por Marcus Polvoranca
Todas
las bibliotecas son mágicas. El valor de lo que contienen ‒los libros‒ reside
en la capacidad de estos para activar, mediante esos signos mágicos que son las
letras, las frases, los párrafos que conforman sus diferentes capítulos, ideas
en nuestra mente que nos llevan a viajar, a pensar, a actuar y a cambiar
nuestras vidas siempre, sea de la forma y en la medida que sea.
Hoy
quiero hablarles de algunas de las bibliotecas más misteriosas del mundo,
dejando para otro momento el post que tengo pendiente dedicar a esas otras
bibliotecas imaginarias ‒que no por ello menos reales, e influyentes‒ que
aparecen en algunos de mis libros favoritos. Pero vayamos a las reales.
Comencemos
por la del Vaticano, para algunos una de las más inquietantes del planeta. No
sólo por su catálogo ‒con piezas tan importantes como las actas del juicio a
los templarios, o la excomunión a Martín Lutero‒, sino sobre todo por el
secretismo con el que sus responsables guardan sus tesoros, sólo disponibles a estudiosos
católicos, y con un máximo de tres consultas al día...

