lunes, 17 de diciembre de 2012

VERDADES Y MENTIRAS SOBRE LA AMÉRICA PRE COLOMBINA




La Historia suele ser injusta con los perdedores; en el mejor de los casos los ignora, u ofrece de ellos una visión totalmente equivocada que nada tiene que ver con la realidad. Es el caso de los habitantes del Nuevo Mundo después del “Descubrimiento” y posterior conquista.
El pasado de América sigue siendo un gran enigma.

En su libro 1491 Una nueva historia de las Américas antes de Colón, Charles C. Mann trata de romper algunos tóicos y ofrecer una visión más real de lo que era aquel continente antes de que Colón y su tripulación arribara a las Bahamas.
En primer lugar, insiste en que los datos de población de aquel continente precolombino que se han estado barajando hasta el momento son erróneos. Considera que se fundamentan únicamente en lo que vieron los conquistadores, y que para nada tienen que ver con la realidad. Según apunta, basándose en estudios científicos, la llegada de los europeos trajo una serie de enfermedades –principalmente la viruela– que fueron diezmando a la población mucho antes de que lo hicieran los propios europeos y sus armas. De esta manera, Pizarro habría conocido un imperio Inca inmerso en una suerte de “peste negra” que habría facilitado la conquista de aquel pueblo, negando otras razones que han sido defendidas durante siglos, como la inferioridad técnica de los indígenas, o el terror que podrían haber causado soldados cubiertos de armaduras a lomos de caballos. Charles C. Mann cree que, de no haber hecho aparición años antes la viruela, los Incas –o lo que quedaba de ellos– podrían haberse enfrentado a los conquistadores dignamente, y haberles dificultado mucho más la victoria o incluso haber podido derrotarles.
Como el de Egipto, la mayor parte del pasado de América sigue siendo un enigma. Los descubrimientos que siguen produciéndose a cada momento cuestionan cada vez más lo que dábamos por sabido. Tiahuanaco, el misterioso pueblo Chachapoya o los olmecas, suponen un verdadero reto para arqueólogos, historiadores y científicos. ¿Qué función tenían las figuras de nazca? ¿Por qué los mayas se empeñaron en poblar la península del Yucatán, en principio tan hostil para el hombre, que tuvo que realizar grandes esfuerzos técnicos para hacerla habitable? ¿Provenían los americanos de algún lugar de Asia o estuvieron allí siempre?
¿Qué función tuvieron las impresionantes figuras de Nazca?

Hemos empezado a interesarnos por todo esto hace relativamente muy poco –Machu Pichu, por ejemplo, fue dada a conocer para occidente bien entrado el s. XX–, y todo apunta a que las sorpresas que nos depara el futuro son enormes. Quizá la respuesta a muchos misterios se encuentre bajo tupidas selvas amazónicas, en algún valle andino, o al borde de un río de Norteamérica, bajo helechos y árboles gigantes.

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