jueves, 2 de marzo de 2017

BIBLIOTECAS MISTERIOSAS: DE LOS ARCHIVOS SECRETOS DEL VATICANO A LA COLECCIÓN OCULTISTA DE HIMMLER


por Marcus Polvoranca

Todas las bibliotecas son mágicas. El valor de lo que contienen ‒los libros‒ reside en la capacidad de estos para activar, mediante esos signos mágicos que son las letras, las frases, los párrafos que conforman sus diferentes capítulos, ideas en nuestra mente que nos llevan a viajar, a pensar, a actuar y a cambiar nuestras vidas siempre, sea de la forma y en la medida que sea.
Hoy quiero hablarles de algunas de las bibliotecas más misteriosas del mundo, dejando para otro momento el post que tengo pendiente dedicar a esas otras bibliotecas imaginarias ‒que no por ello menos reales, e influyentes‒ que aparecen en algunos de mis libros favoritos. Pero vayamos a las reales.
Comencemos por la del Vaticano, para algunos una de las más inquietantes del planeta. No sólo por su catálogo ‒con piezas tan importantes como las actas del juicio a los templarios, o la excomunión a Martín Lutero‒, sino sobre todo por el secretismo con el que sus responsables guardan sus tesoros, sólo disponibles a estudiosos católicos, y con un máximo de tres consultas al día...


Posiblemente su misterio radica no sólo en lo que se sabe que se oculta sino en aquello que nuestras mentes elucubran que pueda ocultar, y ahí entra de lleno la especulación ‒bendita especulación, dicho sea de paso‒ que abre las puertas a misterios insondables, quién sabe si relacionados con los pilares de la propia Iglesia ‒¿Linaje griálico? ¿Rennes le Chateau? ¿Vida en otros planetas?‒, o con la sociedad sobre la que ésta se asienta, que a decir de los que pretenden saber de esto, podría tambalearse de salir a la luz ciertos documentos ocultos entre sus estantes...
Otros ejemplos de bibliotecas misteriosas son las que en su momento poseyeron dos de las personalidades más enigmáticas e inquietantes de la Historia: el zar de Rusia Iván el Terrible, y el ocultista y mago inglés John Dee. Tanto una como otra desaparecieron en su momento víctima de un incendio ‒fue el caso de la primera‒ y de un enigmático saqueo perpetrado por sus enemigos ‒es el caso de la segunda‒ dicen que propiciados por el carácter maldito de ambas, o tal vez simplemente por su gran valor.
De Iván el Terrible se dice que era un aficionado a las artes oscuras, y que aunque había ordenado la traducción al ruso de muchos de los libros que acumulaba en sus estantes, quienes estaban encargados de hacerlo se negaron ‒u obviaron la orden de su jefe‒ temerosos de que los poderes ocultos que éste había comenzado a manejar se dispararan con los nuevos saberes que podían propiciarle aquellas nuevas obras.
¿Qué saberes mágicos acumulaba Iván el Terrible para que sus bibliotecarios
se negaran a traducir algunos de sus libros mágicos, por miedo a que viera ampliado su poder?

En cuanto a John Dee, unas cien de las obras de aquella biblioteca suya se conservan hoy en día en el British Museum ‒junto a otros objetos de su propiedad de los que ya hablamos por aquí en su día‒; libros que mezclan magia, y ciencia de la época ‒hablamos del período Tudor‒ con valiosísimas anotaciones al margen del mítico ocultista…
Tal vez alguno de ellos, de los que no quedaron en Inglaterra y formaron parte de ese saqueo que hizo desaparecer esta formidable biblioteca, terminara pasando a manos de los nazis, de quienes recientemente se ha descubierto una magnífica biblioteca en la República Checa dedicada por entero a las artes ocultas.
Al parecer, al tiempo que estos enemigos de eso que venían en llamar «cultura degenerada» se dedicaban a quemar en grandes piras libros científicos, literarios, y de toda clase de materias, un grupo de agentes dirigidos por Himmler ‒el gran mago negro del nazismo‒ se dedicaban a seleccionar libros de ocultismo, esoterismo, astrología, brujería, y demás, para confeccionar lo que pretendía ser la colección más grande de este tipo de temáticas del planeta.
Una biblioteca maldita ‒si se quiere‒, obtenida a base de rapiñas y saqueos por todo el mundo, pero biblioteca al fin y al cabo, muestra de cómo el poder ‒incluso el poder más perverso, el movido por los instintos más bajos‒ considera, a su manera, el valor de la cultura, del conocimiento, como una forma también de poder.
No tenemos tiempo aquí para hablar largo y tendido, como merecen, de otras bibliotecas míticas de la Antigüedad como las desaparecidas de Herculano, junto al Vesubio, la de Celsus, en Turquía, o la del rey asirio Ashurbanipal, la más antigua conservada a día de hoy.
Dejando para más adelante otras como la de Alejandría, o la de El Escorial ‒susceptibles de entradas independientes‒ no me resisto a terminar este pequeño comentario hablando de la biblioteca del monasterio de Saint Odile, en la región francesa de Alsacia.
Digna de una novela gótica, hacia el año 2000 comenzó a registrar misteriosas desapariciones de volúmenes antiguos que nadie sabía a qué atribuir. Al parecer, los robos se producían sin que ninguna de las puertas y ventanas férreamente aseguradas hubieran sido forzadas, y sólo una minuciosa investigación policial logró averiguar que existía, tras las estanterías de la biblioteca, una habitación oculta.
Una cámara oculta permitió determinar que el culpable era un ex profesor universitario, que a través de este secreto acceso a la biblioteca, había conseguido reunir en su apartamento 1.100 volúmenes valiosos…

1 comentario:

  1. tENGO UN MUSEO MUCHAS OBRAS Y FIGURAS LAS HE COMPRADO POR CATAWIKI DE LOS ALEMANES DE TODA EUROPA DEL NORTE.

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