jueves, 5 de diciembre de 2013

LOS HOMBRES DE NEGRO

El poder es, en líneas generales, muy poco original. Políticos, abogados, empresarios, policías o funcionarios, visten todos de manera muy similar. Trajes cruzados, de colores oscuros, corbata y gafas de sol.
Es de suponer que los hombres de negro hayan cambiado su estética; probablemente
también su forma de actuar...

Es la imagen de los que mandan, los rasgos de quienes, situados por encima de la mayoría, deciden los destinos del mundo entero.
A partir de los años cuarenta, cuando el fenómeno O.V.N.I. comienza a adquirir relevancia, surgen, a su vera, multitud de mitos que han pervivido hasta el día de hoy, perpetuados en novelas, films y series de televisión.
Son los hombres de negro, los “men in black”.
¿Qué hay de real y de ficticio en esta leyenda contemporánea?
Habría que remitirse a los casos reales, declaraciones de testigos y la experiencia propia de cada cual.
¿Quién no puede afirmar que, de alguna manera u otra, ha visto alguna vez a alguno de ellos?
Que están ahí, es algo innegable.
El hecho de que se les ridiculice, se les pinte con el colorín de Hollywood, no es más que la prueba definitiva de que son algo incontestable.
El poder es poco original, ya decimos, y todo lo trata de una manera similar.
Asimilando el mito, haciendo que prospere y se vaya deformando, logra que nos olvidemos de él.
No es necesario que los hombres de negro vayan de negro, claro que no. Ni que lleven cadillacs de los años cincuenta, o tengan rasgos asiáticos y voz metálica, como se oye por ahí.
Es de suponer que en la actualidad adoptan otras formas. Física, o virtualmente.
Nicks sospechosos en foros, blogueros que de tan informados parecen exageradamente sospechosos…
La paranoia, sí, es la única que puede salvarnos.
La paranoia y el sentido común.
Esos facebooks, esos twitters e instagrams tan amigables que nos prestan gratuitamente sus servicios, para que estemos en contacto con nuestros conocidos y podamos ser más felices…
El poder es poco original, decíamos; nunca da nada a cambio de nada.
Cuidado.

El mundo ha cambiado de parámetros, y afortunados serán quienes sean conscientes de por dónde se andan… 

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