miércoles, 3 de julio de 2019

EL MISTERIO DE LOS TÚNELES PREHISTÓRICOS




En el año 2011, una noticia publicada por el diario británico Daily Mail convulsionaba a buena parte del mundo del misterio. En realidad, lo hacía la traducción errónea que realizaban de dicha noticia varios portales dedicados a la historia alternativa, y las anomalías, y que exageraba (aunque en realidad no hacía falta hacerlo, como ahora veremos) el carácter ya de por sí importante de un hallazgo, o de una investigación, mejor dicho, sobre la prehistoria de Europa.

Según el profesor Heinrich Kusch, una larga serie de túneles artificiales
recorren el mapa de la Europa megalítica desde Escocia hasta Turquía...

La noticia hablaba sobre un libro del arqueólogo alemán Heinrich Kusch, en el que se hablaba de una extensa red de túneles subterráneos que recorrían el viejo continente desde Inglaterra hasta Turquía. Vinculados a muchos lugares megalíticos, podían ser datados en fechas que iban desde los mil hasta los 12.000 años de antigüedad, y lo curioso era observar en ellos ‒como en los monumentos megalíticos‒ numerosos puntos en común tanto en su estructura, como en la técnica empleada para realizarlos, como en el insondable misterio que rodea su posible utilidad, que todavía hoy no ha podido ser aclarada.
El error de traducción al que hacíamos antes alusión había llevado a proclamar a esos mismos portales de noticias sobre anomalías que los túneles estaban conectados entre sí y recorrían miles de kilómetros cruzando todo el continente. No era así, ni mucho menos, pero tampoco hacía falta nada de este tipo para aumentar el interés del hallazgo.


Hablamos de cientos y cientos de estructuras subterráneas en Alemania, Austria, Reino Unido ‒a las que podrían sumarse otras muchas que aún no han podido ser descubiertas‒ y que el arqueólogo alemán vincula a las ampliamente estudiadas en Turquía, por ejemplo, o en Malta. El mayor enigma es, evidentemente, su utilidad ‒que se ha querido vincular a la protección de aquellas sociedades «primitivas» frente a guerras, depredadores, cambios climáticos u otro tipo de catástrofes‒ y el hecho, como decíamos, de que su estructura sea tan similar entre sociedades presuntamente lejanas en el espacio y el tiempo, en ocasiones casi calcada.
El hecho de que muchos de ellos estén próximos a monumentos megalíticos hizo a Kusch vincular las estructuras a las sociedades del Neolítico y a las maravillosas construcciones tipo Stonehenge o los dólmenes de Antequera, en España. En Austria, y Alemania ‒concretamente en las zonas de Styria, y Baviera‒ muchos de estos túneles poseen la curiosa característica de tener sus entradas consagradas como capillas cristianas, lo cual parece haber sido, a decir de los investigadores, una reacción de la iglesia católica para ocultar el origen pagano de estos lugares venerados siempre por la tradición local, tal cual sabemos que había ocurrido también con muchos dólmenes, menhires o cromlechs de todo el entorno del Mediterráneo.    

Del libro del profesor Kusch únicamente existe
la edición original en alemán... 

Como aquellas formidables construcciones, cabe destacar en los túneles estudiados por Kusch su factura precisa, compleja, y muy bien diseñada. No son simples improvisaciones hechas deprisa y corriendo ante alguna amenaza; los investigadores destacan su forma en zigzag, o el diseño avanzado que permite que las propias paredes del túnel soporten el peso que tienen encima para no derrumbarse. El tamaño de los túneles se adapta también a estas necesidades del terreno, y su longitud llega hasta los 700 metros en algunas ocasiones.
Por desgracia, del libro del profesor Kusch sólo existe la edición original en alemán. No hay (que hayamos podido encontrar) ninguna traducción al inglés, o al castellano. Desde aquí animamos a los editores que puedan estar leyendo esto a que se interesen en el proyecto porque el tema es, desde luego, muy interesante. Ni más ni menos que una nueva variante de construcción megalítica, poco estudiada, en general (al menos muy poco divulgada) que conocemos en sus ejemplares más espectaculares ‒como las ciudades subterráneas de Capadocia, por ejemplo‒ pero que de la misma manera que con sus primos hermanos, los megalitos, podrían andar por ahí, escondidos en cualquier parte del viejo continente, a la espera de ser descubiertos.
¿Quién nos dice que no puedan ser la clave de los grandes enigmas prehistóricos? ¿Y si estuviéramos hablando del gran eslabón que une el pasado de la humanidad entera? No debemos olvidar que túneles similares a los ya comentados, de extraña factura, también, existen en Asia, y recientemente algunos han sido hallados en Brasil, y en otras partes de Sudamérica, por no hablar de la cueva de los Tayos, en plena selva amazónica y todo un enigma que desafía las convenciones de la lógica y la historia oficial.
Un enigma, por tanto, para no perder de vista...

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