Uno
de los lugares más controvertidos a nivel arqueológico y del misterio de todo
Estados Unidos se encuentra a las afueras de Salem, New Hampshire, en un
terreno agreste conocido desde mediados de los años cincuenta como El
Stonehenge americano.
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Las extrañas construcciones en roca recuerdan mucho por su aspecto
a los legendarios monumentos megalíticos de Europa, Asia y África... |
Se
trata de una serie de extrañas construcciones en piedra de aspecto megalítico cuyo
origen no termina de poner de acuerdo a los investigadores, y que lleva cerca
de un siglo provocando todo tipo de debates y discusiones más o menos amargas.
Para
algunos, se trata de un monumento erigido por pueblos de constructores
megalíticos que habitaron la zona en tiempos pretéritos (se especula con unos
4.000 años), que, al igual que sus coetáneos europeos, lo habrían diseñado con
algún propósito astronómico. Para otros, el lugar es la muestra del paso por
América antes de Colón de vikingos, grupos de monjes irlandeses, fenicios e incluso íberos,
o simplemente los restos de alguna construcción realizada por granjeros en el
s. XIX.
Como
sea, nadie ha sido capaz de dar una explicación satisfactoria. Quienes
defienden la antigüedad de milenios de las construcciones tienen a favor diversas
pruebas de Carbono 14, la evidencia de que en la zona hubo presencia humana
varios milenios atrás, y las técnicas que, a decir de los expertos, fueron
usadas para tallar la piedra. Menos consistencia parecen tener las hipótesis
que defienden que el monumento es en realidad una suerte de lugar de culto
erigido por monjes irlandeses que llegaron al lugar en la Edad Media, o
aquellas otras que creen ver en algunas