRICA: ¿EL CAMINO DE LA EDAD DE PIEDRA?



En el año 2010, un osado investigador portugués asombraba al mundo con una teoría que rompía con la cronología oficial de las islas Azores, asegurando que había pruebas de sobra para sostener la existencia de pobladores en el archipiélago previas a la colonización portuguesa. Fundamentaba la afirmación en una serie de hallazgos arqueológicos que iban desde misteriosas construcciones en piedra hasta supuestas pinturas rupestres, que enseguida fueron descartadas por una comisión creada ese mismo año por el gobierno portugués como formaciones puramente naturales.

¿Fueron las Azores un punto de paso para esos supuestos
viajes precolombinos a América desde el Europa?

Nuno Ribeira, que así se llama el investigador, siguió con sus trabajos. Fue apoyado por otros investigadores que sí creían en su hipótesis, y parece ser que proceso continúa con hallazgos igual de controvertidos y polémicos.
La idea no es nueva.
Desde antiguo, se ha visto a las Azores como un punto fundamental en la conexión entre Europa y América, mucho antes del descubrimiento de Colón.
Fueron precisamente los españoles, tras el «descubrimiento» de 1492, quienes primero apoyaron la tesis de los viajes previos de los fenicios. Parecía lógico, incluso para la gente del s. XVI, que aquellos experimentados navegantes acabaran tarde o temprano accediendo a las costas americanas durante su época de hegemonía. Dicen, incluso, las malas lenguas, que pudieron haber propagado la idea de los peligros del Mare Tenebrosum para ocultar ese maravilloso hallazgo a otros navegantes. Para el padre Ventura está claro: América se ocultó a través de la magia, y así permaneció hasta que los mismos que había puesto en marcha el conjuro decidieron desvelar el secreto y poner en funcionamiento una nueva fase de la historia…