martes, 26 de abril de 2016

MISTERIOS DEL AMAZONAS



En Enigmas Misteriosos e Inexplicables somos fans del Amazonas. Como el Himalaya, la Antártida, determinadas regiones del centro de África o las profundidades de los océanos, la extensa selva que que rodea el río Amazonas y sus afluentes a lo largo y ancho del continente sudamericano es una de las regiones más inhóspitas y llenas de misterio del mundo. Hoy queremos hacer un repaso a algunos de los grandes enigmas de esta región, poblada –como ya vimos en este ANTERIOR ARTÍCULO– de monstruos y todo tipo de leyendas…


LA CIUDAD PERDIDA DE AKAKOR

En realidad, más que de ciudad perdida deberíamos hablar de libro maldito, porque es un libro, y casi podríamos decir que la imaginación de un hombre, la que está detrás de esta leyenda.
Décadas después de la fascinante aventura de Percy Fawcett –del que también hemos tenido el placer de hablar en esta web– un alemán, de nombre Karl Brugger, se sentiría también fascinado por los misterios del Amazonas y en 1976 publicaría un texto mítico, La crónica de Akakor, en la que, recogiendo el testimonio de un 



mestizo al que había conocido en Manaos (Brasil) relataría la fascinante historia de una ciudad perdida en lo más intrincado de la selva.
Restos, defendería, de una civilización de 15.000 años de antigüedad fundada por dioses llegados de las estrellas –era la época de Von Däniken y sus teorías–, que nunca llegaría a encontrar aunque lo intentase, y que describía –él, a partir del testimonio del mestizo– con grandes construcciones en piedra –pirámides– túneles por debajo de la selva, y restos de una tecnología asombrosa que incluía barcos impulsados gracias a una energía invisible –capaces de volar–, y piedras que permitían ver lo que ocurría en el otro extremo del mundo.
La historia, que dio buenos réditos en forma de venta de libros y documentales y convirtió a Brugger en un autor de bastante éxito, terminaría trágicamente en 1984 con la muerte de éste, por un disparo a quemarropa en la playa de Ipanema, al parecer a manos del mestizo, autor de otras varias muertes y con el que Brugger mantenía un litigio por los derechos de autor del libro


EL RÍO SUBTERRÁNEO DEL AMAZONAS

En el año 2011, un grupo de científicos sorprendían a la comunidad científica asegurando haber descubierto una corriente subterránea paralela al río Amazonas, que bajo su criterio constituiría el mayor río subterráneo de todo el planeta.



La corriente, situada a 4.000 metros de longitud, no había sido descubierta hasta entonces, y pese a su importancia, a la magnitud que constituía en sí el hallazgo, tuvo que ser corregido y, como decimos, ampliamente debatido, pues para muchos no podía ser considerado exactamente un río, debido a que el agua simplemente se iba filtrando poco a poco a través del subsuelo poroso –a un ritmo de varios centímetros por año– y era bastante improbable que siquiera llegase a desembocar en el mar.
En cualquier caso, el anuncio supuso un importante descubrimiento, de esos que hacen pensar inmediatamente en la gran cantidad de cosas que aún ignoramos de nuestro propio planeta.


¿PORTAL DIMENSIONAL EN MITAD DE LA SELVA?

La leyenda nos traslada ahora al norte de Brasil, a las minas que se asientan entre Manaus, Santarém y Puerto Viejo. Pilotos de aviones y helicópteros que transitan por el lugar aseguran haber sido testigos de numerosos avistamientos de objetos voladores desconocidos y lo que es más sorprendente –o menos habitual, entiéndase–: visiones de una ciudad de aspecto futurista que sorprende en mitad del viaje, con grandes rascacielos de cristal y acero que, de repente, tal y como aparece, desaparece sin dejar rastro.
Ocurre en una zona en particular que estos pilotos conocen como El triángulo, y se ha dado el caso –o eso dicen haber oído algunos investigadores– de algunos de ellos que incluso –tal es la calidad del espejismo– han intentado aterrizar en la pista que se les muestra invariablemente cuando aparece la visión, situándoles al borde de sufrir un accidente


PIRÁMIDES Y FORMAS GEOMÉTRICAS EN EL AMAZÓNICAS

Pese a las leyendas, que arrancan con las crónicas de los primeros conquistadores que se atrevieron a desafiar a la selva, la idea que la ciencia tenía hasta hace muy poco de la selva amazónica era la de un lugar poco poblado, apenas por tribus de nómadas y de cazadores recolectores instalados en el neolítico, sin apenas desarrollo tecnológico u organización.
Esto comenzaría a cambiar a finales del s. XX, precisamente –y de forma curiosa– a través de la deforestación y la tala indiscriminada de grandes zonas de bosque que empezarían a sacar a la luz las pruebas de algo muy diferente.
Fue en los ochenta, cuando, al igual que ocurrió con los geoglifos de Nazca, los vuelos comerciales comenzaron a revelar la existencia también de geoglifos en el estado brasileño de Acre.
Se trata de fosos, o zanjas, excavados en la tierra y que, vistos desde el cielo, forman curiosas figuras, como cuadrados, círculos o hexágonos. Hay registrados cerca de 300, y su tamaño llega a ser de varios centenares de metros.
Aunque a primera vista parecen revelar la existencia de grandes civilizaciones que en el pasado pudieran haber poblado aquella zona, los científicos siguen siendo prudentes y, aun reconociendo la necesidad de cierta organización para el desarrollo de las estructuras, rechazan que puedan tener algo que ver con las fastuosas ciudades descritas por Brugger, o aquellas otras que revela, por ejemplo, la leyenda de El Dorado.
Foto: http://pauladelgadomen.blogspot.com.es/p/egipcio.html

Sin embargo, los hechos continúan dando muestras de rebeldía y prueba de ello era la pirámide hallada en otra zona de la Amazonia, el departamento de Santa Cruz, en Bolivia, de planta circular y, ahora sí, muestra de una cultura avanzada muy similar –a decir de las primeras investigaciones– a las que también se han hallado en el Yucatán (Méjico) u Honduras… 

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