viernes, 7 de marzo de 2014

HUGO PRATT, EL DIBUJANTE ESOTÉRICO



Todos conocemos, o deberíamos conocer, a Corto Maltés. Es el aventurero más famoso del cómic –con permiso de Tintín–; uno de los mitos culturales que dejó ese siglo XX del que todavía –14 años después de su adiós– nos queda un vivísimo recuerdo.
Hugo Pratt (1927-1995), uno de los grandes iniciados del arte del s. XX

Hugo Pratt, su creador, es uno de los mejores dibujantes de todos los tiempos. Uno de esos artistas que dejan huella, cuyas creaciones alimentan la imaginación de los que llegamos después. A él le debemos miles de páginas de buenas aventuras, pero también –y esto es algo que debe conocer el buen aficionado al misterio– una divulgación elegante, y con muy buen gusto, de los asuntos esotéricos.
En su obra, y especialmente en las series dedicadas a Corto Maltés, la Cábala está por todos lados. Él la conoce bien –dice que a través de los judíos que conoció en su juventud, allá en Venecia– pero también por sus estudios posteriores, que llevó a cabo a lo largo de toda su vida.
Un iniciado, sí, en la Cábala y en otros mundos ocultos, como puede apreciarse echando un ojo a sus álbumes. Corto –a quien el propio Pratt no tiene nada que envidiar en lo viajero, y lo aventurero de su carácter– conoce a lo largo de su vida a decenas de personajes misteriosos, desde adivinos, a cabalistas, pasando por magos, y un sinfín de personajes de mundos paralelos, que se le manifiestan en sueños o en trances, y que le comunican grandes saberes, en pocas palabras, que es como se comunican, en definitiva, las inevitables verdades.
Corto Maltés, un personaje inolvidable, también para los aficionados al misterio.

Así, encontramos magia y ocultismo en sus periplos por Irlanda, Gran Bretaña (Corto visita Stonehenge), Etiopía, por supuesto Venecia, Argentina, el Pacífico… hasta finalizar sus aventuras en el continente perdido de Mu, del que alguna vez, creo, hemos hablado por aquí...
El propio Pratt, en sus memorias, afirma haber asistido a rituales de santería.
Y afirma, sin ningún rubor, que la cultura esotérica ha sido al menos tan importante para su formación como “otros tipos de cultura”, imaginamos, refiriéndose a la cultura que está bien vista, y es respetada por todo el mundo.
Un artista a conocer, sin duda, que desde hace años nos tiene encandilados...

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