MONSTRUOS, FANTASMAS Y LEYENDAS DE JAMAICA


Hay que reconocer que en cuestiones sobrenaturales, cuando hablamos del Caribe, Haití se ha llevado la palma. No vamos a entrar aquí en analizar las circunstancias que han llevado a esto, y que seguramente tienen mucho que ver con la dictadura de Papa Doc y la historia de aquel país, pero sí que merece la pena reivindicar el folklore de algunos otros rincones de aquella maravillosa parte del mundo que tras la conquista española se convirtió en un auténtico cruce de caminos, punto de fusión y mezcla de tradiciones procedentes de África, otras que ya se encontraban allí, en América, y las procedentes del continente europeo.


En Jamaica, un país que, como Haití, tiene un pasado turbulento marcado por la piratería, la trata de esclavos y la pugna entre las grandes potencias de los siglos pasados, la magia y la superstición forman parte de su cultura y tradiciones, a veces mucho más presentes en la actualidad de lo que cualquiera podría pensar.
Comparte con otros países caribeños la presencia habitual de un tipo de fantasmas conocidos como “duppies”. “Duppy”, en singular, viene a referir al espíritu de un familiar o un amigo fallecido que por cualquier motivo no ha logrado alcanzar la paz, y que se nos presenta en sueños o a través de algún tipo de señal para informarnos o advertirnos de algo que nos acecha, bueno o malo. Pueden atacar en ocasiones, y para ello la tradición cuenta con diversos métodos de repelerlos, como la ingesta de sal ‒que les desagrada enormemente‒ o lanzarles algún tipo de maldición. También funciona a veces mostrarles nuestros propios genitales.

Las ninfas del agua, frecuentes en la mitología europea, también están
presentes en la mitología y el folklore sobrenatural de Jamaica (En la imagen, la ninfa Iris según el pintor británico Guy Head, 1793)

Otro de los personajes del folklore jamaicanos, mucho más negativo y peligroso que los “duppies”, son los “Rolling Calves” o “Ganado errante”. Se trata de espíritus, también, pero de personas fallecidas que en vida cometieron algún terrible crimen. Se los distingue por su forma animal; curiosamente adquieren la fisionomía de una especie de cabra o ternero musculado y de tamaño grande, que vaga por los bosques mostrando unos ojos rojos relampagueantes y haciendo sonar una cadena que lleva atada al cuello. Son entes peligrosos; suelen encontrarse en los caminos, taponando el paso a los caminantes, de noche, y hasta inician peligrosas persecuciones que pueden acabar en la muerte de la víctima. Es difícil repelerlos, aunque puede conseguirse caminando hacia un cruce de caminos ‒un lugar mágico la mayoría de las veces, sobre todo en la cultura africana‒ o clavando un cuchillo en la tierra…
Hay brujas, también, que forman parte de la tradición jamaicana, y ninfas del agua que, como en la tradición occidental, utilizan su belleza y encantos para hechizar y llevarse a los incautos hacia su reino bajo la superficie de ríos y estanques.


Blue Mountains (Jamaica) - Wikipedia
Los bosques, ríos y montañas de Jamaica, morada de múltiples e inquietantes leyendas...
Las primeras son las llamadas Ol´Hige, que adoptan forma de lechuza y mudan la piel en lo que nos parece un sincretismo absoluto entre la serpiente y el mochuelo de Atenea, ambos símbolos, en occidente, de la sabiduría oculta. Las segundas, conocidas como “River Mumma”, algo así como “la mamá del río”, marcan zonas de los cursos de agua especiales, donde los peces ‒que son considerados hijos de este ente‒ no se pueden comer. Tientan a sus víctimas con su peine de oro, el mineral sagrado de los dioses, que tiene también, a través de otra leyenda, cierto protagonismo en la cultura sobrenatural de aquel país: la leyenda de la Mesa de Oro.
Es, también, una leyenda oscura, que refiere la aparición en un río concreto del país, el Río Cobre, de una mesa de oro que durante la mayor parte del tiempo permanece sumergida, bajo las aguas, para tentar, también, a quienes se acercan a esa zona, y de esta forma engañarles y llevárselos al fondo del cauce como castigo.
Según la periodista jamaicana Didi Beck, esta leyenda y la de River Mumma tienen un origen común en el largo periodo de esclavitud que vivió el país durante siglos.
Parece ser que en ese río, el río Cobre ‒donde ambas leyendas tienen más fuerte arraigo‒ existe un importante puente que fue construido con mano de obra esclava, y en el que murieron cientos de trabajadores ‒cientos de esclavos‒, víctimas del duro trabajo y del trato abusivo de sus capataces. Aquel dolor, aquella angustia, quedó grabada en aquellas gentes, que han decidido mantenerlo ‒tal vez para no olvidarlo‒ a través de aquellas leyendas, que mantienen alejados a los curiosos, a los no advertidos, de la fuerte carga emocional y, quién sabe, tal vez también sobrenatural, que tienen aquellas aguas malditas 

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