viernes, 18 de julio de 2014

EL ARCA DE NOÉ DE NORUEGA Y LOS "VATICINIOS" DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL

No crean nada de lo que salga en televisión. No se fíen de lo que les cuentan, y céntrense mejor en lo que no les cuentan. Si escuchan, por ejemplo, que un avión de la compañía Malaysia Airlines (la misma que no hace mucho fue tristemente célebre por una desaparición en el océano aún no resuelta) cae derribado por un misil en territorio aéreo de un país sensible como es ahora Ucrania, no se dejen llevar por los rumores acerca de una casualidad. Las casualidades no existen en el mundo globalizado.

Entrada al Banco de semillas Svalbard, situado en la isla de Spitsbergen (Noruega)

Hoy vamos a hablar de uno de los asuntos más silenciados por los mass media. Un asunto trascendental, que hunde las raíces en el origen de nuestra civilización, en lo más profundo de la naturaleza y supervivencia humanas: la agricultura.
Supongo que habrán oído hablar del Arca de Noé de Svalbard. Si no la conocían, les diremos que se trata de un proyecto para conservar muestras de las semillas de las principales plantas necesarias para la supervivencia humana en caso de cataclismo. Su sede se encuentra en Spitsbergen, una isla de Noruega, y consiste en un búnker de miles de millones de dólares excavado en la roca.
Dicen las malas lenguas que sus mecenas –gente como Bill Gates, Rockefeller o la tristemente célebre Monsanto– forman parte de alguna especie de conspiración para dominar el mundo a través del control de la agricultura. Que ya están llevándola a cabo a través de la expansión de la agricultura transgénica, determinados pesticidas y las semillas tipo “terminator”, que no permiten la continuidad del ciclo reproductivo una vez que han dado la primera cosecha.
También dicen esas malas lenguas que ese llamado Arca de Noé de Noruega tiene una pinta muy mala, y se preguntan qué pueden saber estas corporaciones acerca de un futuro cataclismo, que es, en última instancia, el objetivo que tendría el proyecto.
Podemos responder que mucho, teniendo en cuenta la preocupación que tienen por dominar, a escala planetaria, la agricultura mundial. Un negocio millonario, y además, de control absoluto de las masas. A través de la agricultura se maneja no sólo la economía, también la salud y el crecimiento o decrecimiento de la población. Así ha sido a lo largo de la historia, y así seguirá siendo si nos lo permiten.
Y esto nos lleva a lo de siempre, a preguntarnos si no hay pruebas suficientes por todos lados no sabemos si de uno nuevo, pero desde luego sí de un evidente Orden Mundial.

¿Hacia dónde conducirá la carrera de las multinacionales para hacerse
con la agricultura de todo el mundo?

Jugadas de ajedrez a nivel global, movimientos certeros, nada casuales, para desatar guerras, hambrunas, y catástrofes a lo bestia.
¿Se trataría del primer cataclismo? ¿Hasta dónde podemos especular en este sentido?
Lo cierto es que parecen saber muy bien hacia dónde nos llevan.
Pasos firmes, decimos, sin titubeos ni ninguna duda a la hora de hacer lo que sea.
Lo que sea.
En los medios, la noticia se tituló como “El Arca de Noé del siglo XXI”, y se trató de una manera superficial, como siempre, dejando de lado los aspectos más relevantes.
Una nueva nota esperanzadora –por el tono empleado– para hacernos ver que podemos estar tranquilos con quienes están por encima, siempre velando por la Humanidad y su destino.
Y por eso, para acabar, hemos de volver al principio.

No se crean, señores, nada de lo que les cuenten.

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