miércoles, 6 de abril de 2016

MISTERIOS DEL SALVAJE OESTE

Tesoros ocultos, profanación de cadáveres, galeones españoles encontrados en mitad del desierto, y hasta pájaros quizá prehistóricos...! A continuación, traemos una pequeña selección de misterios y enigmas no resueltos llegados directamente del salvaje Oeste americano, un territorio aún salvaje e indómito, poblado, como podrán comprobar, de inquietantes leyendas...


EL GALEÓN PERDIDO EN EL DESIERTO


Comencemos por el desierto de Colorado, una parte del desierto de Sonora situado en California. Es, desde luego, el último lugar donde uno esperaría encontrar un pecio hundido. Un galeón español, concretamente, repleto de tesoros. Y, sin embargo, es lo que en 1870 aseguró haber hallado un cazatesoros, Charley Clusker, tal y como en noviembre de ese mismo año anunciaba, a bombo y platillo, la prensa de Los Ángeles.
Algo extraño, desde luego, por tratarse, claro, de un lugar muy alejado del mar, extremadamente seco, que, sin embargo, y a decir de algunos expertos –con muchas reservas, también hay que decirlo– no sería del todo imposible si se trabajase con la posibilidad de que –como sí se sabe de periodos geológicos remotos– el lecho de ciertas partes de aquel desierto hubiera estado inundado de agua en el pasado...



Es lo que proponen quienes especulan con la teoría de que pudo haber algún galeón que, adentrándose por el golfo de California a través de la depresión de Salton (una depresión que pudo haber estado inundada en el pasado, aunque es difícil concretar si era así hace unos siglos), quedase encallado y perdido, sin ayuda alguna, y acabase quedando varado bajo el ardiente sol de aquella zona.
En cualquier caso, a día de hoy la existencia de ningún barco ha sido probada –la expedición de Clusker terminó, al menos oficialmente, sin que lograra hallar nada–, y todo forma parte aún de la leyenda; una leyenda que nos encanta –por otro lado–, y que se abre a múltiples posibilidades, pues: ¿a quién no le viene a la mente la imagen del barco varado en el desierto de la película Encuentros en la Tercera Fase?


¿DÓNDE ESTÁ LA CABEZA DE PANCHO VILLA?


Son muchas las teorías que tratan de explicar el extraño robo de la cabeza del revolucionario mejicano Pancho Villa, que tenía lugar en 1926, seis años después de su muerte. Para algunos, la explicación más sensata podría hallarse en algún tipo de acto protagonizado por algún general rival del revolucionario, que de esta forma querría imponerse al fallecido de manera simbólica, aunque también hay hipótesis algo más peregrinas –e inquietantes– como la sospecha de que los autores del robo pudieran haber sido neurólogos de Chicago deseosos de estudiar a fondo el cerebro de Villa, o la de que en realidad la profanación hubiera sido llevada a cabo por los miembros de Skull and Bones, la archifamosa secta de Yale a la que pertenecen los Bush, con el fin de utilizar la cabeza en sus ritos


EL TESORO DE PICO VICTORIO


La leyenda arranca en pleno siglo XVIII, cuando un soldado moribundo, presuntamente, revela a un monje español de Nuevo Mexico presencia de un inmenso yacimiento de oro bajo Pico Victorio, un monte de la zona. Según esta misma leyenda, el monje y sus compañeros habrían estado extrayendo el mineral a escondidas durante tres años, hasta que, ante el peligro de ser descubiertos por las autoridades, habría procedido a cerrar la mina.
Más tarde, ya en el s. XX, concretamente en 1937, una pareja de investigadores denuncia que, tras descubrir la mina, y acudir a ella en varias ocasiones para recoger los lingotes de oro que se encuentran en ella, alguien ha procedido a sellarla a cal y canto haciendo imposible acceder a ella.
A partir de ahí se disparan todo tipo de especulaciones, siendo la principal de todas el que el ejército de EE.UU. esté detrás del sellado de la cámara, haciendo acopio de unas riquezas –se estiman en 30.000 millones de dólares– de las que no se da ningún tipo de cuenta pública.
En 1977, un radar revela la presencia de un gran espacio abierto bajo la montaña que, junto a los 88 lingotes de oro hallados en la zona por los investigadores antes mencionados, y los testimonios que aseguran haber localizado una puerta de acero en la entrada de la presunta cueva, suponen las únicas evidencias que sostienen esta leyenda.


LOS PÁJAROS GIGANTES DEL OESTE


A finales del siglo XIX, multitud de reportajes de la prensa local de California y Arizona registraban un sinnúmero de avistamientos de pájaros gigantes con las características de lo que hoy podríamos llamar un Pterodáctilo
Al margen de las múltiples leyendas que existen al respecto en todo el mundo, existe un cazatesoros del estado de Wyoming que dice haber logrado encontrar en una cueva de Utah multitud de plumas de enorme tamaño –con la quilla de aproximadamente el diámetro de un dedo–, precisamente junto a representaciones pictóricas realizadas por nativos americanos en las que aparecen pájaros gigantes con cuernos. A decir de los expertos, la especie a la que pertenecen dichas plumas no ha podido ser aún identificada…


LA MINA DE ORO PERDIDA DEL HOLANDÉS

Se estima que cerca de 8000 personas al año recorren de arriba abajo el Salt River Valley de Arizona en busca de una de las leyendas más conocidas del Oeste americano. Se trata de la mina de oro del holandés –en realidad alemán– Jacob Waltz, un aventurero cazatesoros cuya vida parece sacada de un western, y cuyo secreto –el de una mina de oro que a lo largo de su vida le estuvo reportando grandes beneficios, sin que nadie supiera su ubicación exacta– sigue provocando la curiosidad de quien, de una forma u otra, accede a la historia. Para los modernos investigadores, hay bastantes pruebas de que pueda existir la mina de la leyenda –rastros, por ejemplo, de actividad minera en la zona de la que se sospecha– aunque también es cierto que no se ha podido hallar nada sólido, ninguna prueba consistente, y el hecho de que la leyenda siga escribiéndose a base de nuevas pruebas –nuevos mapas, por ejemplo; nuevos testimonios que hablan de que no se quién, en el lecho de muerte, confesó saber dónde se hallaba– hacen que, como decíamos al principio, miles de personas sigan sintiendo el gusanillo de la fiebre del Oro y se lancen a las montañas en busca del filón que les arregle la vida.

1 comentario:

  1. Muy interesante la parte donde se habla de los 88 lingotes de oro, sobretodo el hecho de que el ejército haya estado detras de todo

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