miércoles, 28 de mayo de 2014

LA RUEDA DEL MISTERIO: LOS DIOSES DEL ANTIGUO MÉXICO


Cuentan las crónicas que, cuando los primeros colonizadores europeos descubrieron las grandes ciudades aztecas, se quedaron anonadados contemplando el nivel de sofisticación de aquellos pueblos de los que, hasta entonces, Europa y el resto del mundo no sabían nada. Admiraron las enormes ciudades, la organización de sus ciudadanos y, por supuesto, los grandes edificios que, a decir de los que allí vivían, pertenecían a pueblos antiguos, ya por entonces desaparecidos. Después, conocieron que detrás de todo ello había, por supuesto, una cultura acorde a tamaño desarrollo, rica e incomprensible, pero fascinadora. Tanto, que los primeros misioneros, a las órdenes del poder eclesial, se apresuraron a destruir todos los vestigios de aquel saber y mitología, que por suerte quedó impresa en la cultura de aquellas gentes, víctimas del atroz genocidio conocido como "conquista". Es a través de ellos que gente como Daniel Reyes, divulgador de la cultura milenaria mejicana, puede hablarnos de esos dioses, de ese panteón de mitos que rigieron algunas de las sociedades más avanzadas del continente americano, y por extensión, del mundo entero. 
Lo hace, en esta ocasión, en una entrevista realizada por Jesús Pertierra, realizador y conductor de La rueda del misterio, con la humilde colaboración de Marcus Polvoranca.





jueves, 22 de mayo de 2014

LA ÚLTIMA PUERTA, DE MIGUEL ANGEL PERTIERRA



El mundo del misterio no es, como quieren hacer creer algunos, un reducto de desequilibrados, mal informados o aprovechados de gentes incultas. Desde el origen de los tiempos, las grandes preguntas de la Humanidad han ocupado a personas serias que, o bien han rechazado como insuficientes las respuestas ofrecidas por la religión, o bien se han mostrado rebeldes frente a cierto conformismo impuesto también desde el bando de la razón, tan dogmático en ocasiones…

La sensación de entrar a una especie de túnel es algo que
reconocen haber sentido la mayoría de testigos de una ECM

Es por ello que un libro como La última puerta supone un acontecimiento tan relevante. El autor, un reputado médico lleno de títulos, y de experiencia profesional, aborda uno de los mayores misterios del hombre, con datos que ponen en tela de juicio tantas y tantas opiniones contrarias a lo que por el momento sigue siendo el ámbito de lo mágico, lo legendario, lo fantasioso.
En concreto, el libro habla de ECM, experiencias cercanas a la muerte. Fenómenos que se producen cuando, se supone, el paciente está a punto de pasar a otra vida. Estados intermedios, de transición, donde el hombre, o la mujer, permanecen en un limbo extraño, por nadie explicado, pero que parece más real que cualquier cosa.
El doctor Pertierra, que asegura haber experimentado una ECM en sus propias carnes, se admira de que gente de distintos niveles culturales o estratos sociales hablen, como él mismo, de muy parecidas experiencias.
El túnel –tan presente en la literatura en torno al fenómeno– aparece en muchos de los testimonios. También un fenómeno curioso que permite al que sufre un ECM salir de su cuerpo en el momento en que se está produciendo esa “transición”, y “sobrevolar” el lugar en el que se le está operando, por ejemplo, o donde se encuentra a punto de fenecer. Hay testigos que aseguran haber oído cosas que se supone que deberían haber ignorado, por estar profundamente sedados. Que han descrito colores, olores, sensaciones que no podían, según dicta el sentido común, y la ciencia, haber tenido.
Es un misterio, por supuesto que sí, que con este libro amplía sus fronteras.

La última puerta, el nuevo libro de Miguel Ángel Pertierra.

¿Una nueva frontera a derribar por los científicos? ¿O simplemente un cúmulo de casualidades, de constructo artificial a decir de los escépticos, que reducen siempre este tipo de asuntos a fenómenos derivados de la sugestión, o del consumo de fármacos?
El doctor Pertierra, como nosotros, ejerce su derecho a dudar. Y utiliza su autoridad, su experiencia, para exponer casos concretos, reales, justificados.
Un aporte imprescindible, pensamos, para un mundo cada vez más incierto, que necesita de hombres valientes que no teman enfrentarse a la oscuridad


martes, 20 de mayo de 2014

EN TORNO A LOS PLATILLOS VOLANTES



El fenómeno O.V.N.I. suele ser abordado, fundamentalmente, por dos puntos de vista radicalmente opuestos. Uno es el escéptico, que niega su existencia y achaca todo posible avistamiento a errores de percepción, equivocaciones, fraudes, y hasta problemas mentales. El otro, no menos atrevido, se empeña en deducir que todos los casos son ejemplos de naves tripuladas por extraterrestres procedentes de lejanas galaxias.
El problema es bastante más simple que la reducción habitual
que hacen los escépticos y los creyentes en seres de otras galaxias...

Es evidente que, con una dialéctica así, es bastante difícil avanzar en su estudio. La opinión pública se maneja entre estos dos extremos, pero es evidente que el fenómeno, que siempre ha estado ahí, es bastante más complejo. Mucho más, desde luego, que lo que ciertos intereses pretenden mostrar.
Y es que hay teorías de todo tipo. Se habla de otras dimensiones, de experimentos militares secretos, de seres que habitan en los fondos marinos, de “dioses” que dieron al hombre el último empujoncito para evolucionar, y que de vez en cuando se pasean por la Tierra para pastorear a su rebaño…
No hay nada claro, y es precisamente eso lo que lo hace tan interesante.
Porque junto a los testimonios poco creíbles, donde la farsa se detecta enseguida, hay otros de gente muy preparada, tan preparada, como puede serlo un piloto comercial, o incluso un piloto de combate. Trabajadores de aeropuertos, científicos, agentes de los cuerpos de seguridad del Estado. Periodistas, también; y la propia mitología, aunque eso ya es otro asunto
Uno comienza a estudiarlo todo, y enseguida asaltan las dudas. La ufología ya no es una disciplina nueva, hay una historia que necesita ser abordada para comprender mejor el conjunto.

Los testimonios sobre avistamientos no proceden sólo de gente sospechosa
 y poco creíble. 

Sobre todo para no caer en las trampas de la desinformación, y desconfiar de los que ganan dinero a costa de difundir ciertas cosas, ya sea a través de publicaciones, o del simple poder, como es el caso de los políticos.

Los casos inexplicables están ahí. También los secretos de Estado; ese invento cuanto menos sospechoso, en un mundo que cada vez nos es más incomprensible…

lunes, 12 de mayo de 2014

LA RUEDA DEL MISTERIO: ESTRELLAMIENTOS O.V.N.I. (1ª PARTE)


El fenómeno O.V.N.I. se ha vuelto más complejo a medida que los investigadores se han puesto las pilas a la hora de separar el grano de la paja, pero sobre todo, a medida que las tecnologías de lo audiovisual han ido creciendo y convirtiéndose en lo que son en la actualidad. Los escépticos podrán decir que está todo explicado por las confusiones de testigos ignorantes o por el fraude de ciertos estafadores mediáticos, pero he aquí que no es tan sencillo. El programa "La rueda del misterio", realizado y conducido por el maestro Jesús Pertierra, debate en una nueva edición sobre los casos de estrellamientos O.V.N.I. registrados (con testimonios creíbles, y multitud de datos y pruebas) desde finales del s. XIX hasta mediados de los años setenta del siglo veinte. Lo hace con la colaboración de Albert Galdor, José Herradón y Marcus Polvoranca.

miércoles, 7 de mayo de 2014

LA LEYENDA DEL MOKÈLÉ-MBÈMBÉ



Que en un lugar pantanoso y desconocido como la cuenca del río Congo, en África, haya leyendas sobre animales míticos, desconocidos para la ciencia, no es nada raro. Ocurre en lugares mucho mejor conocidos, explorados hasta la saciedad, como es el caso del Lago Ness, en Escocia, o el del Himalaya (últimamente, a decir de los que van por allí, tremendamente concurrido). Es algo propio del ser humano, dicen los expertos, llenar los vacíos del conocimiento con imaginación, y simple fantasía.

La cuenca del Congo es una zona inmensa de África, plagada de lugares
salvajes, inhóspitos y misteriosos...

Pero en el caso del Mokèlé-mbèmbé, esa simple imaginación va más allá, con detalles que a cualquier aficionado al misterio y los enigmas no tienen que escapársele.
Porque los habitantes de la zona no habían oído hablar jamás, cuando la leyenda de este ser llegó a oídos de los europeos, de los dinosaurios. No conocían a Nessie, ni tenían constancia de otros monstruos similares en, por ejemplo, la cuenca del Amazonas. Sin embargo, describían a un ser sumamente parecido al que habita, según la tradición, en el Lago Ness –un monstruo más grande que un elefante, con un solo diente, o colmillo, cuello largo, y flexible, y una cola musculosa, como la de un caimán–, tan similar a la descripción de un plesiosaurio –el dinosaurio con el que se identifica a Nessie–, que es imposible no asociar la imagen de ambos inmediatamente.
Y no sólo eso. Resulta que el Mokèlé-mbèmbé no es achacable a unas pocas tribus asustadas por determinados rincones de su entorno salvaje y misterioso, no. Su nombre (o sus nombres), son recogidos en innumerables tradiciones de la zona, que abarca un espacio inmenso del centro del continente africano, y así, es conocido, además de por Mokèlé-mbèmbé, también como mbulu-embeme, nyamala, amali, songo, badigui y guanerú.

Como en el caso del monstruo del lago Ness, en Escocia, muchos
creen ver a un dinosaurio marino en las descripciones que dan las leyendas...

¿Es el Mokèlé-mbèmbé sólo una leyenda? ¿Se trata de un dinosaurio? ¿De una nueva especie de reptil?
Varias expediciones trataron, a lo largo del s. XX, de darle caza. Como buen animal legendario, se resiste todavía a dar la cara. Sólo, quizá, quiera darla a los nativos que llevan siglos reconociendo su existencia. Y es que, tras 65 millones de años de soledad, para qué va uno a complicarse la vida, pensará el animalito…