MITOLOGÍA PULP (Parte II): DRÁCULA, EL DEMONIO IRLANDÉS

 

Creo que nadie se atreverá a cuestionar el hecho de que el Drácula de Bram Stoker es uno de los grandes mitos contemporáneos. Su influencia, directa o indirecta, se encuentra incrustada en las artes, en la cultura popular; nadie escapa a su influjo. Decir “vampiro” es decir “Drácula”; da igual que milenios antes de la publicación de esta novela ya existieran vampiros; que ya hubiera leyendas acerca de no-muertos chupadores de sangre en todas las culturas antiguas, ya sean orientales u occidentales. El Drácula de Bram Stoker es nuestra adaptación moderna del mito, aunque el personaje de la novela y sus características haya sido sistemáticamente reinterpretado y modificado a voluntad por el cine, la televisión, el cómic; también por la literatura, que ha hecho del vampiro inspirado en Drácula todo un subgénero muy fecundo y de enorme éxito.


Irlanda, tierra de leyendas, bien pudo servir de inspiración a Bram Stoker para su "Drácula"
Ilustración: M. Polvoranca




Se cuenta que la inspiración le llegó a Stoker tras una indigestión de langosta. Dicen que soñó con aquella historia ambientada en Transilvania y que posteriormente, durante el proceso de creación, la fue ampliando a base de recopilar leyendas, información sobre aquel Vlad Tepes el empalador, príncipe de Valaquia del s. XV, cuya crueldad y oscura leyenda le venían que ni pintadas al escritor como marco referencial idóneo para la creación de su personaje.

Se habla también de un misterioso personaje de origen rumano, Arminius Vambery, como la fuente de información que llevó a Stoker hacia las creencias y folklore rumano. Posteriores estudios han querido tirar por tierra esta teoría, asegurando que la amistad entre ambos hombres fue prácticamente inexistente, y que la formación de Drácula se debió a otras fuentes distintas.


Bram Stoker (1847-1912)
Bram Stoker (1847-1912)
Imagen: Wikipedia


Según Bob Curran, profesor de historia de la Universidad del Ulster, el personaje fue creado por Stoker en base a un vampiro de origen irlandés. Se trata del Abhartach, una suerte de duende maligno y cruel, que según se recoge en la obra El origen y la historia de los nombres irlandeses de los lugares (The Origin and History of Irish Names of Places), del folklorista Patrick Weston Joyce (1827-1914), formaba parte de una leyenda localizada en las proximidades de la ciudad de Derry.

Hay dos versiones de la leyenda. En ambas se dibuja al duende de manera similar, como un ser despreciable y déspota, que acaba hartando a las gentes y llevando a uno de los jefecillos tribales a acabar con su vida y a enterrarlo en un paraje próximo, de pie ‒dice la leyenda‒ bajo una enorme piedra. Según la leyenda, el duende consigue revivir y volver a sus fechorías, a las que ahora se añade la exigencia de la sangre de las gentes, que necesita para mantener su estatus de no-muerto. Vuelve a ser enterrado, de nuevo de pie, y de nuevo, por segunda vez, revive y vuelve a sembrar el terror y el pánico entre los habitantes de la zona.

En la primera de las versiones, el jefecillo tribal recurre en esta ocasión a un druida. Aquel le sugiere enterrar al duende boca abajo, cosa que funciona y que consigue neutralizar ese extraño poder de resurrección. En la segunda de las versiones, es un eremita cristiano el que se encarga de dar instrucciones sobre cómo matar al duende: mediante una espada de madera de tejo, y enterrándolo después boca abajo y con una enorme piedra que selle la tumba.


Restos del dolmen de Slaghtaverty, cerca de Derry (Irlanda), conocido como La tumba del gigante.
Ilustración: M. Polvoranca


El lugar donde sucede esto es un lugar concreto, un paraje próximo a la localidad irlandesa de Slaghtaverty. Es conocido por las gentes como La tumba del gigante, y se trata, muy posiblemente, de un dolmen de época prehistórica.

Es un lugar, por otra parte, marcado por la leyenda y el mito hasta nuestros días. El ya referido Bob Curran menciona un extraño accidente que sufrió poco después de visitar el paraje. Él, como muchos otros, cree que el lugar está impregnado de ciertas energías malignas; algo del dolor, el sufrimiento, la pena, que debieron padecer las gentes que lo señalaron como maldito, y que lo vincularon después a ese extraño ser, no sabemos si ficticio o real, y que acabaría, a decir de Curran, influyendo tan decisivamente en la creación de nuestro más inquietante mito: el mito de Drácula según la versión de Bram Stoker…

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