lunes, 1 de abril de 2013

EL CRISTAL LÍBICO DE TUTANKAMÓN Y EL INQUIETANTE FENÓMENO DE TUNGUSKA




No nos cansaremos de repetir que pese a los adelantos técnicos, a los avances que los humanos de todas las partes del globo han ido sumando para conseguir –al menos hasta donde sabemos– la civilización más avanzada de todas las que ha podido pisar la faz de la tierra, aún sigue habiendo montones de cosas por descubrir. Montones de enigmas, de misterios que aún no han podido ser resueltos.
De entre todos ellos, el del enigmático cristal líbico es uno de mis favoritos.
El misterioso y enigmático cristal líbico aparece adornando uno de los tesoros encontrados
junto a la tumba de Tutankamón...

Hablamos de un cristal que fue encontrado entre los tesoros del mítico Tutankamón, y que supone un verdadero reto para la ciencia.
Porque se trata de un cristal extraño, que nada tiene que ver con otros que elabora por su cuenta la naturaleza. Léase cristales, por ejemplo, formados de forma natural durante las erupciones volcánicas.
Su color le asemeja al jade, pero no es jade. Es cristal, por su composición química, pero no se tiene constancia de otro que se le parezca.
Según los expertos, proviene de un lugar remoto del Sáhara; un punto de este inmenso desierto cuyos paisajes recuerdan a Marte. Quizá no por casualidad.
Se ha dicho que pudiera proceder del espacio exterior; haber llegado a la Tierra como parte de algún asteroide que en el pasado pudiera haber impactado contra la superficie africana. Pero, ¡ay!, se ha demostrado que no hay cráter allí donde aparece; ningún resto o prueba de impacto alguno, como sí los hay –muy evidentes– en otros lugares donde hay constancia de impactos similares.
¿Cuál es el origen, pues, del cristal líbico?
Las últimas investigaciones sugieren alguna relación con lo nuclear. Alguna especie de explosión nuclear, que podría haber formado estos cristales. Pero los estudios hablan también de que la formación de dichos cristales es muy antigua, mucho más que la invención de la fisión y otras siniestras meteduras de pata del hombre civilizado. Y entonces –tenemos que preguntarnos–, ¿qué pudo haber ocurrido hace miles de años; qué extraño fenómeno, de características atómicas, se produjo entonces en el Sáhara que dio como resultado estos bellos, pero misteriosos minerales?
La respuesta la encuentran algunos en el también extraño suceso de Tunguska.
Para los no iniciados, diremos que hay mucha información al respecto en Internet.
Hablamos de un misterioso fenómeno natural que asoló hectáreas de bosque, a principios del s. XX, en Siberia. Se habló primero de la caída de un meteorito, una hipótesis que finalmente fue descartada. Precisamente por la ausencia del propio meteorito. Y del cráter que, de haber hecho impacto en algún momento, habría en alguna parte.
¿Fue un fenómeno similar al de Tunguska el que dio como resultado la formación de los cristales líbicos? ¿Qué extraño fenómeno es ese, totalmente imprevisible y devastador?
El hecho de verlo relacionado con los faraones, y especialmente con Tutankamón, da que pensar. También su extraña belleza que, como en el caso del jade, lo hacen candidato número uno a convertirse en mineral sagrado…

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