martes, 20 de mayo de 2014

EN TORNO A LOS PLATILLOS VOLANTES



El fenómeno O.V.N.I. suele ser abordado, fundamentalmente, por dos puntos de vista radicalmente opuestos. Uno es el escéptico, que niega su existencia y achaca todo posible avistamiento a errores de percepción, equivocaciones, fraudes, y hasta problemas mentales. El otro, no menos atrevido, se empeña en deducir que todos los casos son ejemplos de naves tripuladas por extraterrestres procedentes de lejanas galaxias.
El problema es bastante más simple que la reducción habitual
que hacen los escépticos y los creyentes en seres de otras galaxias...

Es evidente que, con una dialéctica así, es bastante difícil avanzar en su estudio. La opinión pública se maneja entre estos dos extremos, pero es evidente que el fenómeno, que siempre ha estado ahí, es bastante más complejo. Mucho más, desde luego, que lo que ciertos intereses pretenden mostrar.
Y es que hay teorías de todo tipo. Se habla de otras dimensiones, de experimentos militares secretos, de seres que habitan en los fondos marinos, de “dioses” que dieron al hombre el último empujoncito para evolucionar, y que de vez en cuando se pasean por la Tierra para pastorear a su rebaño…
No hay nada claro, y es precisamente eso lo que lo hace tan interesante.
Porque junto a los testimonios poco creíbles, donde la farsa se detecta enseguida, hay otros de gente muy preparada, tan preparada, como puede serlo un piloto comercial, o incluso un piloto de combate. Trabajadores de aeropuertos, científicos, agentes de los cuerpos de seguridad del Estado. Periodistas, también; y la propia mitología, aunque eso ya es otro asunto
Uno comienza a estudiarlo todo, y enseguida asaltan las dudas. La ufología ya no es una disciplina nueva, hay una historia que necesita ser abordada para comprender mejor el conjunto.

Los testimonios sobre avistamientos no proceden sólo de gente sospechosa
 y poco creíble. 

Sobre todo para no caer en las trampas de la desinformación, y desconfiar de los que ganan dinero a costa de difundir ciertas cosas, ya sea a través de publicaciones, o del simple poder, como es el caso de los políticos.

Los casos inexplicables están ahí. También los secretos de Estado; ese invento cuanto menos sospechoso, en un mundo que cada vez nos es más incomprensible…

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